por Luis Fernando Granados

Debe tratarse de una trampa. Como se informa en la parte superior de la página del Programa de Resultados Preliminares del Instituto Electoral del Estado de México, Alfredo del Mazó ganó la gubernatura del estado de México con 1 955 347 votos, que representan el 33.7212 por ciento del total —168 385 más votos que Delfina Gómez. Como era previsible, en razón de los muchos ejemplos de coacción del voto, pero también a causa del sospechoso número de votos nulos, la dirección nacional de Morena se apresuró a descalificar el Prep y echó a andar una campaña política y legal para impedir que se consume el fraude. Ayer que comenzó el conteo oficial, ésta se expresó con una bien conocida demanda: que se abran los paquetes electorales y se vuelvan a contar los votos. Parece que estamos de vuelta en 2006.

Me temo que los “resultados” hechos públicos por el Prep deben ser una trampa porque, al anunciar de este modo la victoria del primo de Enrique Peña Nieto, el IEEM incitó en los hechos a que se reeditara la más famosa de las consigas lopezobradoristas y, sobre todo, ha conseguido ya que el fantasma del plantón de Reforma se les aparezca a las buenas conciencias. Y digo que se trata de una trampa porque el Prep no dice lo que afirma el sumario. La cosa, más aún, es exactamente al revés: lo que en realidad establece la base de datos compilada por el IEEM es que Delfina Gómez ganó las elecciones con el 32.17 por ciento de los votos —y que debe por tanto ser la próxima gobernadora del estado de México.

El anzuelo que Morena parece haber mordido aparenta ser un ridículo “error” aritmético. En lugar de listar simplemente las casillas, el IEEM decidió agruparlas por distritos, lo cual en realidad no tiene mucho sentido porque la elección de gobernadora es directa en el estado de México. Lo hizo presumiblemente para facilitarle el trabajo a los cuadros de los partidos —y a los estudiosos—, que así pueden cotejar más fácilmente sus copias de las actas con los datos reportados por los funcionarios de casilla. (Y porque el conteo se realiza en las sedes distritales, claro.) Pero en lugar de sumar los votos de cada candidato y copiar las cifras en la página concentradora —deben haber calculado que muy pocas personas iban a mirar las cuarenta y tantas páginas con la información de las casillas—, los funcionarios del IEEM alteraron de manera sistemática, aumentándolo, el número de votos obtenido por el Primer Primo en las 46 circunscripciones mexiquenses (45 territoriales y una para votar desde el extranjero). El resultado son 241 145 votos que no aparecen en la base de datos preparada por el propio IEEM; son los votos de la “victoria” de Del Mazo.

La prueba de que no se trata de un error —como si además las computadoras en las que se capturaron los guarismos no supieran sumar— es que los números correspondientes al resto de los candidatos no sufrieron ninguna modificación. Cuando se suman los resultados de las casillas, los votos de Delfina, de Zepeda y aún el modesto medio millón de Vázquez Mota, son los mismos que aparecen en el sumario del Prep y en la tabla que, más abajo en la misma página, recoge los totales por distrito. Sólo la cantidad de votos nulos y de votos totales por casilla se comportan de manera tan equívoca como los votos delmazianos —lo cual, por cierto, hace verosímil la sospecha de que hay algo anómalo en la altísima cantidad de votos invalidados.

El torpe engaño fue revelado hace dos días por Sergio Saldaña Zorrilla en la página Facebook de Pulso Ciudadano —un periódico al que no tengo el gusto de conocer— en un video casero que puede verse aquí. Ayer mismo, Proceso recogió la nota, aunque atribuyó el descubrimiento a un “auditor” anónimo, y la completó con una relación de los votos añadidos por el Prep a la hora de obtener los totales distritales. Ninguno de los dos medios, sin embargo, tuvo la gentileza de mostrar el conjunto de las cifras que resultan de desmontar la patraña. Como a mi también me gusta jugar con “hojas de cálculo”, y atendiendo la sugerencia del propio Saldaña, me he tomado la libertad de preparar un archivo electrónico con los datos de todos los candidatos de todos los distritos, para que se advierta con claridad el triunfo de la candidata de Morena. Éste es el documento: Elección 2017. También he hecho una nueva tabla sumaria, que debería sustituir a la que aparece en la página principal del Prep. (En serio.) De más está decir que, aunque la información está depurada, ambos documentos siguen reuniendo datos provisionales —y seguramente se modificarán cuando termine el cómputo oficial.

Al respecto debo hacer dos aclaraciones. En primer lugar, el número total de votos es menor que el reportado por el Prep, porque éste se limitó a reproducir el guarismo que figuraba en el acta de cada casilla en vez de hacer la suma correspondiente. (Sigo sin entender por qué el número que aparece en las actas suele no corresponder con el que resulta de sumar los votos de cada candidato; de cualquier modo, son apenas 125 880 votos.) En segundo término, decidí suprimir dos indicaciones que aparecen en la base de datos original —“ilegible” y “sin dato”— para hacer las sumas más fácil y rápidamente; su traducción en ceros no modifica en nada los resultados (ahí deben estar los votos que faltan).

Si la dirección de Morena hubiera conocido en la noche del domingo lo que descubrió Saldaña e hizo público el martes, seguramente su actitud ante el Prep hubiera sido radicalmente distinta. En lugar de denostarlo como cómplice de un fraude electoral generalizado y sistemático, hubiera podido servirse de la información validada por la autoridad electoral para proclamar el triunfo de su candidata sin invocar una resistencia que causa escozor en la gente que cree que Morena es un partido revolucionario que hará de México otra Venezuela. (Otro misterio incomprensible.) Gracias a la perspicacia de Saldaña, Andrés Manuel López Obrador puede hoy —quizá pueda todavía — volverse tan papista como el papa y, en un gesto irónico francamente delicioso, declararse defensor de las instituciones electorales del estado, que por su parte no tendrán más remedio que reconocer la victoria de Delfina: después de todo, son sus propios números los que la afirman. Si en cambio la trampa se cierra, y las cifras oficiales quedan sepultadas entre la propaganda del IEEM y la “resistencia” de Morena contra el fraude electoral, puede que a todas se nos escape la oportunidad de acabar con la hegemonía priista en el estado de México.

3 Comments

  1. Oscar Herrera Romero 8 hours ago
    Bueno, ya me aventé el ejercicio emocionado por comprobar el fraude, pero pues ya encontré de dónde sale la diferencia. Y lamentablemente ó afortunadamente no hay error. Los 33135 votos son la suma de la alianza PRI-PVEM-PNA-ES, pero falta sumarle los votos de las otras combinaciones ( PRI-PVEM, PVEM-PANAL, PRI-PANAL, PANAL-PVEM-ES, etc etc etc)

    Esos datos sí aparecen en la tabla de votos por partido, y suman exactamente los 37013 votos que se muestran como ejemplo en el distrito 1. Lo siento, pero por todos lados nos tratan de manipular.
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  2. Si tal fuera el caso, estimado José, habría que preguntarse (como lo hace tu tocayo, José Antonio Crespo):
    “Las preguntas que habría que hacerle al IEEM es, ¿por qué en más de dos mil casillas no se reportan los votos de la coalición priísta, siendo que en la boleta correspondiente sí están registrados esos votos y son perfectamente legibles, como los del resto de los partidos? ¿Cómo es que esos votos no reportados sí están incluidos en la suma total de cada distrito, con lo que se genera confusión? ¿Por qué no sucede en el caso de otros partidos, sino sólo con el PRI? ¿Cuál es la racionalidad o la explicación de haber reportado los resultado de esa manera confusa, en una elección tan cerrada y en la que está en juego mucho?¿No son conscientes los consejeros del IEEM de que reportar de esa forma los datos generaría la sospecha de que se está haciendo un fraude determinante a favor del PRI, pese a que los votos mal reportados sí están registrados en las actas respectivas? Sería sano que los consejeros del IEEM explicaran qué pasó ahí, por aquello del ‘sospechosismo’, que por obvias razones está a todo lo que da”.
    La explicación es mucho más sencilla: en el Califato de Atracomulco no se cuentan votos, se manipulan al irse consolidando… como, por lo demás, el IEEM tampoco vio al gabinete federal en campaña, la compra de votos, etc.
    La liga al artículo de Crespo: http://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/columna/jose-antonio-crespo/nacion/2017/06/7/inconsistencias-en-el-prep

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