Cartel de desafío [1 de 2]

por Pedro Salmerón Sanginés *

I. La explicación

Durante un año he tenido que soportar los insultos y calumnias del señor Alfredo Jalife-Rahme y sus paniaguados. Durante un año he ido de la incredulidad a la sorpresa; de la respuesta inmediata al silencio absoluto (durante al menos dos meses); del estupor al enfado y la impotencia.

El enfado no se debe a las calumnias del señor Jalife-Rahme (generalmente, el insulto pinta a quien lo profiere, no a quien lo recibe), sino a su repetición de parte de muchos compañeros mal informados y de algunos (pocos, afortunadamente) jóvenes de Morena con los que interactúo con frecuencia en diversos rincones del país.

Impotencia porque, al parecer, en este país no hay mecanismos para contrarrestar la calumnia ni detener la mentira: ¿cómo puede hacerse, si el presidente puso el ejemplo al mentir jubilosa, descarada, insolentemente este 12 de agosto, cuando presentó su reforma energética?, ¿cómo recurrir a la justicia en un país en el que se pasean libremente por la calle Mario Marín, Arturo Montiel y Genaro García Luna?

Dicen que la calumnia no alcanza al calumniado. Falso: pregúntenle a los judíos europeos en qué terminó la calumnia de los nazis; pregunten a los iraquís a donde llevó la calumnia de Bush. Dicen que quien lanza desafíos, quien inicia polémicas, debe esperar la calumnia y tener dura la piel. Puede ser: yo preveía la calumnia y el insulto de neonazis fanáticos, monarquistas ultramontanos, desmitificadores que falsifican la historia por negocio o interés político, y hasta ilustres escritoras que defienden a plagiarios seriales. Lo mismo podría decir, lo mismo digo de la calumnia del señor Jalife.

En realidad, la razón de este escrito es otra: la respuesta a la calumnia como método para evadir el debate sobre dos posiciones públicas del señor Jalife que, en mi opinión, deberían ser inaceptables para los militantes de un nuevo partido de izquierda fundado en la ética, a saber: a) la judeofobia u odio de raza o religioso en la base de la explicación política y b) la calumnia y el insulto como sistema o mecanismo de debate.

La única razón por la que yo tendría que discutir cualquier cosa con el señor Jalife es el alarmante aumento del antisemitismo entre ciertos sectores de izquierda (?), impulsado en buena medida, pero no únicamente, por el señor Jalife (no me extraña el antisemitismo de derecha, menos aún en la ultraderecha, a la que el antisemitismo y el odio son consustanciales). También, porque para muchas personas, Jalife-Rahme milita en el partido político en el que yo milito, aunque es público y notorio dentro de sus filas que no se aparece nunca en el Consejo Nacional, ni en las concentraciones masivas nacionales convocadas por el presidente del Consejo Nacional y el presidente del partido.

Tendríamos que discutir sobre el racismo y el lenguaje fascista, sobre la dicotomía izquierda-derecha, sobre las perspectivas de la izquierda, pero no podemos, porque el señor Jalife evade el debate, convirtiéndolo en insulto y calumnia.

En su caso, la calumnia como evasión de discurso incluye la paranoia supuesta o meramente táctica: ante la crítica, recurre a la “denuncia” de “amenazas”. Amenazas que vienen desde el Mossad hasta cualquier hijo de vecino, amenazas notoriamente inexistentes o “probadas” de la forma en que suele hacerlo Jalife: con calumnias y mentiras descaradas. 

II. La calumnia

Hemos mostrado la forma de calumniar del señor Jalife desde el mes de febrero de 2013. Desde entonces a la fecha, no ha probado uno solo de esos infundios, no ha respondido salvo con el recrudecimiento de la calumnia y la estridencia en twitter y otras redes sociales. Reproducir todas las calumnias del señor Jalife nos daría para llenar un libro gordo, así que las sintetizaré en tres grupos.

1. El 4 de marzo de 2013 escribió: “VENDIDO confeso a ITAM @salme_villista: pepenador convenenciero d datos: abulta mentiras y OCULTA verdades: Dcto Nvos Horizontes”. Siguió dos días después: “VENDIDO confeso y falsificador @salme_Villista OCULTA Dcto Nuevos Horizontes 2001 d ITAM: entrega d PEMEX”. Y el día 7 remató “Lo peor es FALSIFICAR y OCULTAR el Dcto Nuevo Horizontes d ITAM q entrega PEMEX Salmerón reconoce haberse VENDIDO”. Luego continuó repitiendo esa calumnia, hasta la fecha, de diversas maneras y con distinta frecuencia. ¿De qué se trata? Según el señor Jalife-Rahme, yo oculté o escondí un documento con el que me vincula y que no pocos de sus seguidores afirman que yo suscribí. Un documento de 2001 con el que no tengo absolutamente ninguna relación.

Pretender que un académico de cualquier centro de investigación y educación superior es corresponsable de cualquier documento que emane del centro en cuestión refleja o total ignorancia sobre el funcionamiento de la investigación científica, o absoluta mala fe (sería como suponer que en su carácter de articulista de La Jornada, Alfredo Jalife-Rahme suscribe todos los artículos y noticias que ahí se publican… incluyendo los míos). Cualquiera que sea la razón, el señor Jalife-Rahme estaría obligado a probar que yo tengo algo que ver con ese documento (cuyas conclusiones, de más estaría decirlo, rechazo de manera tajante, como mis posiciones sobre la “reforma energética”, públicas y notorias, serían rechazadas por quienes firman ese documento).

He perdido la cuenta de esta forma de calumniar: acusar por omisión (¿mea culpa?). En mayo de 2013 acusó a Adolfo Gilly y a un servidor de ocultar las pruebas de no sé qué fraude financiero internacional (¡y hasta de beneficiarnos del mismo!). La última es muy divertida porque es de una falsedad notoria y estridente. Desde mediados de diciembre hasta principios de enero, subió veinte o treinta veces por día los siguientes tuits o variaciones de los mismos: “Silencio cómplice de @la_war @salme_villista @gpelizarraga @toliro sobre sus aliados pro$tiCHUCHO$ y su tratante de niñas @jesusortegam”; “Pro$tiCHUCHO tratante de niñas @jesusortegam encubierto por su ‘ahijado’ @ferbelaunzaran su maletero @acostanaranjo y @salme_villista”. El 3 de enero de 2014 subió un tuit que muestra, además, las inclinaciones homofóbicas que niega: “¿A$i$tirá neoliberal @salme_villista d @MundoITAM al cumple d su pareja @ferbelaunzaran en Bar Cadillac con @acostanaranjo y @jesusortegam?”

Falsedad notoria y estridente, porque es pública mi admiración por el trabajo de investigación de Sanjuana Martínez y mi rechazo a la demanda judicial presentada por Jesús Ortega Martínez, quien, con los otros personajes con quien me quiere involucrar Jalife, ha traicionado de manera pública y notoria los principios que juró defender… y no nada más durante el presente año 2013. Varios de los mensajes de solidaridad con Sanjuana Martínez le fueron enviados por diversos tuiteros al señor Jalife quién, no obstante, insiste en su descarada mentira.

2. Una nueva oleada de calumnias me llevó a reiniciar la polémica. En efecto, desde el 21 de mayo de 2013 dejé de responder los tuits del señor Jalife-Rahme y sus seguidores, no obstante lo cual, siguió dedicándome sus “ingeniosas” saetas, hasta que llegaron unas que a diferencia de las anteriores, buscaron afectar mi entorno personal y de trabajo.

Estas nuevas calumnias iniciaron el 14 de junio y, como las anteriores, se repitieron infinitas veces de diversas formas y se siguen repitiendo: “Para @lopezobrador_ y @BBeatrizGM grave acusación de alumnos VS @salme_villista: otorga dieces si se emborrachan con él en @mundoITAM! Uf!” o “Defraudador de archivos @salme_villista usa su presunto alcoholismo para pervertir a alumnos en @mundoITAM”. Todo queda siempre en ese nivel: el de la mentira y la bajeza, a la que añadió el 22 de octubre una canallada aún mayor sobre mi entorno personal. Por supuesto, jamás ofreció prueba ninguna.

También es de todos los días que Jalife envíe copia de sus calumnias a diversos dirigentes de Morena. ¿Con qué intención? La que ha expresado varias veces. Una de las últimas, el 3 de enero de 2014: “Reaparece @lopezobrador_ Día d Reyes MORENA: mejor líder; mejores ideas Necesita mejorar organización: fumigar INFILTRADOS como @salme_villista”.

Debate

Debate

3. Visto que no lograba su propósito, recurrió a técnicas de corte macartista: acusar por medio de fotografías o relaciones personales, más allá de que hubiese dejado muy clara mi posición política frente a los personajes con los que aparezco fotografiado. Durante el primer año del peñato el grupo jalifista y otros guardianes de la pureza acusaron a varios políticos opositores por las fotografías o las relaciones personales que mantienen. Entre otros, fueron víctimas de la cacería de brujas el subcomandante Marcos, por la designación de su presunta hermana para un cargo en el gobierno (asunto del que nos ocupamos en su momento). Muestra de la intolerancia de cierta izquierda frente a aquellos que no hacen lo que el crítico quiere que hagan, en el momento en que el crítico quiere que lo hagan.

Tras el subcomandante siguieron Andrés Manuel López Obrador, por no “deslindarse” de personajes como Manuel Bartlett o Alberto Anaya; luego Cuauhtémoc Cárdenas por haberse tomado una fotografía con el impresentable gobernador de Chiapas y, entre tantos más que no cumplieron los parámetros de los macartistas de “izquierda”, Pío López Obrador, por haber acudido al informe de gobierno de ese mismo gobernador.

Frente a esto, mis fotografías con el diputado Fernando Belaunzarán son un asunto muy menor. Coincidimos en un espléndido restaurante de Oaxaca. Yo iba, con mi esposa y mis hijos a la boda de una prima. Cuando llegó al restaurante se sentó con nosotros, ¿por qué? Porque es amigo de Gaby desde hace veinte años en la Facultad de Filosofía y Letras y porque acabábamos de acordar un debate público. Reivindico el derecho a tener amigos o conocidos de posiciones políticas divergentes de las mías.

Cuando coincidimos (y Fernando subió a twitter la foto que Jalife-Rahme circuló profusamente como “prueba” de mi “traición”), habíamos acordado un debate sobre las posturas de la corriente perredista a la que él pertenece, Nueva Izquierda. Un debate, por cierto, organizado por un colectivo de discusión cercano a Morena (El Buzón Ciudadano), no por mí. Ahí dejé, me parece, bastante claras mis posiciones públicas frente a las decisiones de Fernando y de su grupo y que se sintetizan en una frase: traición a sus principios (ver aquí y aquí).

5 Respuestas a “Cartel de desafío [1 de 2]

  1. pharsiffal, ¿será que le pones un adjetivo desesperado a un sustantivo que admites? o bien no entiendo a que viene tu comentario, para mí Pedro Salmerón ha demostrado una y otra vez la calaña de Jalife, y no sólo él.

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  2. Que hueva esos conflictos de chisme y rumor entre gente de izquierda… por favor, hay que darle importancia a cosas realmente relevantes.

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  3. Parafraseando a un imprecindible, John Welch ante los vigilantes de la pureza que no lo son: “Hasta este momento, Alfredo, creo que nunca había calibrado su crueldad o su temeridad. ¿Usted no tiene sentido de la decencia, señor, por fin? ¿No le ha queado algun sentido de decencia? “

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