por Pedro Salmerón Sanginés *

Hace un par de años circuló profusamente un texto con este título, autoría del inefable doctor Zunzunegui, en el que utilizaba la historia para denostar a los críticos de Felipe Calderón Hinojosa, con el burdo e insostenible argumento de que los mexicanos somos nuestros peores enemigos. Y para mostrar lo injustificado e injustificable de las críticas a Calderón, recurre a la historia… y en dos párrafos ejemplares asienta media docena de mentiras y solemnes tonterías.

Nuestro primer presidente, Guadalupe Victoria, encontró a su peor enemigo en su vicepresidente, Vicente Guerrero, quien al llegar a la presidencia encontró a su peor enemigo en su vicepresidente, Anastasio Bustamante. Otros grandes antagonistas fueron Benito Juárez y Valentín Gómez Farías, siempre que fueron fórmula de gobierno.

Digámosle a Zunzunegui que el vicepresidente del general Victoria fue Nicolás Bravo y no Guerrero, y que en las dos primeras elecciones presidenciales (1824 y 1828) se aplicó una norma constitucional —absurda—   que hacía vicepresidente a quien quedaba en segundo lugar en las elecciones presidenciales, que ya no se aplicó en las terceras, en las que fue electa la fórmula de Antonio López de Santa Anna para presidente y Valentín Gómez Farías para vicepresidente. En efecto, cuando Gómez Farías ejerció como presidente (1833-1834 y 1847), lo hizo como vicepresidente en funciones de presidente, habiendo llegado al cargo como compañero de fórmula de Santa Anna, no de Benito Juárez, quien nunca antagonizó con don Valentín.

Veámos el segundo párrafo, quizá más torpe que el anterior:

El proyecto de Guerrero era quitar a Victoria, el proyecto de Bustamante era quitar a Guerrero; el proyecto de Santa Anna era quitar al que estuviera; el de Juárez fue quitar a Santa Anna y el de Díaz quitar a Juárez. Madero tuvo un proyecto: quitar a Díaz; Obregón quitar a Carranza y Calles quitar a Obregón. El proyecto de Fox era quitar al PRI… El proyecto del ciudadano López es quitar a Calderón.

Reducir el proyecto de Madero a quitar a Díaz es tomar el rábano por las hojas; lo mismo que decir que ese era el proyecto de Juárez (quién, en realidad, llegó a la presidencia más de tres años después de la caída de Santa Anna). Guerrero no compitió contra Victoria. El proyecto de López Obrador no era quitar a Calderón, pues lloviese o tronase, ese señor tenía que entregar la banda el primero de diciembre, cosa que hizo en medio del repudio popular.

Zunzunegui. (Ahora sí.)
Zunzunegui. (Ahora sí.)

Si un político o un abogado mintiera con este descaro, se le atacaría de inmediato; incluso, se podría recurrir a los tribunales. La historia en cambio, parece indefensa… y sin embargo, hago formal promesa de dar por terminado el capítulo Zunzunegui-Catón-Schettino-Villalpando-González de Alba por varios meses.

4 Comments

  1. Estimado Pedro:
    Te felicito por la creación de este Observatorio de historia; y por la batalla rigurosa y argumentada que das contra esa banda de farsantes que van de Zunfuz… a Glez. de Alba.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s