Llegó nuestra hora

Bernardo Ibarrola *

para Ana Sofía, cuya generación va a arreglar este desastre

Nos lo teníamos guardado: sí, somos racistas y sexistas y providencialistas y supremacistas. Sí, somos blancos y no queremos que nos siga gobernando un negro, por más culto y pico-de-oro y simpático que sea. No queremos que una negra baile como negra en la Casa Blanca. No queremos que los extranjeros pobres se enseñoreen en nuestras tierras: queremos que los extranjeros pobres sigan siendo indocumentados para poder seguir tratándolos como mano de obra esclava, como ejército industrial de reserva, para que hagan el trabajo que no queremos hacer nosotros y nos cuiden cuando envejezcamos o enfermemos del corazón o del metabolismo debido a nuestra dieta riquísima en todo, excedida en todo.

Lo teníamos guardado, en el fondo de nuestros corazones, cuando en 2008 un negro ganó la presidencia; para nosotros, entonces, fue el final del mundo que ahora resienten los rojos y cosmopolitas y maricones. Nosotros, que vimos en 2009 cómo se hacían añicos nuestras legítimas esperanzas de tener una casa cada vez más grande; nuestro legítimo derecho de comprar con créditos baratos casas que invariablemente aumentaban su valor, para venderlas mañana y comprar otra aún más cara y volver a venderla y así, hasta llegar a la casa que me merezco, con ocho habitaciones y dos jacuzzis, y que dejamos de tener porque los judíos de Nueva York y los inversionistas de la India y de Pakistán reventaron nuestro mercado con sus especulaciones, porque el gobierno del negro nos fulminó con impuestos para mantener a los holgazanes extranjeros que lo apoyan y que migran aquí para jodernos nuestro bienestar.

Nos lo teníamos guardado desde 2012 cuando no pudimos organizar nuestra resistencia; convertir nuestro asco en acción; cuando no pudimos romper la trampa del lenguaje políticamente correcto, y el negro volvió a ganar: sí, estoy con la democracia y la igualdad y el diálogo y el respeto a la diversidad y a la diferencia; nos obligaron a repetir y de tanto que lo repetimos, nos dejaron petrificados y no fuimos a votar, ¿para qué?, si no teníamos candidato, si el otro decía más o menos lo mismo que el negro, pero con menos convicción.

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Pero llegó nuestra hora, ahora. Llegó un candidato que se atrevía a decir fuerte, a gritar encabronado, lo que todos nosotros sentíamos y ya no nos atrevíamos ni a reconocer: que nos quitaron nuestros sueños, nuestra razón para vivir; que tenemos que deslomarnos cada vez más trabajando porque si respingamos llega un mexicano o un chino y hace lo mismo por la mitad del dinero, y ese mismo chino o mexicano luego recibe todas las ayudas del gobierno, a las que nosotros no tenemos derecho porque no formamos parte de ninguna minoría, de ningún grupo vulnerable. Llegó alguien que nos dijo que no somos vulnerables, que somos americanos, que fuimos grandes y que podemos volver a serlo. Nos mostró un camino. Y lo seguimos.

Lo teníamos guardado y guardado lo dejamos hasta el último momento. ¿Si las elecciones fueran el día de hoy, por quién votaría? Demócrata, por supuesto, respondíamos y veíamos a las estrellas de Hollywood hacer sus shows y llamar la atención con sus ingeniosos videos para convencernos que votar por quien dice lo que nosotros pensamos es no sólo un error, sino un peligro y hasta una afrenta. ¡Si los ofendidos somos nosotros! Ese machacar de diarios, redes, cadenas de televisión, gentes bien-pensantes que viven tan bien a costa del trabajo y el sufrimiento de gente como nosotros profundizó nuestra decisión.

Lo teníamos guardado y lo dejamos salir sólo un instante, no hacía falta más. Resulta que eso del voto secreto sí es bueno, muy bueno. Y en la soledad de la casilla, delante de la boleta, totalmente solos, nos atrevimos a sentirnos acompañados, parte de una comunidad. Y dijimos lo que pensábamos: ya nos gobernó un negro; no nos va a gobernar una mujer.

2 Respuestas a “Llegó nuestra hora

  1. Pingback: Llegó nuestra hora | MundodeCeleste·

  2. Jajajajajajajajajajajjaa, magnífico texto casi me orino de la risa , no reía así desde hace mucho, me encanta , felicitaciones por tu hilarante descripción de la sociedad ” más completa del mundo” , jajajajajajaja , Felicidades

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