por Luis Fernando Granados *

Una vez más, un historiador de credenciales impecables —graduado en El Colegio de México, profesor de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, patrocinado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología— ha sido expuesto como un fraude. A la comprobación de que presentó como libro propio una colección de ensayos publicados en otro país, lo que fue causa de su despido (el mes pasado), se agrega ahora la probabilidad de que usara el trabajo de otra persona para doctorarse. Todo indica además que robó varios de los artículos que le sirvieron para ganarse el nombramiento de “investigador nacional”.

(Aquí un ilustrativo reportaje de Gerardo Martínez para El Universal; aquí un ejemplo de otro plagio. El libro que precipitó el escándalo es Religion in New Spain, compilación de Susan Schroeder y Stafford Poole [Albuquerque: University of New Mexico Press, 2007]. El libro que presentó como tesis es el de Cecilia Montero, La revolución empresarial chilena [Santiago de Chile: Dolmen, 1997].)

Naturalmente, el gremio está escandalizado. Y como hace casi dos años, cuando Boris Berenzon fue destituido como profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en los medios y las “redes sociales” la condena al plagiario ha estado acompañada de exhortos a elevar los estándares éticos en nuestras universidades.

Es obvio, sin embargo, que más pronto que tarde volveremos a escandalizarnos con otros casos semejantes: en la academia mexicana, el robo y el engaño, la impostura y el abuso, son cualquier cosa salvo excepcionales. (Para no ir más lejos, en estos días comienza a revelarse un otro escándalo en El Colegio de San Luis.) Por ello debería también ser obvio que los juicios morales sobre el comportamiento de Rodrigo Núñez Arancibia, por más naturales y necesarios que nos resulten, son a todas luces insuficientes como mecanismo para enfrentar la corrupción académica.

Como antes el asco ante la conducta de Berenzon, la indignación no sirve en realidad sino para escurrir el bulto, para ignorar la responsabilidad que tenemos todxs en la existencia de este tipo de prácticas profesionales. En justicia, Núñez y Berenzon son apenas una caricatura de lo que somos y hacemos colectiva y cotidianamente; son el rostro deformado de un estado de cosas en el que todxs participamos de manera menos reacia que jubilosa.

Rodrigo Núñez Arancibia en 2010.    (Foto de Raúl López para Cambio de Michoacán)
Rodrigo Núñez Arancibia en 2010. (Foto de Raúl López, publicada en  Cambio de Michoacán.)

Ese estado de cosas, por supuesto, son los estímulos, los mecanismos de reconocimiento de la “productividad” académica con los que todxs vivimos y —si tenemos suerte y contactos— de los que también nos beneficiamos. Para decirlo con precisión: la causa de la corrupción académica es la manera en que se articulan el régimen laboral y la regulación disciplinaria en las universidades mexicanas, o sea el hecho de que el estatus y el salario de los profesores depende de la medición de su trabajo científico —y no tanto de su calidad.

La conducta de Núñez y de Berenzon sería mucho menos grotesca si el sistema todo de evaluación del trabajo académico no estuviera regido por principios que se antoja llamar fordianos; esto es, si no hubiéramos olvidado que nuestro oficio es más artesanal que fabril: que las ideas se cuecen a fuego lento, que las evidencias se construyen de a poco, que la escritura se hace palabra por palabra (y con diez mil tachaduras de por medio). Y también, por supuesto, si los salarios y las condiciones de trabajo no dependieran tanto de la cantidad de reseñas, artículos, capítulos y libros que publicamos.

Sin el estímulo de los estímulos, en otras palabras, la impaciencia por graduarse y por publicar, y así obtener un mejor salario y algún “prestigio” —que es indudablemente la pulsión que palpita en el fondo de estos plagios—, sería más o menos inocua; puede incluso que nos causara más lástima que indignación. Pero como vivimos en un ecosistema institucional que no reconoce la especificidad de nuestro trabajo —del nuestro y el de muchas otras disciplinas— y que, al mismo tiempo, precariza la creación de conocimiento toda vez que la entiende acuerpada en “productos” individuales, es prácticamente inevitable que todxs, en mayor o menor medida, caigamos en la tentación de tomar atajos, de inventar logros, de hacer trampas:

Un trabajo escolar presentado para aprobar dos o más asignaturas. Una ponencia repetida en más de una reunión académica. Una tesis presentada en la maestría y regurgitada en el doctorado. La reiteración incesante del mismo curso. La publicación de un mismo artículo en dos lenguas o dos países distintos, o de un artículo como parte de un libro sin hacerle modificaciones. La costumbre de llamar “coordinadores” a los compiladores de volúmenes colectivos y hablar de esos libros como si fueran suyos. La manía de culminar los proyectos de investigación con apenas un coloquio y una antología de ensayos. El reclutamiento de más tesistas de los que es posible orientar de manera regular y diligente. Los altares que hemos levantado a la “eficiencia terminal”. El desdén por el trabajo en las aulas.

Nada hay intrínsecamente perverso en (muchas de) estas acciones; algunas hasta son aceptadas y premiadas por ciertas universidades. Su perversión consiste más bien en que todas, o casi todas, obedecen a la necesidad de incrementar nuestro output académico, de ofrecer a los evaluadores —y quizá más bien: a los programas de cómputo donde se registran nuestras actividades— tantos ítems como sea posible. Entre más constancias acumulemos, más posibilidades habrá de subir de categoría, de ver aprobado nuestro proyecto, de asistir a otro examen de grado, de ser invitado a tal o cual congreso: en una palabra, de embolsarse unos miles de pesos más.

La codicia se transforma pronto en complicidad: hacerse de la vista gorda ante el chambismo ajeno suele redituar en complacencia cuando somos evaluados. Gestionar el espacio para una conferencia a menudo se traduce en una invitación para ofrecer un curso en otra parte. A la hora de hacer un coloquio invitamos sólo a los cuates y a los discípulos. Lectores y asesores de tesis compartimos (casi) la misma ansiedad por producir graduados; no es cosa de fijarse en pequeñeces como la calidad de una investigación. La consigna parece ser la misma en todas partes: hoy por tus estudiantes, mañana por los míos; hoy por tus estímulos, mañana por los míos.

Escribir menos libros y más artículos, “coordinar” libros y proyectos antes que volver al archivo y a la biblioteca, es por ello el curso de muchas carreras académicas. Más tarde se actúa como jurado de premios, se participa en comisiones dictaminadoras, se dirigen programas, centros, institutos. Como por casualidad, premiadxs, promovidxs y contratadxs suelen ser de nuestro círculo o haber ido a nuestra escuela. ¿Buscar fuentes? Que el trabajo de zapa lo hagan otros. (Hace tiempo que olvidamos que en el archivo se logra más que una mera acumulación de nombres, fechas, imágenes y cantidades.) ¿Ponerse a escribir? Que el primer borrador lo haga éste o aquella becaria; acaso les daremos un reconocimiento en las preliminares del libro, o más tarde nos disculparemos por el “olvido” (pero sólo si hacen un escándalo).

La relación con lxs estudiantes se vuelve así más y más vertical: antes que discípulos o colegas en formación, lxs estudiantes se convierten en medios para producir más artículos, más capítulos y más libros “coordinados”, para llenar los formatos de las instituciones financiadoras; nos reemplazan en el salón de clases, califican los trabajos que no queremos leer. No falta quien lxs mande a la tintorería. Eso sí, en la revista de nuestra dependencia —”indexada” y toda la cosa— publicaremos sus trabajos escolares. Un día les dejaremos algunas de nuestras clases, aunque apenas hayan terminado la licenciatura. No escribiremos nunca una segunda o tercera monografía —y mejor ni hablar de ese proyecto colectivo e interdisciplinario—, pero no importa: año tras año nos acercamos un poco más al nivel III del Sistema Nacional de Investigadores.

Rodrigo Núñez Arancibia, como Boris Berenzon, llevó las cosas al extremo; eso es indudable. Pero sobrevivió y aun prosperó en la academia mexicana porque al menos desde que estudió el doctorado encontró colegas y maestrxs que miraron hacia otro lado, que no leyeron sus borradores, que pasaron por alto sus inconsistencias, que lo evaluaron de manera positiva, que lo contrataron, que lo promovieron, que publicaron “sus” obras. Ni El Colegio de México ni la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo ni el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología pueden tenerse por víctimas de su inmoralidad predatoria. En realidad fueron más bien sus cómplices.

Si de verdad queremos que su caso no vuelva a repetirse, creo que sería mejor —entre otras cosas— que acabáramos de una buena vez con la asociación entre “productos” de investigación y creación de conocimiento, que obligáramos a las instituciones a fundir en una sola bolsa los sueldos y los estímulos internos y externos, que revitalizáramos los mecanismos de evaluación públicos y colegiados, que homologáramos de verdad la docencia y la divulgación con la investigación. Por lo pronto, creo que es indispensable recordar que nuestro trabajo no puede evaluarse como se mide la “efectividad” de un ejecutivo de cuentas. Artesanal como es, cuidadito cuando está bien hecho, nuestro oficio se practica sin prisas ni pendejadas burocráticas, leyendo más de lo que se escribe, pensando más de lo que se publica. El modo de evaluarlo debería hacerse cargo de ello.

72 Comments

  1. Luis Fernando: te felicito por la nota. Es completamente necesario que las voces honestas y preocupadas se alcen para combatir la desintegración moral del trabajo universitario.Tu sabes que mi trabajo sobre Chile y el exilio fue objeto de un plagio masivo por parte de una astuta estudiante de la Facultad de Filosofía de la UNAM. Ninguna instancia de la universidad se prestó a tomar medidas, pese a las evidencias del despojo. Recibí insultos públicos por parte de colegas, acusándome de “linchar” a la pobre plagiadora: Jaime Ortega avaló el plagio plagiando el mismo el lugar de director de una tesis plagiada. Raquel Sosa, Lucio Oliver, Francesca Gargallo, Antonio García de León, Imanol Ordorika, sin conocer las pruebas defendieron, en cartas dirigidas a 250 personas, a la plagiadora. ¿Qué se puede esperar? Yo no espero nada; creo que tal agusanamiento valorativo no tiene cura. La esperanza está únicamente en las nuevas generaciones, siempre y cuando las actuales mafias mediocres y negligentes que hunden a la universidad, permitan que aquellas nuevas generaciones de jóvenes aprendan a elevarse por encima de las aguas negras en las que ni la Rectoría ha querido drenar.

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  2. Si bien es cierto que las condiciones académicas no son perfectas y son “mejorables” en muchos sentidos, eso no justifica de ninguna manera el plagio. Decir que se ha copiado por tener la obligación de entregar un trabajo, es una excusa; es preferible pecar por no entregar un texto, artículo, libro, fotografía, partitura, ilustración, logotipo, lo que sea, que entregar algo copiado, esto es, robado. Con las consecuencias que implique.

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    1. Estoy plenamente de acuerdo en tu comentario eduardo alejo. la responsabilidad profesional no se sustenta en las condiciones del entorno institucional sino en el esfuerzo y el trabajo cotidiano, entre otros muchos y diversos valores, asociados al individuo mismo.

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  3. Querido Luis Fernando (suena extrañísimo pero esto es un espacio acasdémico): cierto, quienes ¿debieron? o (al menos) hubieran podido frenar la carrera de este último defraudador no lo hicieron a tiempo y en esa medida son cómplices. Cierto (ésta es, creo, la parte más importante de tu texto), habría que fundir en un monto y una fuente los ingresos de los profesores.investigadores para que dejemos de coleccionar patrones (la universidad, Prodep, el SNI, las becas de instituciones privadas), dejemos de distraernos haciendo informes (de 3 a 5 cada año, según toque refrendar credenciales con unos u otros) y nos pongamos a trabajar de un tirón, con seriedad y oportunidades de decir algo que valga la pena… Pero (teníamos que llegar a esto, ni modo) creo que generalizar sobre la forma en que tus dos ejemplos “resolvieron” el asunto de los informes, la carrera y el prestigio, y sus ingre$os mensuales es también un error: no todos lo hacemos así, no todos llegamos al sni por contactos o suerte, no todos queremos ser nivel 3 justamente porque no estamos dispuestos a maquilar investigación… pero es a nosotros a quienes joderán sin piedad por ser “la misma generación” que esta gente… Creo, pues, que más que elegir uno u otro bando, será necesario deslindarse de ambos: tanto peca quien evalúa a la vaca como quien le ha robado la pata y, en cambio, deberíamos hablar de cómo bien criarla con tiempo y salud pero a un ritmo que nos garantice el filete del domingo y los días de fiesta

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  4. Gracias por compartir estas notas, necesarias para hacer un alto y reflexionar seriamente sobre los problemas cotidianos del oficio de enseñar e investigar. Desgraciadamente nos sobran los dedos de las manos para ejemplificar los casos de plagio en todos los niveles: desde un trabajo escolar de secundaria, pasando por una tesis de licenciatura, doctorado, artículos, hasta un libro publicado por una editorial de prestigio. Lo preocupante es la cercanía de los mismos, con nombres y apellidos, la defensa de la corrupción por autoridades, profesores, directores de tesis y profesores.

    La corrupción y la injusticia siempre han estado presentes en la academia, en su cotidianidad y debemos resistirla, superarla, denunciarla y exhibirla en la medida de nuestras fuerzas. Al leer la nota reflexionaba sobre tantos problemas que no se mencionan, y miren que se mencionan muchos. A continuación los enumero:

    1.- Trato indigno a alumnos, profesores, colegas de trabajo, personal administrativo y de intendencia de unos contra otros. ¿Quién no ha justificado la majadería, el abuso verbal o incluso físico, la vulgaridad y el supuesto “mal genio” “temperamento” o “personalidad agresiva” de muchos personajes?

    2.- El acoso sexual en todos los niveles. El festejo con estúpida alegría del machismo o sexualidad desenfrenada de académicos y académicas. Si se hiciera un recuento de los administrativos, profesores y profesoras que abusan de su posición para acosar e intimidar a estudiantes y colegas, nos faltarían dedos en las manos. ¿Cuántos profesores y profesoras conocen que se hayan casado con sus alumnos y alumnas, que hayan sido sus amantes y que nadie repare en el abuso de la situación de poder que hay detrás de ello?

    3.- La simulación del trabajo. ¿Cuántos personajes cobran sus sueldos, son titulares de asignaturas y nunca asisten a clases o son vistos sólo el primero y último día del curso?, ¿Cuántos investigadores han cobrado por años y nunca han publicado un libro o un artículo que valga la pena? Ahora revisemos la lista de profesionistas, profesores e investigadores sin oportunidades de empleo.

    Si bien es cierto que la puesta al día de los marcos normativos para atacar el plagio y otros problemas serían un buen inicio, esto no es suficiente, con la pena no se limitan los delitos. Es con el ejemplo, la condena y la insistencia cotidiana en el cambio de la cultura de la corrupción, del abuso y de la indignidad que podremos superar muchos de estos problemas.

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  5. Pienso que es hora de detenernos a reflexionar de está vida que atraviesa nuestras vidas cada segunda por no decir, que los mexicanos cada vez vamos hacia su destrucción en su totalidad. No nos hagamos tontos o de la vista gorda todo esto que está pasando al país no es algo que paso de la noche a la mañana, pero había gremios de elite que no habían sido afectados como la academia. Todo ha sido por copiar y copiar modelos de aquí y de allá y ser incapaces de crear nuestros propios modelos de desarrollo y bienestar…continuara

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  6. Anotaría dos cosas. La primera, en qué medida ese sistema meritocrático y cuantitativo presupone también la subordinación intelectual. Es decir, para ser apadrinado por alguien de la comisión dictaminadora, ¿no hay que empezar por no contradecirlo en sus opiniones intelectuales? Y en ese sentido, nunca haber dicho nada, en ningún trabajo ni en público, que constituya una impronta para esas opiniones y más allá, para ese estado de cosas. ¿Quién le dijo a Gloria Villegas todo esto en su cara, en alguna de las reuniones sobre el caso Boris? ¿Por qué se frenó la investigación del mismo una vez que se insinuó que en su tesis de licenciatura, revisada por Josefina MacGregor, había también plagios? ¿Por qué los allegados de esta última, tan aferrados en castIgar al principio, pararon el tren al final? ¿Por qué nadie fue sobre quienes, según este texto de Luis Fernando, serían cómplices? Muy simple, porque para tener un futuro en la academia no sólo tienes que producir como obrero a destajo, también tienes que decir y dejar de decir lo que tus padrinos y las autoridades dispongan. Y entonces también está clara la inexistente participación de los académicos de la facultad en el movimiento de profesores de asignatura que en 2014 reclamaron sueldos base dignos y abrogación de un reglamento discriminatorio. ¿Quién les dijo que no se pararan en las asambleas? ¿Es cierto que, sin coacción alguna, decidieron por propia voluntad no participar en un movimiento cuyo objetivo era mejorar sus condiciones de vida y trabajo? No estoy de acuerdo con las soluciones de Luis Fernando. Lo que permite esa subordinación es la deferencia individual a caciques y autoridades, que condiciona los estímulos por la fidelidad política e intelectual. Lo único que puede revertir ese estado de cosas es un aumento salarial de base muy sustantivo, que permita a todos los trabajadores intelectuales de la facultad desarrollar sus clases y sus investigaciones sin tener que rendirle tributo a nadie. Además, democratizar las instancias evaluadoras cuando éstas sean indispensables y volver asbolutamente transparentes sus criterios y sus dictámenes.

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      1. 1. No sabía que los edificios gozaban de libertad, menos aún que se les podía privar de la misma para pedir un rescate. Use bien el idioma señora, su intento de criminalización no aplica. 2. No tengo por qué hablar de un tema distinto al del texto, no quiera desviar la atención para criminalizar la protesta y la crítica, juegue limpio.

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    1. No hay justificación ni excusa posible a un plagio, cierto. Pero en lo que se refiere al artículo, lo que me parece que habría que cuestionar es al SNI mismo, que por cierto, creo que se lo inventó CSG como método sutil y, por cierto, más que eficiente de “institucionalizar” el acto corrupto de comprar el silencio de la academia. Y ahí están todos, cual corderitos, juntando tortibonos, en vez de luchar por salarios justos (tan justos para los que “producen documentos” como para los que se desgañitan en las aulas aunque no publiquen). ¿Por qué tendrían los “intelectuales” más derecho a tener un sueldo digno que un contador o un maestro universitario o un ingeniero o cualquier asalariado que recibió capacitación (por cierto, casi siempre pagada por el pueblo)? Pero, efectiamente, ni van a las asambleas ni luchan por homologar sueldos ni les importa un bledo si el de al lado es o no del SNI (a menos que le convenga el “compadrazgo”)…

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  7. Luis Fernando, Los conocedores ya opinaron y comparto con ellos. Yo únicamente te envío un fraternal abrazo con mi felicitación y una invitación para que si un día aterrizas por San Miguel Allende nos encontremos. Alfredo

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  8. Estoy de acuerdo con Chalo. Hay que llamar a las cosas por su nombre. Los plagios se conocen por casualidad o mala suerte del plagiador. De los plagios o injusticias de las vacas sagradas y sus protegidos no se sabe nada. Si te atreves a denunciarlos te toca irte a la Siberia de la academia a menos que tengas una buena posición. ¡Es mal vista la denuncia y no hay apoyo de los pares! Las historias que conocemos abiertamente no son ni 10% de las que se cuentan en los pasillos a medias voces.

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    1. Que lastima que hay mucha gente que si hace su trabajo, que si investiga (y no solamente publican lo que sus estudiantes han investigado por ellos), que si da tiempo y esfuerzo a la docencia. Mas que el caso de uno o dos plagiadores, me preocupa lo que estan señalando de autoridades y COLEGAS ACADEMICAS quienes solapan dichas trasgresiones. Les preocupa “el que dirá la gente”. No hay excusas y todos que estamos en la academia sabemos de casos: protocolos de investigacion, ponencias presentadas, tesis dirigidos, donde todos callen sabiendo la verdad y otros, peor aún, calumnian al que denuncia.

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  9. Lo malo es cuando se denuncia lo mismo que alguna vez se hizo ¿verdad Hubonor Ayala? ¿No te mordiste la lengua? El que insultaba a compañeros (as) y se burlaba de estudiantes y profesores entre otras monerías en los estudios de doctorado. Otro caso de hipocresía académica. Atte: una de las que tuve la desventura de soportarte 3 años en un salón de clases…

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    1. Interesados en el debate acerca de los problemas de la academia en México + “Una de las que tuve la desventura de soportarte 3 años”:

      El anonimato, las descalificaciones, así como las fobias personales limitan la discusión de un asunto serio que evidentemente nos preocupa a los que nos dedicamos a la academia. El comentario al que respondo me genera una nueva reflexión, porque al final de cuentas, para eso es este espacio, para discutir, reflexionar, debatir y estar claros en acuerdos y desacuerdos, claro, con un discurso e ideas que sea digno y respetuoso para compartir con todos:

      4.- La intolerancia, el anonimato y la acusación basados en las filias y las fobias, otra de las características de la academia en todos sus niveles. El odio y la frustración siempre buscan salidas personales, ¿A qué profesor no le han rayado el coche o ponchado las llantas por reprobar alumnos o por no votar en las juntas por la cargada o la “línea” o simplemente porque les caes mal? Entre los agresores más comunes se encuentran los porros, los propios compañeros de trabajo, los seguidores fieles de los grupos de poder que sirven como golpeadores de los disidentes. A ello se suma las intimidaciones, los anónimos, las amenazas personales, entre otras tantas cosas. La cobardía tiene muchas salidas en el medio, estoy seguro que quienes leen esto la han experimentado de diversas formas y expresiones.

      Por otra parte, abundo sobre algo que ya comentaron: el castigo o premio por lealtades mal entendidas. En la academia todos cultivamos la amistad con los colegas y la admiración por nuestros profesores que fueron referentes para nuestra formación y formamos grupos porque nos interesa una problemática social en particular, un periodo, una región o una fuente. Lo anterior muy a menudo se confunde con el salamerismo como única vía para conseguir el favor de los poderosos que dominan las instituciones o el sistema y la formación de mafias.

      5.- Creo que gran parte de lo anterior limita la falta de propuestas, discusiones serias y el diálogo franco (aunque las ideas expresadas por el otro sean contrarias a las nuestras). La generación de debates académicos o de reflexión a nuestro oficio, como este espacio, es sacrificado en aras de las descalificaciones públicas y privadas. Esto cuestiona seriamente nuestra integridad como hombres y mujeres que vivimos de nuestro intelecto, pues en el discurso nos anteponemos con soberbia como un grupo racional y educado, pero asistimos con pena a descalificaciones, agresiones, vulgaridades y lenguaje obsceno en diversos foros de debate, congresos, las aulas, los exámenes de tesis y todo acto público o plataforma que logra captar una audiencia. El origen de todo ello: las fobias, los odios, las rivalidades personales y la frustración de no poder demostrar con trabajo y calidad humana, que podemos ofrecer algo a nuestros interlocutores, aunque no sean de nuestro agrado personal, grupo o comulguen con nuestras ideas.

      Hubonor Ayala Flores.

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      1. Amén, Dra. Rodríguez. Parece mentira que alguien tan carente de calidad moral, como el señor Hubonor, se atreva a escribir tan persignado discursito. No es la primera vez que lo veo rasgarse las vestiduras con motivo del plagio. ¿Será que está poniendo sus barbas a remojar? Sólo así se entiende su necesidad de curarse tanto en (supuesta) salud…

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  10. Todo lo dicho es verdad, concuerdo en los problemas que genera el “puntillismo” del Conacyt, pero me gustaría compartir algunas ideas. Soy egresada de El Colegio de México, actualmente realizó mi tesis doctoral y reparando en las fechas, el implicado en el caso se tituló a tan solo un año de haber concluido el programa, eso de entrada debió resultar del todo sospechoso. Yo egrese hace dos años y no llevo aún ni la mitad de la tesis: ¿por qué?, porque yo voy al archivo, debo leer “todo” lo escrito al respecto y yo escribo el texto. Pero esto parece no entenderlo mi institución, la cual se vio amenazada con salir del PNPC si no mejoraba la “eficiencia terminal”. Nos obligan a presentar tesis de forma veloz, cuando en efecto las ideas y la investigación requieren de tiempo. Si no lo hacemos nos quitan las becas que es nuestro único medio de vida entre que nos doctoramos y tenemos la “suerte” (o los contactos) para obtener una plaza (mediante concursos que la mayoría de las veces son falsos, pues las convocatorias se realizan ad hoc para que gane el “elegido” con anterioridad). El sistema está del todo viciado y corrompido. He tenido la fortuna de encontrarme con grandes maestros y respetables investigadores que con mucho esfuerzo, y total merecimiento, alcanzaron el tan preciado “Nivel III”, sin duda hay muchísimas excepciones a la perversidad que genera el “puntillismo”. Pero aprovecho para comentar un caso muy particular, de un gran historiador y mejor profesor, del todo generoso con los alumnos que en sus “años productivos” hizo mucho pero a quien el Conacyt, bueno sus evaluadores (o sea sus propios colegas), consideraron que ya “no producía como antes” y entonces del nivel III cayó al nivel I cómo pedir a un profesor de más de 65 años que siga produciendo lo mismo (en cantidad) que una década antes? , ¿no cuentan sus grandes aportaciones?, ¿si no produces ya no sirves aunque tus trabajos hayan sido precursores, pioneros y sigan siendo referentes obligados?, ¿no debería valer más una sola gran idea que cientos de páginas repetitivas sin aporte alguno? Los culpables con todos: el Conacyt (que exige a los investigadores producir a “destajo” y que mediante sus “exigencias de eficiencia” corrompe a las instituciones educativas); las instituciones de educación superior y los centros de investigación (que impone tiempos mínimos para la titulación, incrementa la matrícula de estudiantes y con ello nos condena a tener asesores de tesis “demasiado ocupados” como para revisar a fondo nuestros textos); la “academia” en general (por no hacer nada, por no generar cambios en el sistema, por simplemente aceptar y acatar las medidas que se le imponen). La solución es muy complicada pues evaluar la “calidad”, al ser algo subjetivo, generaría también perversión. Habría que buscar un punto intermedio en donde la calidad y la cantidad vayan de la mano, en donde un muy buen artículo valga más que un mal libro; en donde quienes ya lograron y tuvieron una destacada trayectoria no sean denigrados (casi desechados) de los niveles alcanzados. Las ideas aparecen, maduran y se agotan, la edad supone madurez intelectual pero después un mayor cansancio, cómo evaluar de la misma forma a un recién egresado de 35 años que a un profesor reconocido de 70 años?). Habría que crear una evaluación más flexible que distinga edades y aportaciones, que dé tiempo a la maduración de ideas, que nos permita participar en espacios educativos sin ser “doctores” (pues parece que nuestra única posibilidad son las clases en el nivel medio superior, clases muy mal pagadas, o continuar trabajando como “asistentes de investigación” (lo cual implica muchas veces ir por la ropa de la tintorería, cuidar hijos, atender teléfonos y contestar correos, hacer los pagos bancarios y de servicios; o en el otro extremo, escribir borradores enteros de libros que serán corregidos y firmados por nuestros jefes). Tenemos mucho en que pensar pero ojalá esto sirva para que por fin la “academia” tome alguna acción y defienda la libertad de su profesión.

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  11. Puta! el plagio es el pan nuestro de cada día. Yo vi en La Bibloteca Lafragua una puesta en ridículo, por tal motivo, de una de nuestras vacas más sagradas y no pasó nada. Poco después yo publiqué un documento de la propia biblioteca que había paleografíado. Al año siguiente, la biblioteca en que yo laboraba y donde reposa el documento de marras, en donde se sabía a ciencia cierta que yo tenía años trabajando en en él, exactamente en el mismo mes del siguiente año se lo publicó a una chica, en una edición a todo lujo, no se con qué aviesos intereses. Poco después, cuando yo presenté el libro que había publicado de mi propio peculio, en la Universidad de Querétaro, los historiadores que lo comentaron , estaban escandalizados porque sabían el hecho por internet, y suponían un plagio de la joven, a quien en menos de un año le habían publicado el mismísimo manuscrito. En Puebla NO PASÓ NADA, ni pasará, ni nadie se dio por enterado En la BUAP reina el plagio. A una investigadora la obligaron a jubilarse discretamente porque había plagiado la investigación de una alumna: ¡Vaya castigo!

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  12. Muy buen texto sobre una serie de prácticas (demasiado) comunes de nuestra vida académica. Alguien tenía que decirlo y el autor lo hizo notablemente bien. De algún modo, nuestros descuidos y desidias contribuyen a crear un ambiente del que los plagiarios “sacan partido”.
    Que el SNI debe modificar su sistema de evaluación parece indiscutible. El reto es diseñar una alternativa que cumpla con algunas de las propuestas del autor y que, al mismo tiempo, sea viable y funcional. Escandalizarse no basta; sin duda.

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  13. Excepcional! Yo agregaría los falsos estándares de calidad de algunas maestrías y doctorados, que imparten las “grandes instituciones” como el Colmex, y que son otorgados por el CONACYT.
    ¿A qué me refiero con falsos? Simplemente, a la manera en que son otorgados. Entre más graduados tenga la generación, más eficiente es el posgrado; no hay cabida para la excelencia en investigaciones.

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  14. Agradezco a todxs sus comentarios y observaciones.

    Me parece evidente que hace falta una discusión más amplia y más profunda de las causas del plagio y su relación con la corrupción académica. Necesitamos documentar más casos de abusos, robos y engaños, y encontrar remedios colectivos, permanentes y consensuados.

    Este blog puede ser un espacio para ello. Ojalá se animen —y con ustedes más gente— a enviarnos textos con casos, reflexiones y propuestas que expongan, analicen y busquen disminuir la corrupción académica.

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    1. Estimado Luis Fernando:

      Te felicito por este interesante diagnóstico de los males que aquejan a la academia en nuestro país (males que, con todo y sus enormes diferencias, no son privativos de México como recientemente se puso de manifiesto en EUA con el caso de Michel LaCour. A este respecto te comparto una interesante reflexión: http://nymag.com/scienceofus/2015/06/will-academia-waste-the-michael-lacour-scandal.html)

      No obstante lo bien logrado del texto, me gustaría matizar una de tus afirmaciones, pues me parece una acusación demasiado tosca. No siempre ocurre que colegas y maestros “miren hacia otro lado”, no lean los borradores o pasen por alto las inconsistencias. En ocasiones, la habilidad para engañar es tan notable que sujetos como Núñez Arancibia pueden actuar durante tres años asistiendo a asesorías, entregando y discutiendo borradores, orientando sus “hipótesis” hacia las tesis de la obra que están plagiando de forma tan sutil que, prácticamente, resulta imperceptible para el asesor o los lectores. Si a esto sumas la imposibilidad de que alguien conozca absolutamente todas las obras que existen sobre un determinado tema, el predicamento para el asesor es real. Tal y como dices, el sistema está mal, pero no podemos dejar de lado que aún en este sistema el trabajo serio y original es posible y que lo que sujetos como Núñez Arancibia violan con sus acciones no es sólo un principio abstracto del trabajo académico, sino una relación personal de confianza con su asesor o asesora y lectores. La forma en la que pintas el trabajo de los académicos en nuestro país es como si todos se sometieran dócilmente a los preceptos del Conacyt. Sin embargo, esto no siempre es así. Existen muchos casos en los que las y los colegas no se pliegan a los tiempos establecidos en aras de que el estudiante pueda hacer un mejor trabajo. Pero incluso el seguimiento más cercano –más “artesanal” para recuperar tu idea– a la investigación del estudiante no asegura que esa persona a la que estamos dedicando tiempo de lectura y asesoría no nos esté engañando.

      Sin lugar a dudas tod@s somos cómplices de las fallas del sistema, pero considero que hay que poner las cosas en perspectiva para entender las diferencias que hay entre cada caso y así poder combatir mejor este mal.

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      1. Es cierto lo que señala Jorge Galindo, pero con uso del internet y algo de astucia he podido localizar varios textos plagiados en 15 minutos o menos sobre todo se están en español. Hasta hay un programa que ayuda para buscar coincidencias. El problema es cuando son tesis que no están publicadas o libros que no han sido subidos para consulta al web. Por otro lado, yo creo que estamos tan sobrecargados de trabajo que estamos muy complacidas cuando alguien nos trae un trabajo bien armado y bien redactado. Solamente hay que aprobarlo. Como yo he dicho muchas veces. Prefiero que me traigan las cosas mal redactadas y hasta mal armadas porque así puedo asegurarme de que no se trata de un plagio. El estudiante están en formación y por lo tanto tiene que hacer un esfuerzo para superarse y no buscar atajos. Como otros señalan, esto toma tiempo y motivación para superar sus propios limitantes. Sin embargo, para dirigir la tesis de una persona así y hasta corregir sus ensayos, se requiere un esfuerzo adicional de nuestra parte. . .pero la eficiencia terminal y la productividad imperan.

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    2. No sería mala idea crear un sitio de internet como el colombiano plagios.o.s., de estilo Wiki (de construcción pública) en el que, aportando pruebas, se cree listas de acceso público de a) los académicos que han cometido plagio, b) los centros de estudios y de los profesores que lo han solapado o tolerado y c) los centros de estudios que fomentan prácticas académicas reprobables (pienso sobre todo en la apropiación y/o el uso abusivo de las investigaciones de los estudiantes y en la contratacón de profesores entre parientes y compinches, ), etc… !Y felicidades por el blog!

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      1. Estimado Eduardo González, pongo a su disposición http://www.plagios.info El objetivo del sitio es el documentar casos de plagios a tesis y otros trabajos de grado, descubiertos posterior a la otorgación del grado. Y mi objetivo final es que las Universidades establezcan procedimientos para comunicarse entre ellas para tratar y resolver estos casos.

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    3. Hola. Comparto completamente tu opinión pero no tu evaluación. También hay que recordar que ese sistema de evaluaciones se diseñó para evitar a todos esos que se hacen locos y justifican su falta de trabajo en lo mismo: necesito tiempo y no escribo ni un párrafo en diez años, pero sigan, sigan pagando. Conozco académicos que no publican ni una reseña y están ahí. Entonces deberíamos preguntarnos ¿por qué el sistema se corrompió?
      Además hay casos en que los plagiarios son alumnos que primorosamente has protegido y que tienen acceso privilegiado a una información que no se obtiene de milagro. Todos esos años de lectura, de archivo, de biblioteca y uno de esos “pequeñitos” se lleva esa información inédita con otro y se titula. Esto no lo reconocen como plagio y sigue siendo un robo. ¿Quién es el responsable? Todos los que revisan la tesis además del tutor principal. Es lo mismo en un artículo o en una ponencia. Es tu responsabilidad y tus valores.
      Alumnos que después de tomar tu clase, simplemente se llevan tu programa completo y lo publican como un artículo ¿Cómo te proteges de eso? ¿Hago caso a mis colegas y me vuelvo un miserable? ¿Les niego la información? ¿Por un par de mezquinos hago pagar a todos los demás? Yo no lo creo así y algunos hemos vivido historias truculentas en la Academia. Dignas de un libro de horror, pero sigues porque estás comprometido con lo que haces. La Academia es cavernícola y caníbal, no se nos olvide.
      Y luego te encuentras a aquellos que envían el mismo artículo, ya dictaminado y rechazado, a otra revista sin la más mínima corrección. Yo he denunciado varias veces estos casos en revistas indizadas porque he tenido la mala suerte de encontrarlos. Por eso no comparto tu opinión: el plagio como resultado del sistema, pobrecitas criaturitas!!! Si el sistema te pide cosas y tú como no puedes cumplirlas: pues a robar. Se llama honestidad y se dice yo no puedo con esto, o necesito tiempo para concretar un libro o lo que sea.
      Además hasta dónde yo sé cada uno diseña su plan de trabajo, y si la evaluación es cada tres o cuatro años… pues sabes en lo que te estás metiendo. ¿O no? Entonces sí creo en la codicia. Pero también sabes que a muchos les otorgan el SNI sin cumplir los requisitos ¿cómo denuncias esto? Además conozco un montón de gente que ha sido plagiada y la respuesta que obtienen es siempre la misma: se me olvidó citarte, no me fijé, no era mi intención, se me vino encima el tiempo… ¿Tú te los crees? Los sistemas de evaluación necesitan limpieza sin duda, pero el problema está en otro lado. Estoy completamente convencida: no estamos educando para que los plagios y robos no se repitan. Esa también es nuestra responsabilidad, tanto como aceptar las “eficiencias terminales” como verdades absolutas.

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  15. Roxana Bravo: tu actitud lo dice todo, ojalá encuentres cura para tu alma.

    Lo siento por quienes hemos tenido que leer tus palabras en un espacio que tiene fines más interesantes, pero al final de cuentas es un espacio democrático y abierto a las opiniones.

    Por lo que toca a las discusiones y preocupaciones de este foro, si tienes denuncias por fraudes, plagio o corrupción ojalá les des seguimiento, porque para acusar seriamente a las personas, y académicos (tesistas, directores de tesis, jurados de tesis y lectores) e instituciones (que avalan los trabajos académicos de sus egresados) con nombres y apellidos, hay que tener fundamentos, de lo contrario solo estás enlodando la reputación de las personas y las instituciones, pero sobre todo la tuya. No escribo más sobre el asunto, siento que contribuyo a alcanzar los 5 minutos de fama y catarsis de la colega Roxana.

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    1. Se me hace gracioso como empezaste tu discurso con un brío invidiable, en pie de guerra y arengando a no callar las múltiples irregularidades para terminar en este comentario en postura defensiva y solicitando no se injurie “la reputación de las personas y las instituciones”.
      Por cierto, hago notar que no has negado las acciones que la Dra. te ha señalado. Solamente las has llamado: “tu opinión”. Me parece que estás buscando aligerar la seriedad de sus acusaciones. Me suena a que algo debe haber de verdad en sus palabras.
      Ojalá la Dr. Roxana de seguimiento en verdad a sus acusaciones como tú mismo invitaste en un inicio a hacerlo y se haga la debida justicia.

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      1. Estimado Manfred: el señor Hubonor no niega las acusaciones de la Dra. Roxana porque todo lo que ella escribió es verdad. A más de uno le consta eso y mucho más.

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  16. Muy bien por llamar las cosas por su nombre! No son “equivocaciones”, “errores” ni “descuidos”, es la violación flagrante de los derechos de autor que da becas, títulos universitarios, cargos, etcétera.

    En Colombia estamos igual. Solo ver la página http://www.plagiosos.org para darse cuenta que abundan los “académicos” de papel y no hay sanción, las universidades encubren y niegan pero no quitan cargos ni títulos. Tres casos entre otros:

    MARTÍN PRÁGER M. y EFRAÍN ESCOBAR G. publicaron el libro “Agricultura y ambiente” en el cual se robaron el trabajo intelectual de ALFREDO OSPINA y otros investigadores. Cerca del 90% del libro de Práger y Escobar es copia pero la UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA no ha podido concluir la investigación preliminar más de 10 años después ni retiró a MARTÍN PRÁGER MOSQUERA de la decanatura sino que sacó los libros fraudulentos de circulación. ENCUBRIMIENTO SIN SANCIÓN.

    MARÍA SALOMÉ SÁNCHEZ MONSALVE se graduó de la Licenciatura en filosofía de la PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA de Bogotá con un trabajo de grado plagiado de LEOPOLDO ZEA y otros autores (“Filosofía y cultura latinoamericana: una reflexión desde Leopoldo Zea” 2010). Hizo el Máster en estudios comparativos de Literatura, Arte y Pensamiento en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Qué ventajas le dará ese “imperialismo académico”? ENCUBRIMIENTO SIN SANCIÓN.

    DIONY GONZÁLEZ RENDÓN es egresado de la UNIVERSIDAD PONTIFICIA BOLIVARIANA de Medellín, publicó en la Revista Escritos el artículo “Acerca de los progymnasmata” (2008) escrito originalmente por JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ DELGADO. DIONY GONZÁLEZ trató de borrar las pruebas del fraude y dio una “retractación”. Ahora cursa el Doctorado en Humanidades en la Universidad Carlos III de Madrid como BECARIO DE COLFUTURO (elegido entre muchos postulantes). Más “imperialismo académico”? SIN SANCIÓN Y CON BECA!

    Se hizo denuncia de estos casos sin éxito, entonces que se propague esta información. Si las instituciones no sancionan al menos que haya sanción social. Que las infracciones se hagan públicas, no es bulling, así se responde al encubrimiento y la impunidad. NO MÁS SILENCIO NI EN COLOMBIA NI EN MÉXICO! NO MÁS COMPLICIDAD INSTITUCIONAL!

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      1. El plagio intelectual constituye una de la prácticas antiéticas más deleznables en la ciencia y la educación. A pesar de ello, y de estar proscrito en los Estatutos universitarios, incluida la Pontificia Universidad Javeriana, lo que prevalece es la impunidad institucional y el silencio mediático. El portal PlagioSOS, un portal original, presentó pruebas de tres documentos plagiados (de un total de 12) en el trabajo de grado “Filosofía y cultura latinoamericana: una reflexión desde Leopoldo Zea” (María S. Sánchez M., PUJ, Bogotá, 2010). PlagioSOS, cuenta con las pruebas documentales e irrefutables de plagio sistemático en ese trabajo de grado, que comprometen el 70% de él. La PUJ no ha abierto investigación disciplinaria, debido a que recibió una denuncia anónima y, a pesar de la contundencia de ellas, se ha negado a abrir una investigación de oficio, la cual podría realizar. La PUJ realizó fue una inspección interna, informal, la cual conceptuó que ese trabajo de grado “sí falta al rigor, que exigen las normas tanto metodológicas, como sobre derecho de autor frente al denominado derecho de cita”. Luego de ello, en el año 2016, la PUJ lo retiró de la red y lo confinó un Acceso restringido en la biblioteca, sótano 3, CD T.F 0075 Z31S. Puede consultar a la PUJ, mediante derecho de petición si 1) ha realizado investigación disciplinaria por plagio en ese trabajo de grado, 2) si ha recibido denuncia anónima con pruebas de plagio, 3) si retiró de circulación ese trabajo de grado y por qué está como Acceso restringido. Si el trabajo de grado “Filosofía y cultura latinoamericana: una reflexión desde Leopoldo Zea” no fuese una publicación plagiaria, no estaría restringido su acceso. El derecho a la impunidad y la censura, no están por encima del derecho a la información y la verdad. Portal PlagioSOS. plagiosos@gmail.com

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    1. El portal PlagioSOS, un portal original, cuenta con otra dirección electrónica (http://www.plagios.org/) y el mismo correo: plagiosos@gmail.com En la actualidad, inicios de 2017, hemos presentado 19 Estudios de caso de plagio en Hispanoamérica, 12 de ellos en Colombia. Defender y exigir honestidad intelectual docente e idoneidad editorial universitaria, es defender la alta calidad de la educación superior del siglo XXI. PlagioSOS: http://www.plagios.org/, info@plagios.org plagiosos@gmail.com https://www.facebook.com/plagiosos/ y @plagiosos

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  17. Luis Fernando, trabajas en la universidad veracruzana, en el instituto de investigaciones histórico sociales? Ahí tienes un cubículo!? Y también en la unam?

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    1. Sí, acabo de incorporarme a la Veracruzana. (Y sí, hasta cubículo tengo.) El semestre pasado di dos seminarios en el posgrado de historia de la UNAM. ¿Por?

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  18. Aunque estoy de acuerdo con tu radiografía del decamerón en que se ha convertido la academia, en ningún caso podría ser una razón para plagiar o para justificar el plagio. Cierto, y ya lo dijo Sheckman, los sistemas de estímulos, de becas y de financiamentos nos ha llevado a muchos vicios, como no publicar datos replicados, negativos o por supuesto ir siempre a buscar el tema de moda o el que mejor aceptarán en la revista, y esto significa un gran problema para el desarrollo de La Ciencia. PERO ESTO NO ES UN DELITO Y EL PLAGIO LO ES.
    La decisión que cada investigador tome para llevar sus líneas de investigación es propia y si aquellos que editan deciden que es válida y aquellos que leen deciden que concuerdan, tendremos que vivir con eso, pero jamás podremos vivir con la idea de que alguien pueda llegar a robarse los pacientes, los experimentos, los corpus, los resultados, pero sobretodo LAS IDEAS que tanto trabajo nos cuesta parir. Todos los que queremos hacer investigación vemos como rascarnos con lo poco que obtenemos de los presupuestos, pero ahí es donde nuestra creatividad tiene que ser más grande que la burocracia, pero sólo sucede cuando es la ética la que nos impulsa.

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  19. Excelente nota, ojalá la lea el sr. Alberto Constante profesor de la faculltad de filosofía y letras de la UNAM, cuyos errores de archivo, según él, lo ha hecho plagiar.Y hasta ahora sigue inmune.

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  20. En respuesta a Luis Fernando Granados “Cómplices del Plagio”
    María de los Ángeles Pozas
    Con Fecha de hoy, 10 de junio de 2015 El Colegio de México hace público un comunicado donde determina revocar el grado de doctor a Rodrigo Núñez Arancibia, quien ya fue notificado y a quien se le otorga derecho de audiencia. Como señala Luis Fernando Granados en su entrega al blog Presente y Futuro, Rodrigo Núñez fue “expuesto como un fraude” y con sus acciones desató un torbellino que conmocionó a la comunidad académica del país e introdujo dudas sobre la integridad o la capacidad profesional de su directora de tesis.
    Después de once años de haber escuchado la defensa de su tesis, la primera noticia que tengo de él es esa nota en el universal que me deja pasmada. Cuando logro salir de mi asombro, transito hacia un sentimiento de indignación y vergüenza por haber sido objeto de semejante engaño. La constatación personal del plagio al contrastar su tesis con el libro de Cecilia Montero, es sin duda la experiencia más dura y difícil de mi carrera como profesora investigadora.
    Mi primer pensamiento se dirige a la colega ofendida a quien entonces escribo para expresar mi profunda consternación. Luego pienso en mis colegas del Centro de Estudios Sociológicos y la forma en que este hecho interrumpe la normalidad de sus actividades como investigadores y profesores a las que, sin importar lo que suponga Luis Fernando Granados, la mayoría se entrega con un alto sentido de responsabilidad y rectitud moral.
    La vida cotidiana en las instituciones académicas, especialmente en las pequeñas, demanda mucho trabajo colectivo. Los colegas llegamos a conocernos bien, nos apoyamos, debatimos, discutimos y no faltan grandes y pequeños conflictos. Hace ya tiempo que los órganos colegiados se constituyeron como espacios de evaluaciones de todo tipo de actividades: Junta de profesores, comisión de publicaciones, seminarios de tesis, comités de tesis, comisiones para evaluar los concursos de ingreso de nuevos profesores, comisión evaluadora para determinar la promoción de los y las colegas, dictaminadora para revisar la propuesta de la evaluadora, consejo académico con representantes de todos los centros, plenos de profesores…
    En este escenario resulta no sólo difícil sino imposible “mirar hacia otro lado”. Muchas cosas pueden decirse sobre un fraude como el que logró perpetrar Rodrigo Núñez, muchas cosas pueden cuestionarse sobre la eficacia de la directora de tesis para evitar un plagio de esta naturaleza. Pero no se puede, ni es justo en este caso, argumentar corrupción, complicidad o mala fe como lo sugiere Luis Fernando Granados, mucho menos falta de ética.
    El libro plagiado fue publicado en otro país y es de 1997; fue extraído de la biblioteca del Colegio de forma permanente por Rodrigo Núñez y excluido de la revisión del estado del arte. Hasta donde entiendo, en esos años el texto no estaba en línea. La dirección de tesis en el Centro de Estudios Sociológicos es durante un cierto periodo, colectiva. Rodrigo presentó avances sistemáticos, discutió sus ideas, entregó un reporte de trabajo de campo, nada en su conducta dio alguna señal de irregularidad.
    Pero no se trata acá de justificar nada, ni de “cubrir el bulto con indignación”, sino de darle a las cosas su justa dimensión. Evidentemente, nuestra academia adolece de muchos de los problemas que señala Granados, pero la crítica y el debate deben ser constructivos. La forma de los estímulos y reconocimiento de la productividad deben ser revisados, especialmente porque excluyen a un gran número de doctores y profesores en las universidades de los estados y porque sin duda permiten que haya quien organice su vida profesional para maximizarlos con artilugios poco éticos. También habrá quien use la carrera académica como trampolín político.
    Pero en el Centro de Estudios Sociológicos abunda la pasión por el conocimiento, el interés por lograr formar a los mejores sociólogos del campo. Nuestros estudiantes son los mejores testigos de este esfuerzo. No se puede, no es justo, poner en duda la integridad moral y la calidad académica de este Centro por un estudiante deshonesto que tomó ventaja de la confianza básica sobre la que se sustenta la relación estudiante-profesor. No quiero ni imaginar un mundo académico basado en la sospecha, el acoso o la vigilancia policiaca.
    Siento vergüenza sí, por no haber podido evitar tanto escarnio público, por no haber podido evitar el daño irreparable que estas acciones infringieron en Cecilia Montero. Pero no me arrepiento de haber confiado y, con todo el riesgo que esto conlleva para mi propia carrera, seguiré partiendo del supuesto de la honestidad intelectual de mis estudiantes.

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    1. Estimada Dra. María de los Ángeles Pozas: estoy completamente de acuerdo con usted en su argumentación y en el principio de confianza en el que nos basamos en nuestro entorno académico, atentamente, Dr. Hugo Figueroa, profesor de tiempo completo, titular “A”, FFyL, UNAM.

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    2. Me causa estrañeza su insistencia en el agravio hacia la investigadora Cecilia Montero. Es cierto que el hecho de publicar un trabajo ajeno como propio es deshonesto, no puede dejar de ser un halago intelectual ver que un trabajo de investigación problamente olvidado (nadie puede ser tan estúpido cómo para intentar plagiar una obra reconocida) sea retomado y revalorado lo suficiente cómo para presentarlo como tesis doctoral. Otra cosa muy diferente es rechazar la publicación de trabajo argumentado que no tiene valor y posteriormente publicando bajo otra autoría. Eso sí que da rabia y por experiencia propia sé que pasa con frecuencia en las “peer reviews”.

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  21. Luis Fernando: en tu articulo generalizas el problema del reviente escandalo del plagio del investigador Rodrigo Nuñez. Me parece que lo rescatable del articulo es buscar mas mecanismos para que este tipo de pronlemas no ocurra. Sin embargo, seguiran ocurriendo, porque la ciencia y la academia son una empresa humana, susceptible a este y mucjod otros problemas. El plagio academico no es, de ninguna forma, exclusivo de Mexico. Su raiz no sin, en absoluto, ni los sistemas de estimulos academicos coml el SNi, no la manera de evaluar la produvtividad. Ambas cosas, los estimulos y la evaluacilon, son perfectibles, pero no son la causa del problema. Por lo que he leido, la manera de actuar del Sr. Rodrigo Nuñez, demuestra que tiene un transtorno mental; nadie en su sano juicio se comportaria como el. Me parece que tus juicios son desproporcionados, aunque obvio el equivocado podria ser yo. La mejor manera de evitar que plagios academicos ocurran es con la revision de pares y con el uso de la tdvnologia que cada vez nos ayuda mas a poder identificar a posibles plagios academicos.

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  22. Además de felicitar a Luis Fernando Granados por su esclarecedor análisis, me permito contrastar su señalamiento de complicidad institucional con el consabido discurso de las “manzanas podridas” en la Carta que sobre el mismo asunto publicaron simultáneamente varios académicos en El Universal (http://www.eluniversal.com.mx/articulo/cultura/letras/2015/07/9/exigen-investigadores-reformar-sistema-de-promocion-academica). Me refiero en particular a la afirmación por estos últimos autores de que “la producción del conocimiento en México se ve afectada por unos cuantos, pues la inmensa mayoría de los investigadores del país lleva a cabo su trabajo con rigor y honestidad”. Para sustentar que esta explicación ya no es creíble y de hecho ha sido abandonada por otros países, remito al lector a 2 publicaciones que atribuyen a todo el proceso o sistema científico, incluidas por supuesto las evaluaciones académicas, la proliferación de conductas impropias: Lawrence PA (Lab Times 2011, http://www.labtimes.org/labtimes/issues/lt2011/lt02/lt_2011_02_24_31.pdf) y Sovacool BK (J Bioeth Inq 5:271-282, 2008). Como ejemplo menciono que la autoría de múltiples plagios textuales ha sido premiada con promoción en el SNI a pesar de que un miembro de la comisión dictaminadora correspondiente estuviera totalmente al tanto (Rivera H, Rev Méd IMSS 53: 53-54, 2015).
    Cabe recordar que también se pueden plagiar datos, imágenes o figuras, ideas, etc. y que los afectados pueden incluso ser colaboradores del plagiario. Para ilustrar esta modalidad delineada hace apenas 2 años (Resnik DB, Account Res 20: 1-4, 2013), reitero aquí mi indignación por la felonía de otro académico del SNI, el Dr. Patricio Barros-Núñez (Rivera H y Vásquez-Velásquez AI, J Bioeth Inq 12: 21-23, 2015).
    Horacio Rivera
    División de Genética, CIBO-IMSS
    hrivera@cencar.udg.mx

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  23. Luis Fernando, me asusta el tono tan generalista y criminalizador de tus comentarios. Claramente para ti (y para otros que te felicitan arriba), el sistema científico mexicano es algo poco menos que un infierno. Ignoro esto dentro de tu disciplina pero, a juzgar por la mía (ecología), afortunadamente no es el caso. Te pido por favor que no nos midas a todo el gremio científico de este país con la misma regla, ni pretendas hacer una tormenta de un vaso de agua (como dice Gerardo Ceballos, plagios hay en todas partes muchos de estos donde no coincidimos ni en SNI ni en puntos ni bonos extras) porque no lo es. Si algo me alegró de leerte (y, de nuevo, a los otros arriba) es saber que ni estás al mando del CONACyT ni del SNI.

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    1. Alex, te dejo unos artículos dónde en uno acusan a la Directora de Ecología de Ensenada Pamela Castro Figueroa de plagiarle la tesina a la oceanóloga Ruth Rosas Gómez http://www.4vientos.net/?p=39809 , otro dónde 34 investigadores del COLEF solicitan al CONACYT que intervengan en otro caso de plagio http://www.4vientos.net/?p=39642 y el tercero en el que los ambientalistas Haciendo lo Correcto denuncian que un supuesto asesor de Gilberto Hirata (en Ensenada) pidió proyectos para después presentarlos como suyos http://www.4vientos.net/?p=23049 .

      Estos son algunos de los casos de los Muchos que hay. Desgraciadamente no es por áreas de investigación sino la mala conducta que tienen muchos “científicos” y es bueno que tú no seas uno de ellos pero de que los hay, los hay. Desafortunadamente.

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  24. La “academia” es un ambiente perverso, competitivo y viciado. Cuanto más me voy metiendo en tal ambiente, más ganas me dan de salir corriendo a convertirme en campesina y labrar la tierra con mis manos. Seguramente lo haga luego de doctorarme porque este es un ambiente muy hipócrita. Lo has descrito perfectamente: esa imposición/necesidad de realizar un trabajo fabril, de cuantificar, de medir…y de pisar las cabezas de los colegas! ¡Excelente artículo!

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  25. En el cio pasa algo similar hay un pleito de perros entre investigadores pero en sociedad son una hermandad, no hay horario de trabajo solo para el personal de “abajo”, es un pirteo tremendom sabes hechame lamano no tengo que reportar pero para el año que entra yo te agrego en los coautores, hay una dirección de vinculación que sería mejor que ladesaparecieran ya que sale mas caro el caldo que las albondigas, sale mas de sueldos que lo que entra por asesorias, a pero eso si que no falte el divino cafe la hora del cafe a las 11 de la mañana que para algunis termina a las 2 porque tienen que ir a comer y hechar la siesta, 25 salarios asegurado a quien halla sido director sinhacer nada, mientras la universidad de guanajuato se muere de falta de recursos, aparte sus estudiantes becados son de cuarto de tiempo ya que se la pasan la mayor parte del tiempo dando clases, así que ya vera´n la calidad de los productos de investigación que salen, estamos pesimos en investigacion hagan de cuenta futbolo como ayer

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  26. Otro factor que ha contribuido a la generación de más vicios en la academia es la maravillosa idea de la SEP de los Cuerpos Académicos, de colaborar por decreto y a fuerza. Al ser muy difícil que las colaboracione genuinas generen el número de productos que demanda la SEP para que los cuerpos académicos se consoliden, y por ende, accedan a más apoyos, los CA´s han adoptado la filosofía de los Tres Mosqueteros: Todos para uno, y uno para todos. Es escandaloso ver que en cada uno de los artículos del CA, aparezcan TODOS los integrantes del mismo, así o más corruptos??

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  27. ¿Cómo lograr apoyo de la comunidad académica, para el caso de plagio a mi trabajo de titulación? Dos fulanos de la Autónoma de Nuevo León, asesorados y co-asesorados por las mismas personas, plagiaron mi trabajo de titulación en sus respectivas tesis. Logré una carta de disculpa por la facultad de egreso de los plagiadores, el FIME. Acción que aplaudo. Pero mi segunda petición fue ignorada, la cual es créditos. Ahora he modificado mi petición creo que el titulo logrado debe de ser revocado, como lo hizo el Colegio de México. He creado un sitio para mi caso. Y esta disponible para quien desee exponer su propia situación: http://www.plagios.info

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      1. Los del seminario Zeta sí le entran pero es una lástima que otros no. Tal vez OnceTv del Poli, Radio Tv de la Universidad Veracruzana, Aristegui noticias tampoco le saca a esos reportajes. Supongo que ya te fuiste con los altos puestos también. Todo esto está muy mal.

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  28. No todo. Aquí sí se publicó, https://elpresentedelpasado.com/2015/09/10/historia-de-un-plagio-documentado/

    He logrado que la UANL reconozca por lo menos la existencia del plagio y además se disculpó conmigo. Eso lo aplaudo, hasta donde sé fue la primer institución mexicana en disculparse, además la tesis del plagiador fue retirada de la biblioteca digital. Lo único que faltaría en mi caso es que la UANL defendiera su integridad académica, como debería de ser. Sé que el plagiador sigue con su título que obtuvo engañando a su institución, y que el asesor sigue en su puesto.

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