por Alejandro Herrera Dublán *

El estado mexicano no tiene ya —en apariencia— el control ideológico absoluto de la enseñanza de la historia. Distintas editoriales tienen ahora la posibilidad de poner a la venta libros de texto redactados por historiadores de diverso signo. El monopolio que alguna vez ejerció la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos tiende a desaparecer.

La autorización que permite que cualquiera de estos libros sea utilizado en las escuelas secundaria del sistema educativo nacional está todavía en manos del gobierno. Asumir que el poder ejercido por el estado en esta materia emana de su capacidad de censura parece lógico, pero es falso; su potestad radica en asumir sin cortapisas su naturaleza como “la junta que administra los negocios de la burguesía”.

Santillana, editorial española del grupo PRISA, es una de las que dominan el mercado de libros de texto para el nivel básico. Junto con ella, McGraw Hill, SM y otras se reparten el jugoso negocio. Delante de éste, los historiadores que se esfuerzan en difundir un conocimiento histórico trascendente haciendo estos libros para esas editoriales forman parte de una cortina de humo que ha impedido conocer a cabalidad las enormes posibilidades de transformar, para bien, la enseñanza de la historia a partir de otros libros de texto.

Esas posibilidades se multiplicarían al tirar de su nicho al más cuestionable de los ejes interpretativos de la enseñanza de la historia oficial: el enciclopedismo,  origen del desvarío más imperdonable de los planes de estudio de la asignatura y de los libros de texto autorizados —la pretensión de “enseñar” lo ocurrido en todo el mundo, en un periodo de 500 años, ¡durante 150 horas de clase!

La enciclopedia, modelo equivocado
La enciclopedia, modelo equivocado

Argumentar en contra de que el enciclopedismo sea ineluctable principio de la enseñanza de la historia desde la posición de docente es posible, pero peligroso para quien lo hace. Bien harían los historiadores que se han interesado en redactar libros de texto en exponer a las claras sus opiniones al respecto. Al aceptar esa tarea, asumieron una enorme responsabilidad que no termina con la aprobación de sus obras. Que muchos de los alumnos odien la historia también es producto de aceptar el ilógico caos que produce el enciclopedismo.

19 Comments

  1. Ha sido un acierto escribir este artículo. Me identifico muy bien con lo que me está pasando en este momento. Formo parte de una comisión que está redactando un libro de actividades, a nivel primaria, para que los niños puedan desarrollar competencias en las que comprendan las nociones básicas del historiador: causalidad, devenir, relación presente-pasado y valores de convivencia. No ha sido sencillo promover estas acciones: por un lado, los programas de la SEP, sí han empezado a hacer énfasis en desaparecer el enciclopedismo, pero, por el otro, los libros de texto que utilizan los profesores todavía no acaban por comprender que la historia no puede abarcar tanto contenido en tan poco tiempo.

    Conozco los contenidos de Santillana y creo que su monopolio en la industria privada consiste en vender un producto tramposo pero atractivo, ya que no cumplen con las especificaciones de la SEP (que no es, del todo, la mala de la película) pero maquillan
    las debilidades que no ofrecen, sobre las competencias, con más adornos que contenido. En fin, ojalá haya disposición de más miembros de la academia para cambiar dicha situación, ya que, a mi gusto, sigue habiendo una brecha gnoseológica enorme entre el público en general y el lenguaje profesional.

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    1. Estoyanoff:
      Uno de los objetivos de este blog es abrir el diálogo para acortar la brecha gnsoeológica que adviertes. Compartir tu experiencia es un gesto que agradecemos y que te pedimos que nos amplíes. Ojalá lo sigas haciendo y, desde tu posición, ayudes a devolverle a la historia como asignatura, la capacidad de crítica y cuestionamiento del orden establecido que le es inherente -no ya la de preservación del status quo. Saludos.

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  2. Aparte del enciclopedismo, redujeron a dos años el estudio de la historia cuando antes era de tres, y en Historia de México quitaron de un plumazo el estudio de las sociedades precolombinas

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  3. Es muy difícil hablar de ello, ya que muchos de los libros promovidos por el estado no fueron tan “ciertos”. Casi en ningún libro usado por el estado menciona lo acontecido el 14 de Septiembre de 1847, el día en que el estandarte estadounidense ondeaba en Chapultepec, el Zócalo y el Palacio de Gobierno, Otro de los problemas aquí es el momento en que una institución privada compra libros de diversas Editoriales extranjeras y no se usan, debido a que los maestros egresados de la ENAH tienen diferentes pensamientos a los que tienen los otros historiadores. Esto se puede ver en el Museo Nacional de Antropología e Historia, donde algunas exposiciones se muestran en orden cronológico, lo cual genera un problema al momento en que libros escritos por historiadores no son utilizados por los maestros con diferentes procesos para con la Historia, en conclusión todo ese dinero que dejó de ser para el monopolio del estado, pasó a ser dinero tirado a la basura de nosotros para las empresas trasnacionales

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  4. Concuerdo absolutamente con ello: más que por pensar, yo estoy por la experiencia. Recordemos, profesor Alejandro, que usted y yo vivimos este fenomeno durante tres años: la educación en nuestra institucion era precisamente manipulada por estas empresas de la educación… como es la estrategia tan simple pero muy eficaz: manipular a un país desde una hoja. México no despertará hasta que el libro de los modeladores en la educacion se cierre y demos el comienzo de uno nuevo hecho por nuestro propio puño y letra.

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    1. Brian:
      “Hecho por nuestro puño y letra” es una demanda fuerte y noble a la vez. Los libros de texto de los niños y adolescentes parecen obras pensadas para adultos chiquitos, o en todo caso, para alumnos modelo inexistentes, que comprenden todas las palabras extrañas y que si no, están prontísimos a averiguar su significado en un diccionario. ¿Se atreverán un día los redactores a preguntarles a ustedes qué necesitan, qué piensan y de qué son capaces o seguirán sin cuestionar sin fuerza suficiente obedeciendo lo que dicta la sep y lo que finalmente imponen las editoriales?
      Un abrazo.

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  5. Angélica:
    La presencia de las culturas precolombinas -en el caso de historia 2- y de las de la antiguedad -para historia 1-, no ha desaparecido ni del plan ni de los libros. ¿Por qué aceptaron los historiadores que hacen libros de texto hacer un frankenstein -el bloque uno en cada caso- que embarra información inconexa a los alumnos de secundaria en torno a esos periodos, dejando en los docentes la tarea de responder a la exigencia de algunos padres de familia que no paran de espetar “los chicos no saben historia”?
    Una posición que debe cambiar -creo yo- es la de dejar de mirar en el Estado al único responsable del caos que reina en la enseñanza de la historia. Nosotros los historiadores no hemos asumido el rol que nos corresponde en esta materia..

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  6. Considero que el principal problema es el plan de estudios, ¿quiénes lo propusieron?, ¿cómo determinaron los contenidos?, ¿con qué objeto?, ¿a las editoriales les interesará saberlo?, no lo creo, son empresas y lo que les interesa es obtener beneficios económicos más allá de contribuir a una formación crítica y reflexiva de los estudiantes, más bien desean lo contrario. Acaso por eso, contratan personas para que cubran los contenidos y éstas, a su vez, cumplen con ello sin cuestionar. Al final, la editorial es la que determina la forma en que han de presentarse los acontecimientos en los libros para que la SEP los autorice y salgan al mercado. Pienso que ustedes, como historiadores, podrían contribuir para que esto cambiara en beneficio de los dicentes y, como consecuencia, del país.

    Comparto mi experiencia en una editorial, fui contratada para elaborar el libro de “Español I”, tenían los parámetros establecidos, por ningún motivo podíamos salirnos del guión. Cuando cuestionábamos algo, los asesores académicos mencionaban que no podían cambiar nada ni siquiera el orden de los proyectos, estaba en riesgo su autorización. Si pretendíamos incluir algún texto de opinión o que hiciera referencia al gobierno, no lo permitían, debíamos limitarnos a otro tipo de notas para no generar disgustos. Así que decidí renunciar a tal tarea, ahora prefiero generar el material y trabajarlo con los estudiantes a los que atiendo.

    Un saludo.

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    1. PRISA, monopolio español de medios, propietaria de la mayoría de las acciones de W Radio en México (radiodifusora que despidió a Aristegui de su espacio) forma parte de un conglomerado que la vincula con ABENGOA (empresa también española que ha demandado milloniariamente al Estado Mexicano porque a última hora y gracias a la defensa de la población, se le prohibió construir un basurero Tóxico en Zimapán) y también al Grupo Energético del Sureste, propiedad de la familia del extinto secretario de gobernación, el mexicanísimo Juan Camilo Mouriño y punta de lanza del intento privatizador de PEMEX del sexenio que está por concluir..
      Empresa tal elabora, a través de Santillana, libros de historia para los alumnos del nivel básico en todo México.

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  7. Como estudiante, puedo decir que nos venden, (por que aparte de todo tenemos que pagar para recibir estos libros) textos huecos, que hasta cierto punto nos hacen creer que la historia es aburrida, que no tiene sentido y mucho menos trascendencia

    Es muy preocupante que los alumnos como niños y como adolescentes veamos de esta forma la historia, ya que creemos que la historia la hicieron unas cuantas personas, siendo que la historia la hace el pueblo. Si ignoramos esto, si no conocemos nuestro pasado. COMO SE ESPERA QUE MEXICO SE LEVANTE, QUE EXISTA PROGRESO, QUE SE APRENDA DE LOS ERRORES

    Los libros como los que menciona Alejandro, en mi opinion nos deberian insitar a la reflexion, enfocada en defender nuestro pasado, y no presisamente alabando a figuras representativas, si no a los derechos que la poblacion ha conseguido para si misma

    Ayudaria mucho que en los libros, se incluyeran hechos mas vinculados con nuestro presentes, con lo que hace el gobierno con nuestros impuestos, con los monopolios actuales y los manejos que hacen, con los movimientos que hacen sectores de la poblacion
    PROBLEMAS QUE ESTEN SUCENDIENDO EN NUESTRO PRESENTE

    Y finalmente que NO SE ESCRIBA LA HISTORIA COMO TEXTOS MUERTOS

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    1. Miriam:
      “… que NO SE ESCRIBA LA HISTORIA COMO TEXTOS MUERTOS” porque, añado yo, si una etapa de la vida es vital como ninguna otra, es la de la adolescencia, y un texto puede llegar a ser el que ayude a profundizar en un conocimiento o a evitarlo, dependiendo del grado en que refleje que el o los autores comprenden esto.
      Coincido contigo: que las reflexiones sobre el presente que hay en los actuales libros de historia no queden al margen, sino en un espacio de igual valía que el pasado y el futuro. La historia no es pretérito y eso, afortunadamente, lo tienes bien claro.
      Saludos.

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  8. Justo estamos viendo este tema: el profesor nos plantea precisamente eso, los libros gratuitos que nos proporciona el gobierno son elaborados por el gobierno mismo ¿Por qué nosotros no podemos elegir los libros? Es sólo uno más de los medios que utilizan para manipular a los estudiantes. También en preparatoria hay cierta jerarquía entre materias, matemáticas llevamos 5 horas a la semana, física 4 horas, que se suponen son donde tenemos más problema, pero, ¿por qué sólo tres horas de historia?

    Al principio veía a mi profesor de historia de secundaria como un “loquillo rebelde”, pero poco a poco fui confirmando que esto es una realidad. Ahora afirmo que no es el único que ha abierto los ojos, y que además está ayudando al futuro de México al hacerlo. Gracias por su apoyo, ahora también es nuestra responsabilidad continuar con la tarea que ustedes ya empezaron.

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  9. Víctor:
    Tu pregunta es una demanda que pide respuesta pronta: ¿Por qué tres horas de historia en una prepa? ¿Por qué mucho menos en los CECyT del poli? ¿Y el conalep? Si hablamos de la situación de la enseñanza de la historia en secundaria, tú nos planteas otro frente que requiere urgente atención: la situación de este asunto en el nivel medio superior. Que te hayas animado a comentar el artículo es una oportunidad para que intentemos responder tus preguntas. Gracias.
    Saludos

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  10. Considerando los diversos puntos de vista aquí expuestos, lo bueno es la que la mayoría son coincidentes en el hecho de no considerar la perspectiva de nuestro gobierno como regla irrefutable: de ver a la historia como algo estático -porque así conviene a sus intereses- sino por el contrario; que debe de considerarse como una asignatura que va en concondordancia con el dinamismo de nuestras nuevas generaciones. Y se debe de luchar contra ese pensamiento nefasto gubernamental desde los tres frentes que aquí se han mencionado: el de los historiadores (a los cuales les corresponde ser los generadores de esa historia dinámica a través del uso de textos no oficiales y para ello hay que tener valor), el de los estudiantes (en su afan de búsqueda hacia los conocimientos históricos que les permitan desarrollar su capacidad crítica y reflexiva-como bien menciona Esmeralda-) y la de los padres de familia (a quienes no sólo les debe preocupar “que sus hijos no sepan historia”, sino cuestionarse sí ellos mismos la saben). Y -creo yo- contestarían que no, y baso mi respuesta parafraseando a un autor -que ahorita no recuerdo su nombre- porque son padres que no conocieron nuestro pasado y hoy se han convertido en unos analfabetos en el presente. Los analfabetos prefieren guardar silencio.
    Gracias profe Alejandro

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  11. Carmen: Demoledor diagnóstico, pero acertado. Y abres a la discusión un problema que está directamente relacionado con el aprovechamiento de quienes están en formación mediante el sistema educativo: los padres de familia. Muy pocos de ellos están enterados de las reformas que, literalmente, ha sufrido la enseñanza de la historia. ¿Quién les va a explicar -porque hasta hoy nadie lo ha hecho con eficacia- que ya no se enseña como cuando ellos fueron pequeños? ¿Cómo hacerlo. con qué medios, en qué momentos?
    Urge pues también aquí una respuesta. Vale la pena esforzarnos en responder actuando.
    Saludos.

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    1. Buenas noches profe Alejandro, tal vez una de mis respuestas a sus interrogantes sería que cada centro educativo implementara un taller para padres de familia para explicarles lo que usted comenta. Tal vez los pretextos de los directivos para no hacerlo serían: que no hay espacio dentro del horario escolar que se ha programado, que se perderían clases, que los padres no asistirían porque no les interesa, etc., pero bien valdría la pena intentarlo. En nuestro centro escolar lo hemos hecho -pertenezco al subsistema de Telebachillerato en el estado de Veracruz, nivel medio superior- y los resultados han sido buenos: padres de familia con un mayor compromiso hacia lo que significa el aprendizaje de la historia -y de todas las demás asignaturas- en la actualidad.
      Saludos cordiales

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  12. Buenos días profe Alejandro. Vino a mi mente esta reflexión: no considero una utopía el que se logre que los padres de familia -al igual que nuestros jóvenes estudiantes- logren ver a la historia no con los ojos muertos del ayer, sino con los ojos vivos del ahora y del mañana.
    Me despido. Saludos.

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    1. Carmen:
      Y como dice Eduardo Galeano “La utopía sirve para caminar”. Andemos pues. Aunque resulte ingrato ver como mañana, en mi centro de trabajo, sin aviso previo y sin planeación evidente, se suspenderán clases para que recibamos una plática sobre la RIEB. No sólo historia como asignatura resulta afectada, claro está. Hay que unirnos para poner un alto a este desorden.
      saludos.

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