por Marco Ornelas *

¿Cuándo llegaron por vez primera los cristianos a la India? ¿Es cierto que el apóstol Tomás fue el primer evangelizador de aquellas lejanas tierras? Existen una infinidad de libros que investigan el asunto. El problema de la mayoría de ellos es que tienen como único soporte a la tradición oral, que muchas veces se confunde con la mitología, o bien que, ante la falta de evidencia incontestable, utilizan a los padres de la iglesia como argumento de autoridad, como hace el libro de George Nedungatt, Quest for the Historical Thomas Apostle of India. A Re-reading of the Evidence (Bangalore: Theological Publications in India, 2008).

Cristo el guru. Óleo de M. P. Manoj.
Cristo el guru. Óleo de M. P. Manoj.

Los cristianos de Siria oriental fueron los primeros en establecer misiones en la costa malabar de la India en la segunda mitad del siglo IV de nuestra era. En ese entonces, la dogmática cristiana estaba en plena formación y no había claridad respecto a las “verdades” doctrinales que habrían de prevalecer. Las distintas doctrinas y dogmas de fe en confrontación sirvieron para “alinear” y distinguir a los más antiguos patriarcados cristianos en lucha por el “primado” de la cristiandad (Alejandría, Antioquía, Constantinopla y Roma). Después de la muerte de Constantino, Constantinopla estuvo dominada por obispos arrianos (contra lo decidido en Nicea, los arrianos no aceptaban la divinidad de Cristo) y hasta se dio el caso de un emperador romano que renegó del cristianismo (Juliano “el apóstata”, quién vivió entre 331 y 363).

Es así que es probable que los primeros cristianos de la India fueran nestorianos (los nestorianos no aceptaban que María fuera la madre de dios). Incluso es posible que estas nacientes comunidades se alimentaran con la diáspora ocasionada por el primer gran cisma de la iglesia del año 451, el de las iglesias orientales no calcedónicas —siria, copta, armenia y etíope—, y que se hubieran mantenido nestorianas hasta la llegada de los portugueses en el siglo XVI (sobre este punto puede verse Adolphus Medlycott, “St. Thomas Christians“, en The Catholic Encyclopedia, Vol. 14, [New York: Robert Appleton Company, 1912]).

Entre estos cristianos existe una fuerte tradición oral que sostiene la labor evangelizadora del apóstol Tomás en la India, razón por la que se les conoce como “cristianos de santo Tomás”. De lo que sí parece haber evidencia suficiente es de la llegada, en el siglo IV, de un comerciante cristiano de nombre Tomás Cana o Cananeo, al que el rajah de Malabar concedió tierras y permiso para profesar su fe. En los siglos venideros se tendrían noticias intermitentes de los cristianos de santo Tomás en la India. Hoy día subsisten dos comunidades —la del rito sirio-malabar y la del rito sirio-malankara—, que afirman ser descendientes de la labor misionera y eventual martirio del apóstol Tomás en la India, primer evangelizador de esas tierras. Según esto, la tumba del apóstol fue descubierta en Mylapur, al sur de Madrás (hoy Chennai), y sus restos luego reubicados en Edessa (Turquía).

La tradición apostólica indiana ha sido fuertemente cuestionada, sobre todo por la historiografía occidental. La actual comunidad del rito sirio-malabar insiste en ella, aunque sobre todo finca su labor pastoral en el iniciador de la orden de carmelitas de María Inmaculada y de sus proyectos educativos, Kuriakose Elias Chavara (Saju Chackalackal, Igniting Minds to Transform the Society: “Legacy of K. E. Chavara for Innovative and Inclusive Education” and Other Essays on Education (Bangalore: Dharmaram Publications, 2013). No nos equivocaríamos al decir que nos encontramos con una antiquísima tradición cristiana que se desarrolló en relativo aislamiento geográfico y cultural (en el actual estado de Kerala), tan importante como la de los más antiguos patriarcados de la iglesia cristiana —en particular los de occidente, sobre todo Francia, España e Inglaterra (Samuel H. Moffett, A History of Christianity in Asia: Beginnings to 1500, Vol. 1, [Maryknoll, NY: Orbis Books, 1998]).

Cuando los jesuitas llegaron a Goa, no sólo encontraron comunidades cristianas sólidamente constituidas y con doctrinas “desviadas”, sino dificultades crecientes para evangelizar a una inmensa población que consideraba a los cristianos como miembros de las castas más bajas —a quienes se negaba el acceso al conocimiento para alcanzar la liberación en esta vida— y, por lo tanto, sin derecho a ser considerados “doblemente nacidos” (dvijas). La accomodatio o adaptación (diríamos, inculturación) utilizada por Roberto de Nobili como método evangelizador en la misión de Madurai (Tamil Nadu) a inicios del siglo XVII, es incomprensible sin estos antecedentes (Julio Eduardo dos Santos Ribeiro Simoes, “Indian Inquisition and National Pride”, en European Scientific Journal, 2, [junio 2013]: 845-853). El método consistió en la adopción del modo de vida y la vestimenta del sanyasi (renunciante) para poder así interactuar con los brahmines, sabios hinduistas pertenecientes a la casta sacerdotal.

De todo esto queda una cosa en claro: con la llegada de los portugueses a Goa, también llegó a la India la inquisición —a la que Nobili mismo tuvo que enfrentar—, el rito latino de la misa y, junto con él, la papolatría romana interesada en proyectar y consolidar un poder colonial católico y europeo en Asia, África y América.

2 Comments

  1. Mira… Nem sequer terminei o doutoramento e já sou fonte de um colega tão sábio quanto tu! Muito bom seu artigo, amigo! Congratulações!

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