por Fernando Pérez Montesinos *

El hecho es claro. Pocos temas suscitan tanto interés y preocupación entre los miembros de la comunidad académica como el del plagio. Los datos con los que cuenta El Presente del Pasado apoyan contundentemente esta afirmación. “Cómplices del plagio”, entrada escrita por Luis Fernando Granados el pasado 9 de julio, ha sido visitada más de 20 mil veces en los últimos cuatro días. El número por sí solo es ya notable. Todavía más significativo es el hecho de que las consultas al texto provengan de los más diversos lugares, ya no sólo en México sino en el mundo: desde Australia hasta Eslovenia, pasando por India, Israel, Alemania y el Reino Unido hasta Perú, Colombia y Canadá. Casi mil 200 visitas proceden sólo de Estados Unidos; cientos más (alrededor de 550) tienen su origen en Chile. En los casi tres años de existencia de este blog, sólo otra entrada ha tenido una resonancia parecida. No por casualidad, ahora lo sabemos, esa otra entrada (con poco más de 38 500 visitas a la fecha) tenía por tema central la destitución de Boris Berenzon Gorn como profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Estos datos, así como los muchos comentarios que ha merecido “Cómplices del plagio” y las manifestaciones públicas de un número (no tan nutrido) de profesores e intelectuales en la prensa, muestran de forma rotunda la necesidad urgente de entablar una conversación pública y abierta sobre el plagio y otras prácticas similares que aquejan a la academia. También muestran lo insuficiente e infértil del argumento según el cual estas prácticas son el resultado de actos individuales (e incluso aislados) de unas cuantas “manzanas podridas” que no representan al conjunto de la comunidad académica. Dicho argumento, que en principio apela a evitar la simplificación y generalización, cancela de hecho toda posibilidad de determinar en su justa dimensión el grado de responsabilidad que todos los actores e instancias involucrados tienen (o no) en la práctica del plagio. Todavía más, el argumento presume que el modo en que opera actualmente la academia no requiere sino modificaciones mínimas. Si el problema es de unos cuantos, ¿por qué entonces miles de personas dentro y fuera de México muestran tanto interés e irritación cada vez que casos como el de Berenzon o Núñez Arancibia salen a luz pública?

Problema de pocos (Foto: Adam Minter)
Problema de pocos (Foto: Adam Minter)

El eco tan grande que genera el tema del plagio y otras prácticas similares, queda claro, habla de la exigencia de una revisión crítica y exhaustiva de las formas en que la academia funciona en su conjunto. Esa revisión no debe limitarse a exigir del Conacyt protocolos formales a seguir en casos de plagio. Hay también que discutir entre todos y todas las razones por las que ocurre el plagio en sus muchas variantes. Y eso implica, entre otras muchas cosas, examinar el actual sistema de estímulos y las formas de evaluar la producción del conocimiento. No estamos, en efecto, frente a un problema simple. Eso todos lo reconocemos. El término “cómplices” puede sonar demasiado fuerte para muchos. Lo cierto es que se gana muy poco con decir que se trata de un problema de otros y un problema de pocos. Ésta es, pues, una invitación a no cerrar (de nuevo) la discusión sobre este tema que a todos nos atañe.

3 Comments

  1. Considero que el plagio es una practica muy extendida en la cultura contemporanea mexicana. Cada vez se escucha, se lee de ello. Debe de hacerse algo drastico

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  2. Cada vez que doy clase y evalúo con un ensayo académico, entiendo cosas sobre el plagio. Primero les pedimos que lean y mucho, pero no enseñamos a diferenciar entre su pensamiento y el de otro. No enseñamos a citar, vaya ni siquiera a conocer todos los modelos posibles de citación. No enseñamos a escribir y además en la licenciatura tenemos que hacernos cargo de las deficiencias del sistema educativo: ortografía y gramática, por mencionar tan sólo uno. Les dices que el trabajo no está bien y te dicen que tienes unas expectativas muy altas. Por favor!!! Sólo les estás pidiendo que lo hagan con calidad… Creo que debemos trabajar en mejorar la docencia en Humanidades y Ciencias Sociales. Creo más en la educación que en la sanción. Sería nuestra forma de compartir la responsabilidad de este desastre.

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