De la filosofía de la historia

por Pedro Salmerón Sanginés *

Hay dos formas de leer nuestra historia, aparentemente contrapuestas pero que, en realidad, se reproducen como espejos. Para una, por ejemplo, Benito Juárez es el impasible, el irreductible, el impoluto salvador de la patria; los conservadores, traidores vendepatrias, y México, una potencia absolutamente soberana. Para otros, los conservadores son los defensores heroicos de los pilares de nuestra nacionalidad frente a la intervención estadounidense; Juárez, un traidor vendepatrias, y nuestra patria, un protectorado de los Estados Unidos. Los argumentos de unos y otros son muy parecidos; unos y otros ven sólo los documentos que sostienen su posición y rechazan aquellos que la matizan, aquéllos que ven en los hombres del pasado eso, hombres con errores y aciertos y no héroes o traidores, instrumentos de Dios o de Luzbel.

Juárez recordado

Juárez recordado

Dos elementos están en la base de estas versiones: las visiones teleológicas de la historia y la incapacidad de mirar más allá de nuestra propia historia, poniéndola en su contexto. Las interpretaciones teleológicas se basan en las filosofías de la historia del siglo antepasado, que tienen dos características comunes:

a) la idea de que la historia sigue una ruta ya trazada, con un principio, un final predeterminado y una fuerza motriz de la historia externa o ajena a los seres humanos, y

b) una historia basada en esencias: principios inmutables, religiones inmutables, una idea o un dios que nos dirige. De ese modo, lo decisivo en la historia serían la ruta trazada y su motor por lo que los hechos humanos son contingentes y prescindibles.

En ese sentido, es muy fácil actuar como juez de los hombres y los hechos del pasado: los que trabajan a favor del camino predeterminado son héroes; los que no, traidores.

En México, la idea del héroe, construido sobre los mitos, es un heredero del santo católico: debe reunir una serie de características de prístina pureza y de indoblegable servicio a la causa (el camino, la esencia). El traidor es, a su vez, un ser siempre vil y siempre entregado a las fuerzas del mal o a la conspiración contra la esencia.

La mayor parte de los historiadores profesionales hemos rechazado los entramados de estas filosofías de la historia, porque han sido desmentidos una y otra vez por la realidad; porque no resisten el escrutinio de la crítica fundamentada; porque no hemos encontrado en los hechos de los hombres una fuerza superior a los hombres que dicte la historia. Incluso los creyentes, siguiendo a algunos teólogos neotomistas, han concluido que en su infinito amor por los hombres, Dios abdicó de su omnisciencia para darnos libre albedrío.

Un ejemplo muy claro: el odio a Juárez fue creado por este tipo de visión de la historia. El odio visceral, religioso, total que contra don Benito he leído en autores como Celerino Salmerón (que no es pariente mío), Salvador Abascal (cuyo hijo Juan Bosco me ha escrito diciendo que estoy condenado al infierno por mentir sobre el “demoniaco traidor Juárez”) o  ciertos escritores del interior de la república (como un Enrique Sada Sandoval que publica patrañas en El Siglo de Torreón o un señor Reidecel Mendoza, que escribe en medios de Chihuahua), tiene justamente un fundamento religioso: repiten las argumentaciones y las acusaciones del presíbtero Francisco Regis Planchet, quien en 1906 publicó La cuestión religiosa en México (uso la edición de 1957).

El libro tiene un hilo conductor, que no es exactamente el “hilo negro” de Catón, pero casi. La historia es el escenario de “una gigantesca lucha entre Dios y Luzbel, entre la sarna y el ácido fénico, lucha que ha de rematar en la victoria definitiva del bien sobre el mal”, en la que el bien es representado por nuestra santa madre la iglesia y por el “partido del orden”, y el mal por la “facción masónica liberal” que ha perpetuado “la anarquía en el gobierno, el ataque a la propiedad, piedra angular de toda sociedad, el aumento ascendente del libertinaje, la protección a las sectas protestantes en su lucha contra la religión nacional y la estrecha alianza del liberalismo con el jurado enemigo de México”.

Evidentemente, si la historia es la lucha de Dios contra Luzbel, no hay salvación ni comprensión posible de la realidad. Lo curioso es que, en pleno siglo XXI, haya quien comparta esa visión de la historia. En efecto, la Secretaría de Educación Pública ha fracasado, pero en sentido opuesto al que sus funcionarios piensan.

29 Respuestas a “De la filosofía de la historia

  1. Ayer, Alicia Salmerón en una conferencia impartida en el INEHRM, dijo que la mayoría de los historiadores están en contra de hacer una historia de “buenos y malos”, y lo que hacen es tratar de entender el pasado. Así, se pueden explicar las consecuencias que tuvieron las acciones de determinado personaje, porqué las hizo y si fueron positivas o no; a pesar de que como personas que tal vez simpatizamos o no con el mismo. Este tema es interesante, justo ahora estoy estudiando algo de Teorías de la Historia y cómo van cambiando con el tiempo (en efecto, como la sociedad cambia, las teorías de interpretación también se ven de otro modo). Me gusta que se toquen estos puntos de análisis historiográficos porque así quienes no somos historiadores, nos enteramos de las herramientas que existen para estudiar la historia y poder interpretarla (por ejemplo: en su contexto).

    En lo personal, me costó mucho trabajo el poder cambiar la visión de héroes y villanos: buenos y malos, pues así nos empiezan a contar la historia desde niños, como si fuera un cuento. Los historiadores me han ayudado a cambiar ese punto de vista (y me han tenido paciencia).

    Cuesta trabajo aceptar que nuestros inmaculados héroes también tuvieron errores, y que los que conocemos como villanos también tuvieron virtudes, lo que facilita la comprensión es saber que ambos fueron humanos. Quizá entonces sí se trata de desmitificar, pero no porque sí, ni para voltear la historia hacia otro lado con el mismo sentido maniqueo, sino para entender la diversidad de corrientes y maneras de actuar que ha habido en el mundo y en nuestro país, que cada quien tenía distintas soluciones (y algunas se aplicaron o se impusieron).

    Cada grupo de poder intenta en determinado momento exaltar a quienes dan sustento ideológico a la corriente a la que pertenece, por ello, resulta positivo no casarnos con una única interpretación y aprender a ver las virtudes del oponente. Los historiadores (empiezo apenas desde hace dos años estudiar esta ciencia) no podemos darnos el lujo de la ceguera selectiva, al contrario, más allá de nuestras simpatías o corrientes, debemos tratar de ser objetivos (lo cual no significa que se convierta en un estudio frío, porque después de todo, son acciones humanas). Aún algo más ambicioso: como Homero, podemos aprender a contar la historia desde el punto de vista de griegos y troyanos (sin satanizar ni santificar a ninguno).

    En la conferencia de ayer, por ejemplo, le preguntaron a Alicia Salmerón acerca de Juárez y Díaz, que quién había sido el héroe y quién el traidor, no se trata de eso: uno no juega únicamente un papel maniqueo en la obra de teatro de la vida. Alicia reconoció los aportes de ambos y consideró un error (en ese caso) el verlos como figuras separadas o inconexas.

    Agradezco la divulgación que están haciendo los historiadores en este sentido, por ejemplo, en la revista Relatos e Historias (que toca varios puntos de vista), en libros y conferencias.

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  2. Bien dice Popper que el historicismo vende. !Ajo! No hablo de la miseria del historicismo de Ortega y Gasset, O’Gorman o Dilthey, sino del historicismo radical que desmenuza todo el devenir a partir de un hecho capaz de producir toda una cadena sucesiva de acontecimientos inevitables; el también llamado el historicismo de “la nariz de Cleopatra”. En fin, habrá que seguir promoviendo espacios donde el público en general pueda acercarse a la historia no de manera maniquea, sino con un ojo crítico de la realidad, el objeto y los testimonios (escritos o no) del pasado…

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  3. Salmerón habla de mí, basado en opiniones vertidas en un grupo de historia en facebook (que no es la academia, sino un espacio de opinión y recreación) donde evidentemente, he demostrado mi tendencia política y mi visión histórica de ciertos personajes y episodios de la misma que sostengo y no me retracto (y de la que Salmerón igualmente demostró su tendencia): en dicho foro se le refutó con referencias serias, escritos de colegas (algunos integrantes de la misma página), y este individuo (fan de Juárez) sin ningún argumento serio, los descalificó. En mis libros es distinto, (no así en facebook), yo no dejo ver mi tendencia política, mis opiniones personales, ni utilizo la historia para propaganda política de candidatos (perredista) como sí lo hace dicho individuo. Yo reto a este personaje a que demuestre que en mis libros hay alguna evidencia de lo que señala. Salmerón afirma también que publico en “algunos medios” en la ciudad de Chihuahua: NADA MÁS FALSO!! Apenas tengo un artículo publicado en el mes de julio en un diario cultural y dos artículos más en El Heraldo de Chihuahua (como invitado), los tres sobre revolución y en ninguno abordo temáticas respecto a su ídolo Benito Juárez, en los que nunca manifesté sesgos personales, políticos y religosos. De nueva cuenta, Salmerón miente, difama y calumnia…
    Él mismo se autoproclama como historiador serio, neutral que no juzga, sin embargo en dicha página dejó entrever su idolatría por la figura de Juárez, descalificando fuentes y documentos que se le presentaron con la absurda afirmación de que no eran historiadores de su agrado, por “ser extranjeros”, etc; lanzando acusaciones de plagio, señalando a sus integrantes de “sectarios” y “reaccionarios” por no pensar como él: acaso eso es suficiente para difamar y mentir de tal manera, como lo hace en este foro inquisitorial? Quién es Salmerón para para erigirse como juez del trabajo y las opiniones de los demás? nadie, sólo un “falsificador de la historia”…

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    • Sobre la historia escrita con hiel:
      Conocí personalmente a este señor Mendoza en la ciudad de Chihuahua tras haber leído sus libros, que me parecieron buenos ensayos para un historiador en ciernes. En efecto, en ellos no hace explícita su posición política –como por cierto, tampoco en ninguno de los míos-, y pensé que el acento excesivamente puntilloso y poco crítico con las fuentes originales, eran defectos que podían quitársele con unos buenos estudios de posgrado. Incluso le ofrecí ayudarle a gestionarlos.
      Posteriormente lo encontré, en efecto en las páginas en las que escriben él, el señor Estrello y el también mencionado, señor Sada Sandoval, y quedé pasmado por el nivel de agresividad y odio que dicta sus opiniones sobre nuestra historia. Ahora bien, dicho eso, a lo que nos escribe:
      En dicha página, nadie refutó seriamente mis argumentos (que no eran a favor de Juárez, sino en contra de la historia escrita con hiel. nadie lo hizo, y va esto también para el siguiente comentario, del señor Estrello Muñoz). Encontré en los miembros de la página en cuestión, algunos sumamente eruditos, las características que señalo en la entrada que ahora, tardía y simultáneamente, coementan. En ningún lado escribí que esas tendencias del señor Mendoza aparezcan en sus libros o en los medios en que publica –escribí eso: un señor Mendoza que publica en medios de Chihuahua, lo cual es evidentemente cierto-. Los adjetivos “extranjero” y “reaccionario” no fueron usados por mí en aquellos debates, el primero no en el sentido que él le da. Sectario sí, porque esos señores forman una secta: que busquen el término en el diccionario.
      Ahora bien, señor Mendoza: ¿donde lo difamo?, ¿en cuál de mis libros o artículos falssifico la historia?
      Por cierto, mi relación directa con este señor Mendoza terminaron cuando hizo suya y ratificó en todas sus partes la respuesta del señor sada Sandoval a mis observaciones sobre Juárez, en las que cupieron tres poárrafos los siguientes adjetivos endoilgados a mi persona: “evasiva pueril […] obsecación (sic) burda […] la más crasa ignorancia […] caprichosa y amañadamente […] omita dolosamente […] politacastro salido del SNTE, del PRI […] desplegaba soberbio”. Este es el nivel de la historia del odio, de la que me empezaré a ocupar.

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    • “- En verdad, estimado Glaucón, el arte de la disputa tiene un poder maravilloso.
      – ¿Porqué lo dices?
      – En mi opinión, muchas veces caemos en la disputa sin quererlo y cuando pensamos que estamos dicutiendo, sólo estamos debatiendo. Esto es el resultado de no saber diferenciar las razones de una proposición y se deducen las contradicciones aparentes tomándolas al pie de la letra, cuando lo que se debe hacer es aclarar los puntos haciéndose preguntas mutuamente.”

      Diálogo entre Sócrates y Glaucón
      “La República”, libro V.

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      En este intercambio, Sr. Mendoza, es interesante observar su forma de debatir -por llamarle a de alguna forma-, con una respuesta que no presenta ningún argumento sobre el tema en cuestión.

      Luego de argumentar sus ideas sobre lo que yo llamaría el maniqueísmo dogmático de origen religioso en la lectura de la historia, el Dr. Salmerón ejemplificó: “El odio visceral, religioso, total que contra don Benito he leído en autores como Celerino Salmerón… Salvador Abascal… o ciertos escritores del interior de la república …o un señor Reidecel Mendoza…), tiene justamente un fundamento religioso: repiten las argumentaciones y las acusaciones del presíbtero Francisco Regis Planchet, quien en 1906 publicó La cuestión religiosa en México (uso la edición de 1957)”.

      No hay duda de que hay una crítica y un señalamiento, pero antes se encuentra un argumento. Quienes lo leen y quienes son señalados, pueden o no compartir el argumento y pueden molestarse por la crítica… desde luego. Pero en su respuesta lo que “brilla” son los epitetos, los adjetivos, las descalificaciones y los señalamientos flamígeros: “Fan de Juárez” (oh, que insulto!), “perredista” (¡vaya!), “mentiroso, difamador, caluminador”, “idólatra” (de Juárez, coño!), “absurdo”… y “falsificador de la historia”.

      Usted Sr. Mendoza, en sus textos no sólo ha demostrado su tendencia política y su “visión histórica” de ciertos personajes y episodios de la misma; usted también ha lanzado críticas, a lo cual tiene todo el derecho, sobre todo si las argumenta.

      Pregunta usted ¿”Quién es Salmerón para para erigirse como juez del trabajo y las opiniones de los demás?”

      Y yo le pregunto, Sr. Mendoza, ¿porqué se molesta tanto si se le critica? ¿quien es usted, que no se le puede criticar? ¿quien se cree? Si está tan seguro de su posición y siente que su lectura de la historia no corresponde a odio visceral de fundamento religioso ¿porqué no nos ilustra con una respuesta inteligente, argumentada, en vez de visceral y ofensiva?

      Agradezco que este foro exista y sea inquisitorial, en el mejor sentido del término, si partimos de que hacer inquisiciones y disquisiciones sobre un tema es la mejor manera de construir respuestas.

      No aquella inquisición, la de la iglesia católica, la institución más oscurantista y ultracorrupta que ha existido en este país, y que en las manipulaciones de sus jerarcas, ideólogos, corifeos y políticos surgidos de sus facciones (el pan, el yunque, el sinarquismo), radica el origen de incuantificables perjuicios contra la nación y el envilecimiento por ignorancia de muchas de generaciones de mexicanos.

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  4. Pedro Salmerón, con toda su diatriba en contra de sus homólogos se aleja de ese “profesionalismo de historiadores” al que alude. Pues de la refutación académica seria, que su título doctoral exigiría, se va a la polémica de vecindad colocando “teleológicamente” en la derecha “reaccionaria” a aquellos que apelan a un revisionismo más equilibrado en la figura de bronce de Benito Juárez (aun y cuando estos escritores, historiadores o divulgadores de la historia no son miembros activos de algún partido político, como sí lo es él), de la revolución mexicana, o alguno de esos personajes arrojados por nuestra historia oficial al infierno de los traidores de la patria.
    Salmerón no usa la crítica sobria para señalar los errores en que han incurrido las personas a las que alude. Salmerón recurre a la arrogancia aguda e implacable, la cuál exige de él una infalibilidad impecable, viniéndose ésta abajo como castillo de naipes cuando Catón (con su característica ironía mordaz, además del respaldo y sabiduría que le brindan toda una vida en el periodismo), le señaló que precisamente él mintió en su artículo al decir que Catón dijo algo que en realidad nunca dijo: cambiar personajes atribuyendo y permutando citas de uno, que le correspondían a otro; lo cual evidencia la poca seriedad en Salmerón al hablar y criticar algo que de entrada está leyendo o entendiendo mal …y eso que hablaba de falsificadores.
    Salmerón usa la historia para lucrar en la política y dar legitimidad a sus ideas tratando de adherir la izquierda a esa historia de bronce; en donde los movimientos populares de rebelión durante la Guerra de Independencia, la férrea pelea de el liberalismo contra la reacción durante la Guerra de Reforma y II Imperio, y nuevamente la lucha campesina durante la revolución, son el glorioso antecedente y espíritu de esa lucha social de la cuál su Izquierda es depositaria y continuadora de ese legado. Para ésto falsea y manipula acontecimientos históricos, como por ejemplo su comentario en una conferencia organizada por MORENA a un grupo de ciudadanos, en dónde les habla de Juárez diciéndoles que el ideario político liberal del expresidente fue en su momento un “proyecto alternativo de nación”, haciendo clara referencia al proyecto político de AMLO, y así con su autoridad académica de historiador, asentar que AMLO es el heredero del proyecto Juarista. Cabe señalar que en nada coinciden el ideario liberal de Juárez con las ideas actuales de izquierda o de un estado asistencialistas de AMLO.
    Asimismo su activismo por la creación de un “Observatorio de la historia”, con el cuál apoyaron varios intelectuales la candidatura de AMLO, muestra claramente su inclinación por usar la Historia para fines políticos.
    …por cierto y ya para cerrar, algunas de estas ideas se las manifesté cuando era su amigo del facebook y debatía con él en foros de historia, pero algo le molestó que me bloqueó. ¿Así defiende sus ideas Pedro Salmerón? Hasta entonces entendí el porque había tantas flores en su perfil. Al que lo cuestiona lo bloquea.
    Saludos!

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    • Al señor Estrello le pregunto donde es que coloco únicamente a la derecha o a toda la derecha entre la teleología. Suelen estos señores, con inusitada frecuencia, leer lo que quieren leer y no lo que está escrito.
      En cuanto a Catón, le respondí en los múltiples periódicos en los que escribe, sin que ninguno publicara la respuesta: a diferencia de lo que ocurre aquí, contra Catón no hay derecho de réplica, por lo que le dedicaré la próxima columna de La Jornada, para que no quede duda de que no hay ningún castillo de naipes, como asegura el señor Estrello.
      En fin, decirle, señor Estrello, que en este observatorio de la historia hay historiadores de diversas tendencias políticas, y que jamás he dicho yo, porque sería un despropósito, que el proyecto de AMLO es heredero del de Juárez.
      Finalmente, igual que al señor Mendoza: lo desafío a que en mis libros o artículos encuentre que “medro” con la historia. y por cierto, esa es la razón por la que ambos señores están bloqueados en mi facebook: por su desaforada tendencia al insulto: jamás he recibido un centavo (al contrario: aporté de mi dinero durante la campaña electoral de 2012), un privilegio ni una canonjía durante los años en que he militado intermitentemente en política ni, desde que en 1989 renuncié al PRD, he tenido credencial ni membrecía de ninguna asociación o partido político. ¿Donde lucro, dónde he lucrado? Eso sí que es una calumnia, señor Estrello, y eso es lo que son ustedes, calumniadores: aunque fui expulsado de su página, conservo los magníficos adjetivos con los que suelen debatir ustedes y su guía moral, el señor Sada Sandoval.

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  5. Cabe mencionar que en mi corta experiencia en dicho grupo de Facebook ya mencionado antes me ha dejado ver que lo que dice Pedro Salmerón es cierto, puesto que en el grupo el supuesto moderador tiende a mostrar su tendencia a diestra y siniestra, y peor aun, que impone su decisión dejando de un lado a quien no quepa en su humana comprensión (y reducida por cierto). Se ha vuelto francamente en un grupo de aplausos entre ellos mismos, quienes logran reducir con burlas a historiadores que tratan de abrir el debate. Simplemente se han quedado en la primera fase del historiador como juez, pero no a la manera que Marc Bloch quería, sino como calumniadores con adjetivos peyorativos. La historia que tratan de hacer es, lo que ahora denomino, una simple “historia de chismes”, pues no cuentan con algún fundamento claro, y sus argumentos carecen de pruebas verídicas y serias, que tanto pedía el Doctor Salmerón y que por supuesto se las negaban a dárselas (subrayo serias) Es pues un grupo que cae en una enorme contradicción, pues se queja de la Historia Oficial impuesta y no se dan cuenta de que ellos quieren imponer su visión de la historia. Por ultimo cabe señalar la poca comprensión de algunos personajes de ese grupo sobre la formación de la historia, desde aquel intento insigne de Guillermo Prieto de formar una Historia Patria hasta la lucha entre Nacionalistas y Cosmopolitas en busca de lo mexicano, nada que ver con cierto personaje desagradable de nuestra política, Elba Esther, a quien erróneamente le atribuyen el oficialismo, dejándonos ver esta poca profesionalidad que deberían tener como historiadores.

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  6. Por cuenta propia vengo nuevamente a refutar a pedro salmerón en su página dados los muy desafortunados intentos por continuar,más allá de su capacidad,una querella en la que para infortunio suyo quedó rebasado y sus limitaciones epistemológicas y formativas(de momento omitiré las éticas) tristemente evidenciadas.
    Por primera cuenta el indocto salmerón me atribuye desde “escribir patrañas desde las páginas del Siglo de Torreón” hasta citar la obra del tal Regis Planchet,misma que nunca he leído ni referí siquiera(de ello quedaron para su desgracia muchos por testigos de eso,así como de lo que viene).
    Por cuanto lo primero,agradezco la importancia que me concede(tristemente no correspondida por mi parte) desde solicitar todas mis colaboraciones al Diario donde publico así como sus intentos por publicar junto conmigo con la intención dolosa y burda de querer proseguir no el debate sino el insulto:ni el Siglo de Torreón ni un servidor publicamos patrañas,ni pedro salmerón es autoridad moral ni intelectual para erigirse en Gran Inquisidor de Salem dado que sus trabajos y su persona no aportan nada nuevo ni bueno en el campo de la Historiografía:nada que no enseñe elba esther gordillo y nada que no venda su colega francisco martin moreno.
    Si el camino del Infierno empieza por algún lado(dado que hasta motivos religiosos me atribuye falsamente) sin duda alguna salmerón lo lleva bien recorrido por su DESHONESTIDAD a todas luces evidenciada en un simple foro y aqui mismo en donde no tuvo el valor de admitir que su inquina hacia mi persona(que pasó de la fanfarronería hasta el insulto personal) se debe no a bibliografía ni fuentes secundarias sino a los DOCUMENTOS que le embarré en su propia cara y a la vista de todos,documentos cuya existencia negaba puerilmente en favor de su ídolo de papel benito juarez(no en balde ídolo de todas las mafias políticas que infestan nuesto país y lo mantienen como tal hasta la fecha:desolado,subdesarrollado y dirigido desde Washington como vil traspatio-protectorado).
    Se lo recuerdo en su cara,ante la de los ingenuos que le siguen,y ante quienes así lo atestiguaron para que no se le vuelva a olvidar e incluso por su propio bien como político,pues lo estimaba más inteligente.
    Su conducta personal(detestable por su incapacidad para defender con argumentos recurriendo a la ofrensa y al insulto una vez evidenciado y públicamente rebasado),su intolerancia propia de peletier nazi(olvidamos que el nazismo también es izquierda) y su hemiplegía moral le llevaron a ser expulsado vergonzosamente de dicho foro por los moderadores en su momento.(también me atribuía cobardemente,por mensajitos privados a foristas, el milagro de su expulsión del grupo;misma que por desgracia no estuvo de mi parte)
    Por otra parte,dada su incapacidad moral e intelectual para censurar a nadie ni descalificar la labor valerosa de quienes lejos del presupuesto y sin la ubre del oficialismo triunfante hacen labor de investigación y aportan descubrimientos,el señor debería de meterse a los archivos nacionales y extranjeros si es que algún día se decide por intentar aportar algo.Muchos celebraremos cuando tenga el valor de hacerlo así como el buen tino de no repetir fuentes secundarias que ya han sido rebasadas desde hace décadas.
    De aquí que le recuerde a salmerón que no solo es falsificador de la Historia quien inventa mentiras como su colega martin moreno sino también quien sigue repitiendo las mismas falsedades de siempre.
    Por tanto,en su empecinamiento por autoerigirse(nadie murió y lo nombró referi) en nuevo goebbels del Oficialismo le recuerdo también que para tener la autoridad moral para seguir con su intetona de Noche de los cuchillos largos,el primero en ser pasado a degüello por su propia mano,como Falsificador de la Historia,sería él mismo.

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    • Hay algo que es muy poco común en el medio intelecual mexicano: la voluntad de cuestionar, señalar y debatir de frente y abiertamente. La voluntad para llamarle a las cosas por su nombre, según se crea, y de argumentarlas con propiedad y respeto. Todo esto más allá de la coincidencia o discrepancia, del acuerdo o desacuerdo, de la simpatía o antipatía que pueda generar la postura o interpretación de un intelectual al discurrir sobre algún tema.

      Y eso es algo que una gran mayoría de intelectuales, políticos y personajes públicos no hace ni tolera; el cuestionamiento directo y abierto, el desafío a sostener o argumentar, el llamado a debatir. En su enanez mental y la sórdida vanidad que padecen, suelen orinarse en los pantalones, emberrincharse, sentirse ofendidos y hasta cagarse en los calzones cuando alguien los critica, los delata, los desafía o los señala abiertamente.

      Y eso es justamente lo que aprecio en los abordajes del Dr. Salmerón sobre los falsificadores de la historia: que lo hace de frente, no con indirectas; que señala ejemplos concretos, que suelen quedar incontestados por aquellos a los que critica; que lo hace con argumentos, propiedad y respeto. Y no he encontrado hasta hoy, un comentario ofensivo, una palabra soez, un adjetivo insultante. Sí críticas mordaces, muchas, pero fundamentadas.

      Y la crítica mordaz es un derecho que cualquier mexicano se ha ganado, en un país gobernado por imbéciles ultracorruptos (Fox, Fecal, y ahí viene Peña Nieto), e intoxicado con intelectuales y periodistas cínicos que practican la coprofagia… incuantificables.

      ¿Porque tendríamos que mantener intocado a algún historiadorcito farsante y arrogante, porqué no bajarlo del pedestal que se erige a si mismo inventando patrañas? ¿A cuántos Catones, Zunzuneguis, Schettinos, González de Alba, cuántos Villalpandos, cuántos Krauzes había que tirar por el excusado desde hace tanto tiempo?

      Porque a lo largo de décadas, la historia no sólo ha sido falsificada antes al servicio del Pri, de los corporativos aliados y de la putrefacta iglesia católica; más recientemente desde 2000, la historia comenzó a ser falsificada al servicio del Pan… de sus corporativos aliados y de la putrefacta iglesia católica…! Pero sobre todo, la historia de México ha sido falsificada en contra del propio pueblo mexicano y al servicio de potencias extranjeras.

      Así que, Sr. Sada… tanto el Dr. Salmerón, como cualquier otro historiador e intelectual, tiene todo el derecho de criticarlo a usted y a otros historiadores, en su quehacer historiagráfico, si encuentra argumentos o razones para ello. Que los señalados respondan o no a las críticas, es su responsabilidad, porque nadie les tapa la boca. Que se defiendan, si quieren y pueden. Pero que respondan con argumentos.

      Y ante eso, uno lee la respuesta que usted ha dado, y bueno, Sr. Sada, cuánta verborrea diarreica la de usted…!!!

      Le sugiero respetuósamente: lea con un poco de autocrítica su texto…
      ¿Así pretende usted pontificar sobre historia?

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    • Pocas veces una respuesta da tan claramente la razón a la crítica como esta diatriba rebozante de hiel del señor sada Sandoval, tanto, que podría abstenerme de responder y permitir que sus adjetivos hablaran solos, sin embargo, puntualizaré en lo posible sus señalamientos directos, absteniéndome de responder sus acostumbradas majaderías:
      a) yo no dije que citara a regis Planchet: digo, y lo sostengo, que repite su argumentación. Lo probaré en otro espacio.
      b) la palabra patraña tiene un significado preciso, que le corresponde. Le he respondido en El Siglo de Torreón demostrándolo, y estoy a la espera de la publicación de mi respuesta.
      b) jamás ganó debate ninguno ni me embarró nada. Si quiere, puedo debatir con él cuando y donde quiera, pero no incondicionalmente: tendría que compremeterse a apear el insulto y la diatriba y hacerlo en igualdad de circunstancias.
      c) se me expulsó de aquel foro por disentir de las posiciones de su dictador, el señor sada Sandoval, y de su escudero, el señor Reydecel Mendoza. jamás usé un adjetivo como los que ellos acostumbran

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    • Cuanto odio, cuanta violencia y cuanto repudio se leen en estas letras que a toda cuenta son el rastro de la importacia que se le da( aunque la niega) al doctor Salmeron, ojala tuviera el tiempo y la decencia de examinar el cuerpo de su replica para encontrar todos los adjetivos con los que se intenta descalificar al doctor Salmeron; indocto, deshonesto, “falto de valor” (jaja), fanfarron, amoral y hasta Nazi, esa es su capacidad intelectual señor, la que utiliza para atacar no mordazmente sino de manera visceral e iracunda a una persona que quien no conoce y acusa SIN ARGUMENTOS consistentes, lo hace como aquel que al verse perdido tira puñetazos a diestra y siniestra esperando alguno pegue en la sombra del enemigo, y digo sombra pues no ve mas que la silueta de algo que no puede comprender.

      Y le pregunto: esa es la etica y el tono en que le gusta hablar ?

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    • Al Sr Enrique Sada Sandoval:
      1.- Se queja de que lo insultan y usted insulta a los que siguen a Salmerón y al mismo Salmerón.
      2.- ¿Nos puede dar pruebas de su honestidad y autoridad moral?
      3.- ¿Se ha dignado usted a “rebajarse” para ser un intelectual que lucha por y con las causas de los más desfavorecidos, en las calles, en los barrios, con los antimotines, en las huelgas, en las cárceles? Si no es así, puede decir lo que sea, quédese con su gran estatura intelectual, con su gran estatura moral y con su gran honestidad, es usted el más chingón de todos, pero no lo necesitamos acá.

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    • revisa los adjetivos de los señores sada y estrello, estimada Gabriela Amezcua, y advierte quién es aquí quien pierde sueño y control.

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  7. Hola Pedro. Primero que nada quisiera agradecerte que me hayas desbloqueado de tu lista, ya que al ver que algunos foristas te mencionaban en debates y yo no podía ver lo que debatías, empezaba a sentir la frustración que sientes y comentas con Catón al no darte derecho de réplica.
    No se porqué supones que en el foro del cuál fuiste expulsado yo soy moderador. A lo mejor no te diste cuenta (debido a que estabas bloqueado), pero yo fui de los más fervientes defensores de tu permanencia en el grupo, al considerar que tu expulsión era injustificada y no se había ajustado a ninguna norma de las que previamente se habían establecido en ese grupo y así como defendí tu caso, también defendí otros que fueron expulsados de la misma manera.
    En tal foro ni en ninguno otro recuerdo yo que te haya insultado, sin embargo sí he sido crítico de tus comentarios y posiciones, manifestándolo de esa manera. Si la manera en que fui crítico de tus ideas las consideraste una ofensa de tal magnitud para todo esto que escribes de mí, discúlpame pero No aguantas nada, y no te llego ni a los talones en la arrogancia que muestras en tus columnas (las cuales ya parecen ataques) contra otros historiadores.
    Respecto a lo que comento en tu columna “De la filosofía de la historia”:
    En tus columnas de la jornada y partiendo de una llamada “El falso Juárez de la derecha”, criticas el trabajo del Libro de Catón, mezclas la argumentación histórica con la política y terminas colocando a Catón en la derecha diciendo “…Pues bien, si esa es la reconciliación histórica que nos ofrece la derecha, no la queremos. Es tan falsa y alevosa como la reconciliación política que finge ofrecer esa misma derecha por boca de Felipe Calderón”.
    Y así por el estilo en tus columnas de los “Desmitificadores de la Historia”, supones teleológicamente que de todos los que atacas están sirviendo a la derecha, cuándo ni siquiera militan en algún partido político, simplemente escriben sus versiones así como tú.
    En la conferencia promovida por MORENA llamada “La verdad histórica de los tratados McLane-Ocampo” que diste a un grupo de ciudadanos, en el minuto 7:30 comentas del proyecto liberal y dices “…esta generación diseña un modelo político de estado, lo que diríamos hoy un proyecto alternativo de nación”.
    No se porqué me desafías a que en tus libros encuentre dónde medras con la política. Yo no dije eso, por el contrario en su momento te comenté que tu libro “La división del Norte” y el artículo de Calles de la revista Relatos e Historias se me habían hecho muy buenos.
    A mí no me parece que un historiador mezcle su trabajo profesional con la política y eso es lo que te he criticado, pues tiendes a dar una visión a los militantes de la izquierda que promueves, de que es continuadora o heredera de el proyecto liberal del siglo XIX. Además les dices que no lean a equis historiador y mejor lean a Taibo II porque está “de nuestro lado”.
    Una recomendación a no leer la otra cara de la moneda y por consecuencia, no comparar y no pensar para mí es un despropósito de la razón.
    Por todo eso yo considero que lucras políticamente con la historia, lo cuál tampoco es para cortarse las venas ni considero que sea malo, cada quién sabe qué hace con su vida y si después de una de esas conferencias alguno de los asistentes persuadido por tu elocuencia fue a comprar un libro tuyo, ¡que bien, lo celebro! Simplemente para mí un académico que hace eso, pierde credibilidad.
    En el DRAE, calumnia dice que es una acusación falsa hecha maliciosamente para causar daño y en derecho es una imputación de un delito a sabiendas de su falsedad.
    No te he calumniado, sólo te he dicho lo que pienso.

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    • acuarme de lucrar o medrar, Alain, es calumniarme. Y una cosa es la política y otra la historia. Y en la frase que me citas, no digo que el proyecto de AMLO sea continuación del de Juárez… y si me leyeras, sabrías que siempre he sostenido que también los conservadores tuvieron un proyecto de Estado.

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  8. De mi parte, Enrique, Alain puedo decirles que lo que este señor busca, es llamar la atención que seguramente no tiene en su casa ni con el público. Yo me retiré de esta discusión estéril, pero veo que P. Salmeron insiste en usar este “Obeservatorio” para descalificar sin argumentos, a quienes no pensamos como él. Yo no soy escudero de nadie Salmerón, a diferencia tuya, yo trabajo todos los días en lo mío, que es la historia, no vivo del chisme barato y de escribir en burdas páginas rodeado de cortesanas y fans que repiten tu discurso simplista y falsificador. Llamo a los compañeros que compartimos espacio en las páginas de “Historia de México” y “La Otra Historia…” ha no seguir cayendo en provocaciones, pues no hay que darle más importancia a lo que no lo tiene; los invito a abstenerse de opinar en este foro de chismes que no llevan a nada….

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  9. Señor Salmerón, veo que usted a quedado rebasado por los hechos, y por verdaderos historiadores. Espero que éste comentario no le parezca ni ofensivo ni degradande a su persona; pues veo que es muy delicado en quien no le rinda pleitesía.

    Eduardo Vital.

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  10. Dices “…una cosa es la políticay otra la historia”, y eso es precisamente la litis de lo que he discutido contigo, Pedro; Diferenciar la Política de la Historia. En tu columna “El flaso Juárez de la derecha” mezclas ambas.
    No sé porqué me mencionas lo de los conservadores y su proyecto. Yo no he mencionado nada al respecto, ni que digas lo contrario.
    Respecto a la inferencia que haces en tus conferencias políticas-históricas, relacionando el proyecto de AMLO como heredero del Liberal del siglo XIX, y por consigueinte de Juárez, no abundaré más. El que quiera que vea la conferencia y saque sus propias conclusiones.
    A todo lo demás que te he comentado, con tu silencio, supongo convienes en ello.
    Sostengo que no te he calumniado, pues no busco ni maliciosa ni dolosamente causarte un daño señalandote de algo a sabiendas de su falsedad. Sólo te he dicho lo que pienso.

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  11. Finalizo el debate, porque se ha ido por el lado del denuesto y el insulto, tan caros a los señores Sada Sandoval y Mendoza. Quede patente también su forma de actuar: expulsar, donde pueden hacerlo, insultar y huir, donde no teinen derecho de expulsión.
    Lo que digo en el texto es que su idea de la historia y, por tanto, su idea de Juárez, está basada en una concepción teleológica que explico. Para ellos, hayan o no leído directamente al Pbro. Planchet, la historia es una lucha del bin contra el mal, donde el mal está representado por el mal mismo, la facción masónica liberal, los judíos o qué se yo. Si el debate continúa por ahí, sigámoslo. Si se van a buscar todos los errores que cometí en las trescientas conferencias que he dado, adelante: como he dicho, yo sí me equivoco.

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  12. Insisto, señor Salmerón, no se sienta usted mal de ser superado por verdaderos historiadores. No se puede ser el mejor en todo; y es prueba de humildad el reconocer que hay gente mejor que uno. ¡Que eso no lo frustre! . Le recomiendo seguir leyendo a verdaderos historiadores como el Señor, Don Enrique Sada Sandoval.

    Atte. Eduardo D. Vital Torres.

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    • Enrique Sada Sandoval historiador???

      De dónde??? Desde cuándo???

      Porque de hecho, no tiene cédula profesional registrada en el sistema de la DGP de ninguna carrera relacionada con la historia, ya no digamos de historiador. Bueno, ni siquiera aparece que tenga una cédula profesional de cualquier cosa!!!

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