Los principios, la lealtad

por Pedro Salmerón Sanginés *

El general Felipe Ángeles fue un hombre de su tiempo y que cumplió con las exigencias de su tiempo, pero es también un prototipo de valores que hoy necesitamos, de principios que el país requiere. Era un profesional, un hombre dedicado a su trabajo en un país que él creía estable, al que sorprendió —como a tantos otros— un cataclismo social.

Ese hombre apacible y de mediana edad, dedicado a su trabajo —el de un militar académico, ingeniero, técnico y táctico de artillería que nunca había estado en combate— tuvo dos momentos que lo influyeron de manera decisiva, que lo llevarían a la historia: el trato con Francisco I. Madero y la campaña militar contra el zapatismo.

Como director del Colegio Militar, Felipe Ángeles tuvo el privilegio del trato casi cotidiano con Madero. Y don Pancho, que hipnotizaba con su convicción, que contagiaba su entusiasmo y patriotismo, despertó en Ángeles una vocación democrática y un compromiso personal que se ratificaría meses después, durante los días de la Decena Trágica. Preso junto con el señor Madero, Felipe Ángeles insistió en acompañarlo al martirio. No le tocaba aún, pero dio lecciones inolvidables de honor y de lealtad frente a la traición.

En la campaña contra el zapatismo, Ángeles no sólo fue capaz de desmarcarse del estilo sanguinario y feroz de sus predecesores (y sucesores, tanto huertistas como carrancistas), conduciéndose con estricto apego a las leyes de la guerra y comprendiendo que la crueldad y los excesos sólo abonaban la violencia y el odio. También supo comprender las razones de sus coyunturales enemigos, sensibilizarse ante las tremendas injusticias que habían provocado la revolución. Los zapatistas siempre se lo reconocieron.

Su vocación democrática y su sensibilidad social despertadas entre 1911 y 1913 —cabalgando con Madero en Chapultepec y combatiendo honorablemente a los zapatistas—, embonaban con añejos hábitos y principios: un arraigado sentido del honor y la justicia. Todo eso lo llevó consigo a la División del Norte, a la que se incorporó como jefe de la brigada de artillería en marzo de 1914. Ahí inició el periodo más brillante de su carrera político-militar, al lado de Francisco Villa y los dirigentes campesinos y populares de aquel ejército revolucionario, con quienes rápidamente se identificó aquel académico formado en el antiguo régimen y en la remota Francia.

Hijo de Zacualtipán.

Hijo de Zacualtipán.

Felipe Ángeles, villista, fue un brillante asesor técnico, jefe de la artillería, lugarteniente de confianza, comandante de sereno valor en el campo de batalla. Los historiadores aún discutimos su actuación en las filas de la División del Norte. Para algunos es el verdadero artífice de las victorias villistas; para otros, uno más de los valerosos y leales jefes de brigada del genial guerrillero devenido en audaz y visionario comandante en jefe. Lo que no se discute —salvo algún mezquino, algún enano moral de los que nunca faltan— es su hombría de bien, son los valores que lo guiaron en esa épica aventura: el honor, la lealtad, el apego a los principios. Se reveló capaz no sólo de dar la vida por ellos; también, de seguir combatiendo, de mantenerse leal, de combatir siguiendo líneas estratégicas con las que estaba en desacuerdo y acompañar a su bando en la derrota.

Pero Villa, que lo estimaba en demasía, quiso ahorrarle el desastre y lo envió a los Estados Unidos con una comisión diplomática antes de que se consumara la debacle de la División del Norte y de la revolución popular. Y también fueron esos valores los que lo guiaron en el exilio, en su breve y fallido retorno a México, en su sereno tránsito a una muerte injusta e inexplicable salvo por las pasiones de partido. Enfrentó al pelotón de fusilamiento con el mismo honor y la misma dignidad con que vivió.

Hoy, esos valores, esos principios, siguen siendo necesarios. Hoy sigue siendo vigente el ejemplo de vida del general Felipe Ángeles.

[Palabras pronunciadas en el acto cívico de conmemoración del 97 aniversario luctuoso del general, en nombre de la familia Ángeles, el 26 de noviembre de 2016].

2 Respuestas a “Los principios, la lealtad

  1. Pingback: Felipe Ángeles | MundodeCeleste·

  2. Interesantes las palabras del señor Pedro Salmerón sobre el Gral. Felipe Ángeles. Sin desdoro de la valía de tan singular personaje de nuestra historia, me parece que hay una omisión seria: corre la versión de que Emiliano Zapata se la tenía “jurada” a F. Ángeles por su trayectoria como federal. Una versión sobre este asunto aparece en el libro de Fernando Amaya Caraveo acerca de la soberana Convención Revolucionaria, más conocida como “Convención de Aguascalientes”. Lamentablemente, al acercarme al final de mi existencia, he ido deshaciéndome de muchas de las obras que integraron mi biblioteca de maestro y licenciado en derecho, ya que en mi familia nadie tiene mayor interés por estas materias. Así que sólo menciono algo que recuerdo haber leído en la referida obra de quien fuera ameritado maestro de la Escuela Normal Superior de la Ciudad de México.

    Dicho lo anterior con respeto a las palabras del señor Salmerón, me felicito por contarme entre las filas de admiradores del Gral. Felipe Ángeles.

    Atte., Francisco Villarreal González

    Mérida, Yucatán

    ________________________________

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