C. U. llora

por Bernardo Ibarrola

Porque la mataron. Porque estaba en C. U. y salió de C. U. y la mataron y la fueron a dejar, ya muerta, en C. U., atada a un teléfono público. O porque la mataron en C. U., estrangulándola con el cable de un teléfono público, y la dejaron muerta, enredada al cable con el que le quitaron la vida, en C. U.

Una muerta más. Una más de las miles de mujeres asesinadas sistemática, cotidianamente, en medio de la indiferencia y aun la complacencia de las autoridades; desde hace años, desde siempre. La expresión extrema, por irreparable, de la violencia contra la mujer: quitarle todo, la vida. Porque quienes mataron a Lesby Berlín Osorio Martínez, mujer de 22 años, lo hicieron porque podían hacerlo y quisieron matarla porque era mujer. Punto.

Y tras el asesinato y la posible manipulación del cadáver —actos atroces, sórdidos, indignos— la reproducción social de esta violencia por medio de los tuits de las autoridades judiciales de la ciudad de México: “la pareja se reunió con varios amigos en CU donde estuvieron alcoholizándose y drogándose”, “el novio, con quien la víctima vivía”, “ya no estudiaba desde 2014 […] debía materias”.

No “la víctima tenía una vida social intensa y era apreciada por sus amigos”; no “la víctima se había independizado de la tutela familiar”; no “la víctima había decidido suspender temporalmente sus estudios para hacer frente a sus necesidades económicas”. Nada de eso. Nada que supusiera algo de respeto, empatía o al menos neutralidad ministerial para con la víctima. Al contrario: palabras que entrañan explicaciones; explicaciones que adelantan causas y móviles: a esta borracha, drogadicta, promiscua y huevona la mataron y ya. Su vida explica su muerte; su vida misma es causa de su muerte, justificación —acaso respaldo— del gesto de sus verdugos. La mataron porque se lo buscó, porque se lo merecía, porque era borracha, drogadicta, promiscua, huevona…

Lesby Berlín Osorio Martínez, muerta por causas naturales, cuyo cadáver apareció en C. U. el miércoles 3 de mayo de 2017. Unas cuantas diligencias, acaso el arresto del novio —un barrendero— y paren ustedes de contar. Fin de la investigación. Lesby como aviso y ejemplo de lo que está bien y lo que está mal. De cómo deben ser las mujeres para que no se ganen la muerte, no lapidadas en plazas públicas, como en otras sociedades contemporáneas que nos llevan ventaja al respecto, sino estranguladas con cables telefónicos en instalaciones universitarias desiertas, durante la noche.

Contra la barbarie. (Foto: Alejandra Leyva para El Universal.)

C. U. llora por eso. Y marcha, para expresar su coraje, pero también su solidaridad. La familia de la víctima aparece y dice que la víctima no era lo que las autoridades judiciales declararon que era; los amigos le dan rostro a Lesby, hablan de ella, la convierten en persona, en ausencia que duele, en crimen que agravia, no solo a ella; a su familia, a sus amigos; a todos. Y de manera específica a nosotros, los universitarios, los que hemos hecho de C. U. nuestra casa.

La violencia que sufren cotidianamente los mexicanos —y más específicamente las mexicanas— se expresó el viernes en C. U. con una contundencia atroz. ¿Y qué podemos hacer, más allá de indignarnos? Actuar, en la medida de nuestras posibilidades. Hacer visibles todos los grados, todas las etapas de la violencia contra las mujeres, como una urgente respuesta contra la reproducción social de esta violencia. Nuestra voz es menos fuerte y está menos esparcida que las voces que justifican y hasta celebran la violencia contra las mujeres, pero aspira a ser más inteligente. Algo podrá conseguir; para empezar entre nosotros, nuestra comunidad; para empezar en C. U.

C. U., uno de los emblemas de la esperanza del siglo XX mexicano, ha sido vilipendiada y acosada durante demasiados años y ahora está manchada de sangre. Su condición de paraíso policial —en el mismo sentido que Mónaco o las islas Caimán son paraísos fiscales—, que tuvo sentido para preservarse ante un estado autoritario, se torna ahora en su contra y sirve a mafiosos que la usan de refugio, base de operaciones, bodega y antro gratuito. Si no enfrentamos este hecho ya, nos arriesgamos a que también comience a servirles de cadalso. ¿Cuántas lágrimas más tendremos que derramar como las que hemos derramado estos días?

 

4 Respuestas a “C. U. llora

  1. Suscribo tus palabras estimado amigo y colega. CU tiene muchos años siendo refugio de mafiosos, de personas que nada tienen que ver con la investigación, la educación y, menos aun, con la difusión de la cultura. La muerte de mujeres dentro de las instalaciones universitarias, fuera de ellas, en las casas, en parques, jardines, la muerte, el asesinato de mujeres, la violencia de género usada de forma sistemática contra las mujeres es una verdadera afrenta contra los hombres, sean niños, jóvenes, adultos o ancianos.

    Me gusta

  2. Articulo demagógico, populista, manipulador y sobre todo tomando una desgracia ajena, convirtiéndola en un show mas para causas políticas.

    Me explico, mucha gente esta consternada por lo que le sucedió a la muchacha ( mi mas enorme pésame, evidentemente nadie merece eso) pero la realidad es que mucha banda de c.u. dice y comenta (no se atreven hacerlo publico por miedo y ser señalados) que efectivamente era una chica que estaba en malos pasos y que eso que se dice que se salió por problemas económicos, pura patraña, de cualquier manera su asesinato fue potenciado por los pésimos hábitos que ella tenia ( SI ES QUE LOS TENIA) y al estar expuesta en un contexto violento que vive el país en general, no tuvo que ver nada que sea mujer o no. Fue una víctima mas del fenómeno de la violencia.

    Pero lo que si es que esa marcha que hicieron realizaron actos vandálicos estaría bueno saber a cuantas personas salvaron realizando dichos actos?, mejor aun, cuanto impacto tuvo esa manifestación en oriente medio ( donde si se oprime a la mujer) para generar conciencia sobre la violencia contra la mujer? ya que muchas de ellas hablan de un sistema en contra de la mujer y un patriarcado mundial, ademas por cierto esos destrozos los limpiaron algunos estudiantes de esa casa de estudios, muchos eran hombres, existe represión ahí ?.

    .

    Me gusta

  3. Por último, no se le hace ningún bien a una sociedad la cual busca aniquilar el fenómeno de la violencia, verlo con anteojos de género desde la punta de un iceberg, dopándolo con una ideología de género, la cual quiere aniquilar una guerra inexistente entre hombres y mujeres, catalogando a víctimas en primer y segundo grado, no será la solución, para acabar con la violencia hay que aniquilarlo desde la raíz analizando cada una de las muchas consecuencias que tiene el fenómenos, no por medio de un género

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s