Preguntas sobre Lázaro Cárdenas

por Pedro Salmerón Sanginés *

En el sitio Academia.edu se encuentra disponible un textito de Anel Hernández Sotelo, el que, según asegura reiteradamente en su cuenta de Twitter, le fue “censurado” por los editores de El Presente del Pasado. Más allá de la diferencia entre censurar y dictaminar, que la doctora Hernández parece no conocer, y del hecho de que muchas veces en los dictámenes negativos se escribe un solo renglón explicativo, su protesta reiterada y sus acusaciones sin fundamento me obligan a comentar brevemente el texto que los editores de este blog decidieron no publicar (muy correctamente, desde mi punto de vista). Valga la aclaración de que yo me enteré del asunto cuando la doctora Hernández decidió ventilarlo en público, pues no pertenezco a la redacción del blog.

Lazaro Cardenas

Para poder discutir sus opiniones sobre Lázaro Cárdenas, necesitaría conocer los fundamentos de las mismas, pues entiendo que es un breve artículo de opinión; por lo tanto, le pregunto:

¿Qué es la “historia oficial”? ¿Cuál es hoy la historia oficial? ¿Por qué es “farisaica”?

“Impostor en vida”, dice usted del general Lázaro Cárdenas. ¿Impostor, por qué? ¿Qué impostaba o en qué consistió su impostura? ¿En qué se fundamenta para decirlo?

¿Por qué le parece que la interpretación adecuada para entender el cardenismo —al menos la única que cita— es la de Raúl Bringas Nostti? ¿Cuál es el sustento del doctor Bringas para definir a Cárdenas como “tirano bondadoso”?

¿Quién oculta la “admiración” de Vasconcelos sobre el fascismo?

¿En qué se sustenta usted para asegurar que Cárdenas llegó al poder por la “pleitesía” que le rindió a Calles? ¿Tiene documentos o discursos en los que el general Cárdenas le rinda pleitesía?

¿Usted cree que en la política mexicana de los años treinta había un “amo”? ¿Cuáles son sus fuentes para afirmarlo?

¿El respeto de los obreros por Cárdena es “reverencia”? ¿Quiere usted decir que los obreros sólo saben reverenciar, o qué es lo que quiso decir?

De verdad, no sé cómo redactar la pregunta sobre Fidel Velázquez… tendría que reflexionar sobre el tiempo, la historia, una década entera, Miguel Alemán y el neoporfirismo. Podríamos parafrasear a O’Gorman y recordar que la causa de que el América sea campeón del futbol mexicano fue la llegada de Colón a Guanahaní.

¿Qué es un “artificio masivo”? ¿Por qué lo era la CTM? ¿Desde cuándo?

¿Ignora usted que los colores del escudo nacional no se introdujeron en el emblema del PRM, sino que ya estaban en los del PRN y en muchos de los partidos o grupos que lo precedieron? ¿El uso de esos colores es la única prueba de los deseos totalitarios y racistas de Cárdenas, o tiene algunas otras?

¿Que Cárdenas quería una “raza” y una “cultura única, sin matices”? ¿Tiene documentación que lo muestre?

¿En 1938 Cárdenas notó mágicamente que México ya no era atractivo para las transnacionales y entonces nacionalizó el petróleo? Esa parte no la entendí. ¿Quiere usted decir, como Macario Schettino o Luis Pazos, que la expropiación benefició a Estados Unidos?

¿Cuándo, quién llamó a Manuel Ávila Camacho “cachorro de la revolución”?

¿Dónde es que no se recuerda el fraude electoral de 1940?

Finalmente, sobre su nota a pie de página, ¿puede ser usted tan gentil de indicarnos qué es lo que tiene que hacer el movimiento social?

——

N. de la R. Se recordará que en octubre de 2013, cuando recibimos el texto de Anel Hernández Sotelo, estaba en curso la reforma constitucional sobre el monopolio petrolero del estado mexicano. Además de que lo consideramos deficiente —por razones semejantes a las que expone aquí Pedro Salmerón—, nos pareció entonces que el texto, lejos de contribuir a una mejor comprensión del gobierno de Lázaro Cárdenas, le hacía el caldo gordo al afán privatizador de Enrique Peña Nieto. Esta consideración —que es por supuesto de carácter editorial y político— fue también importante a la hora de rechazar el artículo. Naturalmente, comprendemos que Anel Hernández Sotelo tiene ahora el derecho a responder a los cuestionamientos de Pedro en las “páginas” de esta publicación; ojalá lo haga.

8 Respuestas a “Preguntas sobre Lázaro Cárdenas

  1. Observadores del Observatorio y Pedro Salmerón:

    1. No me voy a prestar a su juegos. Si lo que escribí es tema de debate, haberlo publicado entonces para que toda la comunidad de historiadores pudiera opinar opinar al respecto.

    2. No olviden que la sustancia del “debate” —si es que con Pedro Salmerón se puede debatir— que comenzó hace ya días en Twitter estaba relacionado con la responsabilidad que, como ex miembro del PRD, le toca también a Andrés Manuel López Obrador. Invito a los lectores a que revisen mi cuenta de Twitter (@AlssndrD_Large) para que conozcan el discurso salmeronista en defensa del Peje y la actitud de reverencia que ante éste presenta no sólo Pedro Salmerón, sino también los editores de este espacio de “libre debate” llamado Observatorio de Historia. El Presente del Pasado.

    3. Invité a Pedro Salmerón y a uno de sus fans (@Lonebeatle) a organizar una mesa de discusión. Se negaron. Por lo que resulta curioso que ahora Salmerón aproveche un texto mío —que, justamente por su carácter polémico, hubiera servido para fomentar la discusión en este Observatorio— para twittear entre sus fans estas preguntas que sólo se atreve a hacerme por este medio.

    4. Quiero manifestar que no sólo fue censurado mi texto. Además, los siguientes comentarios que hice de otros escritos donde compartía el enlace de mi texto sobre Lázaro Cárdenas fueron bloqueados por los editores del Observatorio.

    5. Me apena sobremanera que personas como Salmerón y sus pejeseguidores detenten cátedras universitarias porque con acciones como éstas (nuevamente invito a los lectores a seguir la discusión que sostuvimos en Twitter) sólo demuestran su carencia de ética profesional, su gusto por la fanfarronería y el precio por el que venden su conciencia.

    La academia mexicana está infestada de mafias y prostitución intelectual y ustedes, enarbolando la bandera de “la izquierda progresista” hacen tanto daño a este país como Peña Nieto cuando pronuncia sus discursos carentes de sentido y de significación. Es evidente que buena parte de sus decisiones y de sus acciones como historiadores no las toman ni con la cabeza, ni con el corazón… Me inclino a pensar que es de entre los intestinos y sus partes periféricas (interiores y exteriores) de donde sacan el valor se actuar como lo hacen.

    Por lo demás, le agradezco a Pedro Salmerón la difusión que hace de mis escritos.

    Anel Hernández Sotelo

    P.D. Espero que los editores no censuren mi respuesta.

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  2. Espléndido: nada sobre el tema del debate y todo personal (y falso). Incapaz de debatir sobre historia o de proporcionar pruebas y fuentes, recurre al insulto y a la mentira. Me reservo los demás comentarios que se me ocurren.

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  3. ¡Anda! ¿Yo estaba invitado a un debate? Ni en cuenta, doctora; más aún que veo mas clara su motivación antiAMLO y peor, se sustenta con mentiras. Lástima.

    Dígame cuando es que Pedro Salmerón dejó el PRD, por favor.

    Y repito, su texto es parcial y muy cojo respecto a los hechos que, según usted, pretende opinar.

    Ya quisiera ser miembro de la academia y tener cátedra, pero rechazo pasar a ser alguien con muchos títulos y cero vergüenza a la hora de presentar hechos incompletos y falseados. Su opinión es muy suya y su derecho pero definitivamente está equivocada; ¡saludos!

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  4. yo tampoco entendí que se me invitaba a un debate. Cuando usted quiera, doctora, sobre el tema que usted qiera, en donde usted quiera. Y ,lo digo seria y respetuosamene

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  5. Movilizaciones sociales irreflexivas y visceralismo anti-perredista.

    “Mi intención es manifestar mi oposición a las movilizaciones sociales irreflexivas, creadas a partir de un(os) personaje(s) —vivos y/o muertos—, pues considero que la extrema necesidad de creer en un líder salvífico como se cree en la Guadalupana, […].”

    Es un extracto de la nota al pie página uno de la doctora Anel Hernández Sotelo, no pongo el url porque me parece que es dar más publicidad a un artículo de opinión que aspira a ser tratado como uno de investigación (aunque arriba esta el link). Pero valdría la pena que Anel tuviese en cuenta cómo se realiza una seria investigación histórica; máxime porque en la ENAH no dudo que ejerzan la sana metodología histórica-historiográfica o que, también pudiésemos dudar de la calidad de educación impartida en las universidades españolas.

    Más bien, sería pertinente preguntarse cómo es que una malformación metodológica, donde se confunde la validez de una opinión de corte periodístico con la legitimidad argumentada rigurosamente de una investigación histórica, puede llegar a suceder. También sería de resaltar que las opiniones “polémicas” fácilmente se confunden en el mejor de los casos, o mejor dicho se usan frecuentemente como métodos publicitarios o para generar “debates” inexistentes que terminan siendo lo que son, pugnas político-ideológicas, como bien los señaló la doctora en su comentario a la página “El presente del pasado 2.0:

    “2. No olviden que la sustancia del “debate” —si es que con Pedro Salmerón se puede debatir— que comenzó hace ya días en Twitter estaba relacionado con la responsabilidad que, como ex miembro del PRD, le toca también a Andrés Manuel López Obrador. Invito a los lectores a que revisen mi cuenta de Twitter (@AlssndrD_Large)[…]”

    En lo personal, y lo digo categóricamente, no soy fan de Pedro Salmerón, pero me parece nefasto que una persona con el nivel de posdoctorado se de el lujo de hacer afirmaciones tan serias sobre un periodo histórico sobre el cual no ha escrito más que artículo de opinión. Necio sería debatirle a Anel sobre los frailes capuchinos del siglo XVII, y en el mismo sentido, cuando se asume como medio publicitario la todologia se cae en absurdos como este.

    Al final resulta que en 4 párrafos la verdad sobre el cardenísmo se ha desmitificado y al más puro y pírrico estilo de los “mitofagos” al servicio del discurso oficialista. Anel Hernández Sotelo, notable y brillante investigadora colonialista, ha dejado escrita la verdad sobre las mentiras construidas sobre el Tata Cárdenas y la expropiación petrolera. En mi barrio hay un dicho que se usa cuando una persona inocente e ingenua, sin saberlo ayuda a su adversario. Justamente éste es el caso de la doctora Anel Sotelo que le hace el “caldo gordo” al peñismo su artículo sobre el cardenísmo.

    NO podrían haber palabras mas certeras que las de la propia Anel:

    “Hoy, el movimiento social en contra de la reforma energética se sustenta ideológicamente en una mentira construida, en un personaje al que se le reverencia, se le respeta y se le legitima a la mexicana . Si quienes marchan, protestan y cercan el Senado fueran conscientes de lo que soberanía nacional significa, no sería necesario revivir al muerto y, con él, su mitología”

    Resulta que quienes salimos encabronados por el despojo de la última gran riqueza que le quedaba a la nación mexicana somos unos pendejos que no sabemos qué significa la soberanía nacional.

    Lo primero que habría que hacer acá sería replantearse qué diantres le significa la derecha u izquierda a la doctora, pues me parece que entre su evidente pseudo-anarquismo de closet y un pretendido afán objetivista a ultranza no puede tomar postura ante una seria confusión histórico-ideológica.

    Gracias doctora Anel por poner un granito de arena para abrirnos los ojos ante tanta mitología mexicanista.

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  6. Estimado Karim Solache,

    Me tomo el tiempo de contestar tu comentario porque me parece que tienes razón en buena parte de lo que dices. Sí, me equivoqué sobre a qué “democrático presidente” le llamaron “el cachorro de la revolución”. Quizá, esto no lo he corroborado, no estoy bien informada de quién fue el que decidió que el emblema (ojo, emblema, no signo, ni logo, sino emblema) del partido que se ha asumido como la única opción “revolucionaria” en este país desde su origen, llevara los colores de la bandera. Pero, de hecho, aquí es donde veo el gran aporte –que, no lo he provocado yo sino que ha sido consecuencia de la falta de crítica que entre la comunidad de historiadores existe. Intentaré ir despacio y te pido paciencia para leer lo que tengo que decir públicamente, aunque refiriéndome sólo a ti, pues contigo es este intercambio.

    Tu consideras que esto que ha sucedido es una cortina de humo, creada y creída como tal, para hacer un poco de ruido y demostrarle a una parte minúscula de la sociedad que la “clase intelectual” de este país trabaja en lo que dice trabajar: PENSAR. Pues para que te enteres de cómo se fabricó esta “cortina”, te comentaré algunas cosas que no son chismes, que puedo probar con la documentación que necesites, ya que lo que prima todavía en este mundillo es el positivismo ramplón.

    El Observatorio de Historia (OH), hasta donde yo había entendido, no es un espacio para publicar trabajos académicos. De tu escrito se desprende que medianamente conoces mi trabajo dada tu referencia a la larga investigación que he estado realizando durante más de 10 años sobre la Orden de Frailes Menores Capuchinos. Escribo que la conoces medianamente porque yo jamás me definiría como “colonialista” por muchas razones en las que aquí no abundaré. Pues bien, el OH se fundó como un espacio virtual de discusión pública donde participarían historiadores con artículos de opinión y análisis sobre México y su devenir ,y sobre el papel del historiador en el presente. Por este motivo, los textos deben ser pequeños –no recuerdo exactamente el número de palabras tope para recibir las contribuciones- y de análisis u opinión, con lo que supuestamente se persigue el debate que desde hace muchos años se queda en los salones universitarios.

    Puedes ver que mi primera contribución fue sobre la delación de los usos y costumbres con los que se convocan y dictaminan los concursos de oposición en el INAH, en donde, por cierto, te recomiendo que leas los comentarios. Entre ellos, resalta el escrito por Patricia Escandón, difamándome con una relación con Hugo Capistrán como medio para defender a su amiga Clementina Battcock. (Disponible aquí https://elpresentedelpasado.com/2013/10/14/simulacro-y-pundonor-en-los-concursos-de-oposicion/comment-page-1/) En fin, lo interesante es que el OH se vio obligado a publicar un escrito de Hugo Capistrán en el que afirma que lo vertido por Escandón son mentiras. (Disponible aquí https://elpresentedelpasado.com/cartas-a-la-redaccion/comment-page-1/#comment-1392) Como espacio de “libre debate” el OH no censuró el comentario difamatorio, y publicó la nota del tercero involucrado gracias a las mentiras de Escandón. ¡Genial! Ahí están las opiniones y los dichos de todos para que quien lee y comente haga parte de la discusión.

    Más tarde envié a la gente del OH una opinión que escribí luego de escuchar una conversación entre Mireles y Aristegui. Los editores lo publicaron, eso sí, cambiando el título original. Consideré que el hecho de que modificaran el título formaba parte de cuestiones editoriales. (Aquí el texto https://elpresentedelpasado.com/2013/11/02/banalidad-moralista-para-michoacan/)

    Fue entonces cuando –como escribo en la propia nota- vi una película que me remitió a lo que lo que estaba pasando en México. Era diciembre de 2013. Me lancé. Sin ser especialista en el cardenismo, soy especialista en cuestionar las tradiciones y las costumbres para entender el por qué de las cosas, y mi tema de investigación es la llave para entrenar a mi cerebro a hacer eso que hago: cuestionar, analizar, entender. Envié el texto y la respuesta literal de uno de los editores (Luis Fernando Granados) fue “respecto a tu texto, hemos decidido no publicarlo. Hablar mal de Cárdenas en este momento nos parece una manera de validar la reforma petrolera –cosa que por supuesto no queremos hacer”. Entendí entonces que eso que se rumoraba por ahí era cierto –como muchas cosas en el mundo académico: el OH tiene línea política, son izquierdistas morenos y Morenos. Dejé estar la cosa y, considerando que la reflexión que había escrito era importante para el debate histórico-político, subí el texto a Academia.edu, dejando patente que ese texto había sido escrito para el OH y haciendo una aclaración a nota al pie (a la que te refieres) para evitar otras interpretaciones parecidas al “hablar mal de Cárdenas”.

    No escribí que la gente que marcha es pendeja. Yo misma marché por ¡¡porque no desaforaran a López Obrador!! Pero ahora me pregunto: ¿quién inventó los fueros y para qué?. Yo marcho hoy junto con los padres de los normalistas, pasé mi año nuevo con ellos. El marchar no es una pendejada… pero he llegado a la conclusión de que hay que elegir CON quien marchar y no POR quien marchar. Ese es el quit de mi texto. Recibí críticas de un ¿amigo? por no haber ido a marchar cuando el senado estaba cercado… ¿por qué? ¿porque tenía que marchar? ¿porque Lorenzo Meyer marchó? ¿porque apoyo a “mi partido” político y este defiende la soberanía nacional con argumentos históricos y con la figura de Cárdenas? Fíjate qué curioso: el gobierno del PRI argumentó que la reforma respetaba “palabra por palabra” lo dicho por Cárdenas, Andrés Manuel llamaba el 26 de octubre de 2014 a una concentración para defender el legado de Cárdenas, a un mes de que había 43 personas desaparecidas, muertos, heridos y una guerra.

    Entonces, creo que es válido preguntarnos sobre la invención de la tradición, ¿o no? ¿Qué tenemos en la cabeza los que no somos “especialistas” en Cárdenas pero sí en historia de los capuchinos en la época moderna sobre lo que los especialistas en Cárdenas han dicho? ¿No te parece, Karim, que si el OH hubiera publicado mi texto hubieran pasado dos cosas, ambas positivas: 1. Que me hubieran advertido que en el texto había datos erróneos y eso me hubiera obligado a sentarme a estudiar más el caso y presentar algo que no hubiera sido sólo una opinión, o 2. Que en virtud de que en el OH se conservan incluso los comentarios difamatorios y las réplicas, el texto se publicara tal y como lo escribí y que, además de lloverme críticas sobre lo mal que ando en metodología positivista, se hubiese generado un debate en torno justamente a qué es lo que tenemos en la cabeza sobre el Tata Cárdenas.

    Hoy, en enero de 2015, resulta que a instancias de Pedro Salmerón, se publica este patético cuestionario sobre un texto que el OH no quiso publicar. ¿Cómo pasó esto? Pues bien, me levanté un día por la mañana, abrí mi Twitter y Pedro había escrito críticas sobre el PRI y el PAN en relación con los sucesos de Ayotzinapa. Un día antes había visto un videoblog con un análisis bien interesante sobre la figura de Andrés Manuel López Obrador, su carisma desde el punto de vista weberiano y la relación de ambos en las responsabilidades que A TODA LA CLASE POLÍTICA de este país le corresponde no sólo en el tema de Ayotzinapa. Entonces, me tomé el tiempo de compartirlo como respuesta al comentario de Salmerón. (Aquí el enlace http://www.ellosynosotros.com/mexico/amlo-y-su-responsabilidad-en-la-tragedia-de-ayotzinapa-video-no-apto-para-pejefans/)Ahí empezó el circo, que no lo voy a resumir.

    Cuando Salmerón quiso probar su calidad política, me remitió a los trabajos que los historiadores hacen en el OH. Y aquí salió Lázaro Cárdenas, pues le contesté que ese OH no era para mí ningún ejemplo de nada. El acoso sin parangón del que he sido objeto en redes sociales a partir de esto me parece inaudito. Por lo que es evidente que una posdoctoranda como yo, especialista en capuchinos, ha abierto una profunda llaga no sólo en Pedro Salmerón, sino en todo el equipo editorial del OH. Ellos tienen fe en el espectáculo, en que tu leas esto y pienses –como muchos- que es chisme, que así son las discusiones entre intelectuales. Pues no, míralo bien. En el propio espectáculo que han montado sobre mi persona, han logrado que otros investigadores ya se hayan pronunciado sobre las prácticas partidistas del OH, independientemente de que mi texto tiene errores o si está bien o mal escrito. La artimaña ha llegado a tal grado que el mismo Salmerón se negó a debatir públicamente conmigo argumentando que yo sólo se escribir dicterios, refiriéndose al primer texto que publiqué en el OH y del que yo fui la calumniada. ¿Por qué les da miedo cuestionar los mitos?

    ¿No te parece grave? Incluso, Luis Fernando Granados ha aceptado públicamente en una discusión por Facebook que el OH sí tiene línea editorial y que sí publican textos malos. ¿En dónde estamos? ¿Por qué han dolido tanto mis errores historiográficos? ¿Por qué lo que opino sólo puede ser público cuando es usado para otros fines diferentes a los que perseguí cuando escribí el texto?

    Te lo dejo ahí, espero que puedas ver más allá de lo evidente. Y repito, me he tomado el tiempo de responder porque me parecen muy legítimas tus opiniones, tan legítimas como las mías. Y no espero que nadie me de las gracias de nada, lo que hago y lo que dejo de hacer es porque quiero o no quiero hacerlo y porque tengo derecho a querer. Así de claro.

    Saludos.

    Quiero ver este texto publicado. Y tengo derecho a querer, a poder y a hacer, aunque sea sólo especialista en capuchinos.

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  7. Breve repuesta a las últimas mentiras de la Dra. Hernández:
    1. El OH no tiene línea política. Algunos de quienes lo conformamos simpatizan con Morena, sólo uno milita en dicho partido (un servidor). Y de hecho, en su órgano colegiado, hay más de uno que es opositor de Morena y AMLO. Si algo nos une es -y ahí sí hay línea-, es la crítica a la política que respecto a la historia sostiene el actual régimen y, en general, la crítica al actual régimen.
    2. ¿Es metodología positivista pedir que se sustente lo dicho? vaya por Dios. A los extremos a que se llega en este mundo.
    3. No se publicó un texto a “instancias” mías, Se publicó un texto mío en el espacio permanente que tengo en “El presente del pasado”. Y no se preocupe, que ninguna llaga a abierto, todo lo más, cierta vergüenza ajena sobre la formación de los historiadores y su inaudita irascibilidad y sus afanes de convertir todo debate en ataques personales.
    4. ¿Otros historiadores se han pronunciado? Sí, he recibido numerosas respuestas. Más de trescientas personas y no menos de treinta historiadores entre ellas han señalado que mis preguntas son correctas y que forman parte de un debate. Cuatro, exactamente cuatro, le han dado la razón a la Dra. Hernández. Ahora que, mirando cómo selecciona ella las fuentes, no es nada extraño que para ella, esas cuatro opiniones sean mas certeras (las únicas certeras) que las otras treinta.
    5. En el supuesto “debate” sobre AMLO, lo que yo hice fue pedirle pruebas de sus afirmaciones, según las cuales, AMLO es responsable de la tragedia de Iguala. Tras varias vueltas y exabruptos me envió un video argumentativo (y muy mal argumentado: yo también he trabajado el carisma weberiano: puede leerse en mi biografía de Aarón Sáenz o en mi tesis de maestría (publicada por el FCE) sobre el PNR y el PRM. Y durante ese debate, la Dra. Hernández me remitió a su texto sobre Cárdenas. Fue entonces que lo leí y que decidí ejercer el derecho de la crítica, que tanto malestar y tan profundo dolor ocasiona a la Dra. Hernández.
    4. ¿”Acoso sin parangón”? Eso, señora mía, se llama paranoia.
    5. No me niego a debatir. Ya lo escribí y lo reitero: en donde usted elija y cuando usted diga, debatimos sobre Lázaro Cárdenas y su legado.

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