por Bernardo Ibarrola *

Joan Manuel Serrat no ha sido el único cantautor fustigado por los reivindicadores radicales de la identidad lingüística. Censurado y boicoteado en un primer momento por haber pretendido representar a España en Eurovisión con una canción en catalán, muy pocos años después, en plena transición, conoció los ataques de quienes consideraban una traición a Cataluña escribir y cantar canciones en español. A pocos miles de kilómetros, más o menos al mismo tiempo, otro cantautor de gran popularidad libraba sus propias batallas lingüísticas, pero con menos fortuna que el autor de “Mediterráneo”.

Jacques Brel fue derrotado, en efecto, por los flamingants, como se nombra (algunos dicen que despectivamente) a los partidarios de la creación de un estado flamenco independiente.

Jacques Brel en 1963.
Jacques Brel en 1963.

Brel formaba parte del segmento más numeroso de la población de su país: como uno de cada diez belgas era flamenco, había nacido en Bruselas y hablaba dos idiomas. A principios de los años sesenta escribió dos de los más famosos retratos populares de su tierra: “Le plat pays”, una amorosa evocación de las planicies flamencas, que se convirtió en una especie de himno nacional, y “Amterdam”, retrato descarnado de un gran puerto que bien podría ser Amberes o, como dice la propia canción, “Hamburgo u otra parte” y que remite a la identidad común de los habitantes del mar del Norte, independientemente de su lengua y nacionalidad.

Para los flamingants, que habían encontrado en el rechazo radical a la lengua francesa su principal instrumento de combate, la actitud del cantante —que insistía en cantar en francés— era inaceptable y comenzaron la campaña en su contra. Brel, que hasta entonces había criticado  a sus paisanos flamencos por su reaccionarismo y gazmoñería (“Les flamandes”, “Chez ces gens là”), no tardó en responder y en 1967 grabó “La, la, la”, canción en la que preveía su propia vejez “en alguna Bélgica / que me insultará tanto como ahora / cuando habré de cantarle ‘viva la república’ / Vivan los belgas, mierda a los flamingants…”

Los estudiantes de Lovaina —que estaban aprovechando el impulso del sesenta y ocho para partir en dos su vieja universidad y echar de la flamenca ciudad de Leuven a sus compañeros y profesores francófonos— denunciaron a Brel ante la justicia y lo declararon persona non grata en la costa flamenca del mar del Norte.

En 1971 el cantante expresó su opinión sobre el “problema belga”, más allá de los desbordamientos de sus  canciones: “Si mañana le pido a un flamenco que pruebe que es flamenco no puede hacerlo. ¿Cómo se reconoce a un flamenco? ¿Un hombre que habla flamenco? No es una prueba; un mongol puede hablar admirablemente el flamenco. No significa nada todo eso. Es racismo.”

Y continuaba:

Si yo fuera el rey […] dispondría que se hiciera el servicio militar [durante] seis meses y [durante] los otros seis enviaría a los jóvenes de Valonia a Flandes y a los de Flandes a Valonia, […] y creo que así todo se arreglaría muy bien, porque a todo el mundo le duelen las muelas del mismo modo, […] todo el mundo mira a una mujer del mismo modo; […] el resto es, creo, debilidad, problemas de baja política algo sórdidos. Me parece que Bélgica vale más que una pelea lingüística.

La pelea, sin embargó, continuó. Pocas horas después de que se anunciara su muerte, en octubre de 1978, alguien pintó en un muro de Flandes: “Brel murió, ¡hurra!”

Hace un par de años, el metro de Bruselas, que programaba música en sus pasillos y andenes con base en las listas de popularidad de las estaciones de radio más grandes de la ciudad, decidió excluir todas las canciones en francés debido a las quejas de quienes consideraban discriminatorio que no se pusieran también canciones en neerlandés (que nunca llegan a esas listas). Ahora en el metro de la capital de Bélgica sólo se oyen canciones en inglés… mientras Brel se escucha, si acaso, en algunos audífonos —pero bajito, no se vaya a ofender el del asiento de junto.

3 Comments

  1. Estimado Israel:
    Serrat sacó en 1969 “Dedicado a Antonio Machado, poeta”; dos años después, grabó “Mediterráneo”, su disco más famoso. Dejo que el propio Serrat haga las precisiones del caso: en el primero disco canta “Retrato”, cuyo primer verso dice: “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla…”; en el segundo, comienza la canción que da título al álbum con la siguiente frase “Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa…”

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  2. Respondiendo al comentario del 22 de junio, te hago saber lo que todo el mundo sabe, menos tú. La canción “Mediterráneo” corresponde íntegramente a la autoría de Joan Manuel Serrat, en letra y música. Nada que ver con el poeta andaluz que nombras. Se nota que no sabes nada de la obra de don Antonio Machado ni mucho menos de la de Serrat.

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