por Israel Vargas Vázquez *

En el desfile de presidentes mexicanos hemos observado como éstos han utilizado el poder para cambiar su imagen, complacer su ego, subsanar traumas o complejos (o todas las anteriores). Hubo quien, para satisfacer su ego ordenó, que se le llamase “su alteza serenísima” y quien, tras largos años en el gobierno, para ocultar vejez y origen, se polveaba la cara al más puro estilo francés. También hubo quien, para sentirse apreciado y bello, asesinaba a quien lo tachaba de hocicón frente al palacio; quién nos llamó “compatriotas” para ocultar su pobre amor al país, y quien busco ganarnos mediante un lenguaje ranchero y muy limitado.

Sin embargo, durante este desfile de presidentes a ninguno se le ocurrió una idea tan única y garrafal como a este último. Una idea que se ha llevado los abucheos del público inteligente y conocedor. Su idea fue tomar a la historia de México como un banquito para salvar su déficit de estatura.

Gobierno de los peores. (Foto: Miguel Dimayuga.)
Gobierno de los peores. (Foto: Miguel Dimayuga.)

¿Quién no ha escuchado esos anuncios en radio y televisión del gobierno federal con la expresión “más que en toda la historia” o algo similar? Utilizar a la historia de México para enmarcar los logros del gobierno ha sido uno de lo recursos más bajos para publicitar el ejercicio de una magistratura. “¿Cómo me comparo con la historia? ¿Quién soy yo para ya decir que he cambiado al país? Claro, soy el presidente y tengo no sólo el poder sino todos los recursos económicos para manifestarlo.”

Por supuesto, el gasto millonario en publicidad se dirige al público abierto (ver este artículo de Contralínea), pero esta promoción no termina ahí: los libros de texto de historia también participan promoviendo el último sexenio.

Cual homo mercantilis, Calderón publicita en radio, televisión y libros de texto sus mitos sobre su México, S. A. no importando utilizar a la historia como un templete. Pero como toda publicidad se guarda otra realidad, que es la que no se difunde ni se registra. Como contra publicidad podríamos decir que se compró el avión presidencial y el equipo de espionaje telecomunicativa más caros en la historia de México, o que se tiene la alta burocracia más grande y cara de la historia, o  que el costo, coacción y compra del voto se disparó como nunca antes —pero no corresponde a los historiadores hacer publicidad, sino historiografía.

Hemos vivido doce años de un gobierno envuelto en nuevos mitos tratando diferenciarse de los viejos. Doce años de mitocracia que ahora se despide para darle paso a otro gobierno que está dispuesto a llevarse las palmas en el mismo terreno de los mitos, porque ha vuelto la kakistocracia, “el gobierno de los peores”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s