La tecnología al servicio de la historia

por Luis de la Peña Loredo *

Constantemente se escucha en los salones de clase de historia que las tareas fundamentales del historiador son dos: leer y escribir. Tareas para la cuales resulta indispensable el uso de herramientas como libros y plumas. Sin embargo, los tiempos modernos en los que vivimos han hecho que los instrumentos con los que trabajan los historiadores se modifiquen, pasando del lápiz o pluma a la máquina de escribir y, poco después, a la computadora. Mientras que los libros, documentos, mapas y demás materiales en los que se apoyan los historiadores ahora pueden ser más fáciles de localizar y muchos pueden ser encontrados en formato electrónico (ya no sólo de forma impresa como se acostumbraba cuando la historia entró a las aulas) lo que también facilita su acceso.

La tecnología ha sido ampliamente aprovechada por otras disciplinas en la que su uso se ha vuelto indispensable. Por ejemplo, la química o las Ingenierías, disciplinas que, en condiciones óptimas, suelen contar con laboratorios de punta. El Centro de Enseñanza y Certificación de Aptitudes Médicas de la Facultad de Medicina de la UNAM, por mencionar un caso, tiene una serie de simuladores con los que los estudiantes pueden hacer sus prácticas como si estuvieran tratando con un paciente real sin necesidad de causar dolor a persona alguna (uno de los grandes temores de todo médico).

En contraste, muchos historiadores siguen utilizando la computadora como si se tratara de una máquina de escribir. De este modo, desatienden la gran gama de posibilidades que la tecnología les puede brindar, posibilidades que no sólo están abiertas para las llamadas disciplinas prácticas, sino también para la historia (supuestamente más teórica y con poca o nula aplicación empírica). Más aún, los historiadores se han olvidado que la tecnología no sólo es una herramienta de trabajo, sino que además puede ser un elemento importante para la enseñanza y el aprendizaje y la difusión.

Tecnología de punta

Tecnología de punta

Con base en la creatividad, el ingenio y la astucia, la tarea consistiría en encontrar la forma en que la tecnología se pueda adaptar a la historia (y viceversa) y generar una serie de materiales como juegos, líneas del tiempo, blogs, páginas web, presentaciones, base de datos, aplicaciones. Los historiadores, en suma, deben y pueden ser capaces de crear éstos y otros medios y llevarlos a la práctica, esto es, usarlos para la enseñar, investigar y divulgar.

2 Respuestas a “La tecnología al servicio de la historia

  1. Artículo motivador. Además de las herramientas como las denominadas redes de grupos, o la paleografía digitalizada, o los programas de comparación de textos así como los de identificación de citas entre otros muchos, habría que captar sugerencias de los humanistas para que pudieran desarrollarse conjuntamente con la facultad de Ingeniería otros más, a la manera como se hace en Alemania, y dar mayores posibilidades de análisis y de interacción no solo con el pasado sino también a tiempo real, según la jerga computacional.

    Me gusta

  2. Una propuesta bastante llamativa, en contraste con lo ocurrido en las facultades o academias donde se sigue reafirmando quela fuente primaria debe seguir estando en un soporte físico. En concreto se sigue rechazando al medio digital, ese terror a la nueva historia tan característico de la historia del presente.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s