Historia politécnica

por Daniela I. Cárdenas Ruíz *

Hace aproximadamente un mes que los medios de comunicación y las redes sociales se saturaron con noticias concernientes a la movilización que los alumnos del Instituto Politécnico Nacional iniciaron en contra de una serie de cambios tanto en su reglamento interno como en algunos planes de estudio. Mostrando la inconformidad que suscitaron estas alteraciones, el pasado 22 de septiembre la comunidad del IPN se declaró en paro de actividades y desde entonces, hemos sido testigos de cómo los estudiantes no sólo han tomado las calles para protestar, sino que también han entrado en un proceso de negociación y conciliación con el gobierno federal el cual, hasta la fecha, no ha logrado satisfacer las demandas de la comunidad estudiantil.

Como estudiosos del pasado que somos, parte fundamental de nuestra labor es hurgar en los acontecimientos para tener un panorama más amplio y un mejor entendimiento de ellos. En ese sentido, la situación actual del IPN no tiene por qué resultarnos ajena y debemos analizarla en retrospectiva para comprenderla.

Es fundamental tomar en cuenta que el IPN fue creado en 1936, cuando el entonces presidente Lázaro Cárdenas buscaba implementar una educación socialista y de carácter técnico que fuera capaz de satisfacer las necesidades materiales del país que se abría a la industrialización. La nueva institución surgió con el propósito de unificar a las escuelas técnicas ya existentes en el país. Empero, no existía un marco jurídico que definiera su rumbo y sus prácticas como institución educativa; esa situación no cambió sino hasta 1950, cuando el Politécnico obtuvo su primera ley orgánica.

A lo largo de su historia, el IPN ha atravesado por una serie de movilizaciones estudiantiles que desembocaron en el paro de labores en más de una ocasión. En primer lugar, encontramos el movimiento de 1942, el cual se originó debido a que, en ese mismo año, se publicó una ley orgánica en materia de educación pública de la que se excluía a la educación técnica y al mismo IPN. Este suceso fue interpretado por la comunidad estudiantil como una amenaza de la posible desaparición de la institución.

En segundo lugar están los movimientos de 1949 y 1956, que tuvieron su génesis en la demanda, por parte del alumnado, de una ley orgánica que rigiera al instituto y que favoreciera a los estudiantes en términos de prestaciones sociales. Por último, el movimiento de 2001 se suscitó en contra de una nueva ley orgánica que promovía la autonomía jurídica de la institución.

Contra los cambios al reglamento interno. (Foto: Notimex.)

Contra los cambios al reglamento interno. (Foto: Notimex.)

El movimiento que actualmente sacude al IPN también tiene su origen en, y conduce sus demandas (aunque con sus particularidades) hacia, el conjunto de reglas y normas que establecen el rumbo de la institución y sus planes de estudio. De tal suerte que nos encontramos ante un Politécnico cuya comunidad estudiantil ha participado activamente en lo concerniente a las modificaciones en la estructura interna de la institución.

Considero que es crucial dejar de concebir a la movilización del IPN como un rompimiento con el orden y comenzar a verla como parte de un largo proceso —iniciado desde su fundación— mediante el cual los estudiantes han buscado darle una diferenciación y una definición de las prácticas políticas de la institución. A partir de esto, podremos formular una serie de nuevas preguntas que nos llevarán a indagar en las raíces de dicho movimiento estudiantil.

Valiéndonos de una crítica y un cuestionamiento de los acontecimientos del presente, hallaremos una serie de campos inexplorados y fructíferos para la labor del historiador. Si tomamos en cuenta los escasos trabajos que se han realizado acerca de los movimientos estudiantiles del IPN y lo comparamos con los de la UNAM, nos daremos cuenta de que aún hay un largo camino que trazar en la historia de esta institución.

2 Respuestas a “Historia politécnica

  1. La importancia del IPN para el México del siglo XX y del XXI no tiene eco sonoro en las historiografías que se encargan de dar cuenta de la educación y de la ciencias. Oportuno resulta señalar que nos quedan muchas historias por contar sobre el Polí que nos hacen falta para comprender nuestro tiempo. Va un botón de muestra: La Escuela Nacional de Ciencias Biológicas emblemática del Polí, venía gestándose en la Universidad Obrera, pero su existencia plena fue posible con la Fundación del IPN y con el compromiso de sus primeros profesores que para hacerla vivir decidieron, al principio, no cobrar por su trabajo. Así que el polí como otras instituciones son sólo son producto de políticas públicas, fueron posibles gracias al compromiso, la pasión y el deseo de hombres y mujeres que imaginaron un mejor país.

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  2. Pingback: Historia politécnica | Chiapasparalelo·

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