(In)sustentabilidad del ambiente

por Benjamín Díaz Salazar *

En 2007, el poder ejecutivo federal, entonces en manos de Felipe Calderón Hinojosa, dio a conocer su Plan nacional de desarrollo. El documento sentó un precedente pues permitió estructurar las políticas públicas —al menos en el papel— con base en cinco ejes principales: i) el estado de derecho y seguridad, ii) la economía competitiva y generadora de empleos, iii) la igualdad de oportunidades, iv) la sustentabilidad ambiental, y v) la democracia efectiva y política exterior responsable.

El documento se elaboró, según su descripción, como el resultado de un diálogo constante entre sociedad civil y poder legislativo a través de la organización de foros, discusiones varias y recepción de propuestas individuales. Lo trascendental del ejercicio gubernamental fue la preocupación emanada de dichos foros por un asunto hasta hace tiempo poco tratado y que mereció la atención de un eje de análisis: la sustentabilidad ambiental.

El Plan nacional de desarrollo permitió poner en la mirilla política un asunto muy mentado pero poco abordado: la relación de los mexicanos con su medio, las consecuencias ecológicas de los abusos y la innegable necesidad de poner atención en el asunto. A partir de este momento se comenzó a popularizar en el léxico político la lucha por el medio ambiente, la ecología y otros tantos términos cargados de demagogia y carentes de fundamentos sólidos.

El PND define a la sustentabilidad ambiental como “la administración eficiente y racional de los recursos naturales, de manera tal que sea posible mejorar el bienestar de la población actual sin comprometer la calidad de vida de las generaciones futuras”. Asimismo, contempla a las políticas públicas como las encargadas de proponer las soluciones a mediano y largo plazo en materia de sustentabilidad y mejora del ambiente. Aunque se menciona como un elemento importante, no se considera a la sociedad civil como la encargada de proponer dichas medidas

En 2010, el director general adjunto de Estadísticas de Medio Ambiente del Inegi, Jesús Romo y García, caracterizó a la sustentabilidad ambiental desde tres perspectivas: i) la social, ii) la económica y iii) la ambiental. Dejó en claro, una vez más, que la administración pública es la encargada de ordenar, regular y promover la sustentabilidad ambiental entre los gobernados en función de las capacidades monetarias de los habitantes. Una vez más —por extraño que resulte— la opinión pública se convirtió en un ente secundario en la toma de decisiones.

No circula. (Foto tomada de aquí.)

No circula. (Foto tomada de aquí.)

A finales del 2015, el jefe de gobierno de la ciudad de México, puso en marcha un nuevo reglamento de tránsito. Más allá de señalar las contradicciones que contiene y las triquiñuelas financieras relacionadas con el cobro de infracciones, es importante señalar los problemas ambientales ocasionados. Según los estudios de caso aplicados antes de la modificación del reglamento, los índices de dióxido de carbono disminuirían considerablemente al reducir la velocidad de los automotores. Sin embargo, estudios relacionados con el tráfico urbano señalan que las emisiones de gases contaminantes aumentan proporcionalmente al uso excesivo del freno, provocado por la falta de movilidad del motor y del roce excesivo de los discos de los frenos.

En los meses previos, el endurecimiento de las políticas de verificación vehicular, en pos de la mejora ambiental, se vinieron abajo ante la presión empresarial de otorgar calcomanías “0” al por mayor. Se despertaron fuerzas corruptas en desbandada y se concedieron al mejor postor sin importar los índices establecidos. Al mismo tiempo, el gobierno de la ciudad de México modificaba las llamadas “autopistas urbanas” para permitir el acceso por distintos puntos, sin importar el tráfico vehicular que esto provocara. Y claro está, se abrieron más estaciones de Ecobici, olvidando que la ciudad de México es más que las delegaciones Cuauhtémoc, Benito Juárez y Miguel Hidalgo.

Tras días de atípicas ventiscas ocurridas en la capital durante el mes de marzo, cubrió a la tan mentada megalópolis una densa capa de esmog que amenaza día con día —todavía más— la salud de los habitantes de los estados del centro. Desde este momento, se alega de nuevo una hipócrita preocupación por el medio ambiente, la sustentabilidad de los ecosistemas y, claro está, de los habitantes. Programas como “Hoy no circula”, el doble hoy no circula, los sábados sin automóvil y otras tantas curiosidades improvisadas, carecen de capacidad de solución a los verdaderos problemas.

La política mexicana otorgó a la sustentabilidad ambiental un carácter de fugaz y, paradójicamente, poco sostenible en el tiempo. Las propuestas que se han formado en los gobiernos federales y locales en materia ambiental, contemplan soluciones inmediatas, poco prácticas y costosas, vistas únicamente como instrumentos para difundir una falsa preocupación por el tema y, claro está, por la sociedad civil.

Una respuesta a “(In)sustentabilidad del ambiente

  1. Hola Benjamín:

    Interesante veta crítica pones en la mesa: “La insustentabilidad ambiental…”, derivado de una mirada aguda y de un seguimiento de estos procesos expresados en políticas públicas.

    Enhorabuena

    Lauro

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