por Ricardo R. de Paula *

A furore rusticorum libera nos, Domine

Podríamos ir a todas las marchas del mundo
y hacer después mil marchas más
pero no deja de haber feminicidios en todos lados
ni violaciones en todos lados.

A furore rusticorum libera nos, Domine

Podríamos argumentar y demostrar mil veces
pero seguirán mil más sosteniendo
que no hay razones para preocuparse
por el cambio climático,
por los agricultores que mueren de pesticida,
por la igualdad verdadera de oportunidades,
por la igualdad verdadera de derechos.

Señor del olvido, señor de los dictadores,
Señor de los botes hundidos en altamar,
a furore rusticorum libera nos.

Señor de Putin, señor de Peña,
señor de Rajoy, señor de Trump,
no queremos el bullicio de las trompetas,
no queremos ni el mutismo conformista
ni el estruendo mortal de la intolerancia
ni el rumor perturbador
de nuestros corazones perturbados.
¿O eres uno de ellos
señor de las cadenas?

Señor de la mutilación genital femenina,
¿alguna vez
alguien se asomó en tu divina entrepierna
dirigiéndole las fauces abiertas
de un instrumento de fierro oxidado?

Señor de las mujeres golpeadas,
señor de las mujeres violadas en todo el mundo,
señor de las mujeres asesinadas en todo el mundo,
señor de las prostitutas asesinadas,
señor de las transexuales asesinadas,
¿eran sus cuerpos o su ropa
lo que no te satisfacía?

Señor de los bisexuales asesinados,
señor de los mariquitas asesinados,
señor de todas las formas del machismo,
¿los poemas de Lorca no te gustaban
porque algunos hablaban de falos
que no eran el tuyo?

Rey de los albañiles,
rey de los obreros,
rey de los desempleados,
rey de todas las formas de plusvalía,
¿a cuántos salarios mínimos
les piensas dejar la justicia?

Señor al que le gusta que le hagan
crucifijos y juguetes con madera,
señor de todas las formas de antropocentrismo,
¿no te das cuenta de que los árboles
te rezan a diario con las ramas alzadas?

A furore tuo libera nos

Señor de los musulmanes asesinados por judíos,
señor de los cristianos asesinados por romanos,
señor de los judíos asesinados por los nazis,
¿a quién de ellos les vas a decir
que tenían la edición correcta del libro?

Señor de los desaparecidos en la guerra,
señor de los desaparecidos en la paz,
señor de los desaparecidos en México,
señor de los desaparecidos en China,
señor de los desaparecidos en Rusia,
ubi sunt?

Señor omnisciente pero sordo
a las lenguas que mueren todos los días,
dinos ya si tendremos que aprender todos
árabe, inglés o chino,

señor de los niños que viven en las calles,
señor de los niños que mueren en las calles,
señor de los niños que mueren en el hambre,
señor de los niños que mueren en la guerra,

rey de la hambruna, rey de la ignorancia,
rey de la tristeza, rey de la alienación,

señor del consumismo, señor del conformismo,
señor de todos
los supremacismos,
señor de las enfermedades incurables,
señor de todos los genocidios,
señor
del
odio,

A furore tuo libera nos

Hay un punto equidistante entre dos nubes
casi unidas por la tela de una araña.
Deja de tratar de colgarte de ahí:
todos sabemos que tienes que caer

Y cuando lo hagas, espero
que te lleves contigo todas las ideas
de superioridad, de inferioridad y desigualdad
y de inconsecuencia

para que sean el séquito en tu corte
en ese rincón de la mente humana,
ese específico rincón de la imaginación
que nunca debió existir.

John Martin, The Great Day of His Wrath (1851-1853). Tate.
John Martin, The Great Day of His Wrath (1851-1853). Tate Gallery, Londres.

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