por Kenya Bello *

La Fundación Mexicana para el Fomento de la Lectura, A.C., presentó en la última edición de la FIL de Guadalajara su primer informe sobre la Encuesta nacional de lectura 2012 (que puede verse aquí), sin mucha repercusión mediática. De ahí que el pasado 16 de enero los resultados se volvieran a presentar en el foro “De la penumbra a la oscuridad”, en el Club de Industriales de la ciudad de México. El título del foro expresa con elocuencia la principal conclusión a la que llegaron los analistas de la encuesta: la situación ha empeorado porque los lectores habituales disminuyeron respecto a 2006, fecha de la última encuesta. (Aquí está el documento completo.) En tan sólo seis años hubo una reducción de 10 por ciento entre los que se declaran lectores, que pasaron del 56.4 al 46 por ciento. Las voces de alarma no tardaron en aparecer. Periodistas y escritores se pronunciaron afligidos en prensa, radio, televisión y redes sociales.

Fueron menos los que se alarmaron porque no hay una verdadera política estatal para hacer estas encuestas nacionales. La encuesta de 2006 fue patrocinada por el Conaculta y ejecutada por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM; la más reciente fue iniciativa de una asociación civil vinculada con la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana. ¿El estado delega en la iniciativa privada la responsabilidad de evaluar el acceso que tienen sus ciudadanos a la cultura escrita? ¿Se seguirán impulsando campañas de fomento sin reflexionar sobre los mensajes que transmiten una y otra vez los no lectores? ¿Vamos a pasar por alto esa resistencia a una práctica que se supone es para todos? ¿Cada cuándo van a realizar estas encuestas? ¿Cada sexenio?

La antigua Biblioteca Nacional de México
La antigua Biblioteca Nacional de México

Mucho menos notoria fue la ausencia de la historia. Nadie se quejó porque no tenemos a la fecha investigaciones sobre cómo se produjo la alfabetización de los mexicanos en la larga duración, ni tampoco porque no sabemos cuáles fueron las políticas que han ido articulando ese largo proceso, quiénes los agentes y cuáles sus objetivos en los casi 500 años que lleva la imprenta establecida en estas tierras. Si la historia de la edición está en ciernes, la de la alfabetización es terreno inexplorado (exceptuando, quizá, el siglo XX).

¿Existirá alguna vez un mundo lleno de lectores, de seres humanos liberados por el poder de los libros, en el que no falte ni un solo individuo por alfabetizar y en el que además todos lean por placer? Ese sería el sueño de muchos editores, de algunos administradores de la educación y la cultura, de los lectores que no entienden por qué su pasión no es compartida por los no lectores. Fue, de alguna manera, el sueño de los Borbones, de Lucas Alamán, de José María Tornel, de José Vasconcelos. Hasta ahora la historia no registra ninguna sociedad así y no estaría de más preguntarse por qué.

* Estudiante de doctorado, École des Hautes Études en Sciences Sociales (París).

4 Comments

  1. En un país subdesarrollado como el nuestro, es difícil exigirle que éste intervenga en el cultivo de lectores si no ha podido alfabetizar a toda la población faltante, no porque carezca de los medios sino porque la ignoracia radica en sus fiilas y se enseñorea la corrupción enmascarada de muchas formas.
    Por consiguiente, es una necedad pontificar y señalar culpables cuando nosotros mismos podemos realizar labores sociales si nos preocupa nuestro país en lugar de perder el tiempo quejándonos de lo que carecemos.
    Algunas organizaciones y una que otra libreria han organizado el dejar un libro en algúin rincón para que alguien pueda recogerlo y leerlo si es que lo aprecia. Pero estas son actividades de corto alcance.
    Lo que sería recomendable es que el historiador saliera a la calle, administrara su tiempo de aulas, de academia, de congresos y bibliotecas, que dejara de vivir en y del pasado y se ubicara en el presente. Que dejara por un tiempo sus lecturas para pasar a la acción, a la formación de lectores, sobre todo a la de conciencia.
    Espero que pronto nos cansemos de reproducir infinitamente nuestras quejas y avencemos hacia otro nivel, el de la accción; abandonando teorías y suposiciones para confrontarse a la realidad sin el libro como intermediario sino como herramienta de lucha.

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  2. Buen punto, muchas felicidades Karim, siempre encontrando lecturas adecuadas a nuestras preocupaciones. Tambièn te felicito por el blog, son muy buenos cambios los que hiciste. Hay que recordarles a los que se escandalizan por la poca lectura en nuestro paìs, si ya se acercaron a la gente para preguntarles cuàles son sus necesidades.

    rene.

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