por Pedro Salmerón Sanginés *

Pobre del cantor que a sus informes les borren hasta el nombre con copias asesinas: P. Milanés

Me parece que por su naturaleza, este blog y este observatorio no pueden permanecer ajenos a la más recientes polémicas desatadas en torno de Boris Berenzon Gorn. Es un caso que he seguido con cuidado desde su primer episodio, porque mis alumnos y muchos compañeros corroboraban el argumento central: la principal característica del profesor Berenzon en el aula era su ausencia. Todos recordamos aquel venenoso documento sobre el cambio paradigmático en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, y el blog y la página de Facebook resultantes: Yo (también) quiero un trabajo como el de Boris.

Boris Berenzon Gorn
Boris Berenzon Gorn

Para muchos de nosotros, fue vergonzosa la resolución del Consejo Técnico de la Facultad de Filosofía y Letras, del 11 de mayo de 2011 (¡hace ya dos años!), que dejó impunes los hechos denunciados y documentados —aunque, en sentido estricto, con ese documento el consejo llegó al límite de sus facultades para sancionar faltas de esa clase—. En mi caso, recuerdo una llamada de Berenzon sobre enmiendas y errores y confusiones… y lo dejé pasar.

El segundo (o tercero, o cuarto) episodio lo abrió Juan Manuel Aurrecoechea el primero de abril de este año, cuando denunció a Berenzon por plagio de su libro, escrito con Armando Bartra, Puros cuentos: Historia de la historieta en México, 1874-1934 (México: Conaculta-Grijalbo, 1988). Hice circular la carta y recibí otra llamada: que todo era un error que iba a aclararse, me dijo; que ya había hablado con el profesor Aurrecoechea, me dijo; que sólo necesitaba tiempo… y lo dejé pasar. Incluso tuitié la llamada de Berenzon: “que esperemos, que se aclarará, dice.”

Entonces aparecieron nuevas denuncias por plagio: pruebas que se acumulan y se acumulan, y un nuevo episodio de plagio que quedó registrado en video y ha sido reportado con ingenio desbordado (no dejen de leer esto). Me parece más que probado el punto. Y me parece que esta vez, un simple jalón de orejas de las autoridades universitarias daría razón a quienes, a propósito del caso, hacen acusaciones sumamente graves contra las autoridades de nuestra facultad.

Menos mal que el Consejo Técnico de Filosofía y Letras ha considerado turnar el caso al abogado general de la UNAM.

7 Comments

  1. No pensé que fuesen a decaer tanto, Observatorio de Historia. Tal parece que incitan a quitar al doctor Berenzon, cuando ustedes se presentaban objetivos.

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    1. El contenido del texto es responsabilidad del autor, más que de Observatorio de Historia; ni siquiera hay que aclararlo: es obvio. Además, ¿”quitar” a Boris Berenzon? Ese verbo suena muy impreciso y pobre para siquiera esbozar esta vergonzosa situación. Yo, en cambio, sugiero: “denunciar”, “investigar” y “despedir”, sobre todo este último verbo. Por último, “decaer” sería no exigir lo que es justo con relación a un supuesto profesor e investigador faltista, deshonesto y mediocre que (esto es lo peor) ha estado protegido celosamente por Gloria Villegas y su gente. Es una deshonra para la Universidad y una humillación hacia nosotros los estudiantes.

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  2. Para nosotros, los estudiantes organizados, el caso Boris es la prueba más clara de que la estructura burocrática de la UNAM está podrida de raíz, que lo único que es incapaz de cuidar y garantizar es la producción intelectual y académica. Linchan a quien rompe un vidrio, premian al aviador que roba y plagia ¿el dinero que Boris hurtó a la UNAM será más que el de los daños sufridos a últimas por el sacrosanto edificio de la Rectoría?

    Una cosa tenemos clara: sólo la organización INDEPENDIENTE de estudiantes, académicos y trabajadores puede tirar a Boris y a todos los que son como él. El Consejo es servil, es el gato de Boris como lo demostró hace dos años. Una vergüenza.

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  3. Una verdadera lástima que los historiadores de la UNAM no se tomen el tiempo para investigar el caso. Aún peor, que se hagan de una idea malintencionada por los juicios maniqueos de un personaje que ¡hasta creó un blog exclusivo del caso! jaja. Eso realmente habla de nosotros en general: de ustedes profesionales de la historia, y de nosotros como alumnos. Yo propongo que si hablamos de levantar denuncias, lo hagamos de forma imparcial y en las instituciones correspondientes, donde hayan acusados que den la cara y acusadores que sostengan la denuncia, no por medio de pasquines. Observatorio de Historia, les sugiero poner atención en el contenido y en el mensaje que intentan ofrecer al público.

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