por Bernardo Ibarrola *

“Lo que busca la reforma energética es que el artículo 27 de la constitución vuelva a decir lo que el presidente Lázaro Cárdenas dejó escrito, palabra por palabra”, dice la propaganda gubernamental actual. Si esto fuera cierto, al ejecutivo federal le bastaría con enviar una propuesta para que el actual artículo 27 constitucional volviera a decir, palabra por palabra, lo que decía tras la reforma de 1940, cosa que sería, a ojos vistas, una completa insensatez.

Contundente apoyo ciudadano a la reforma de 1938. ¿Podría el actual gobierno ufanarse de tal apoyo a su propuesta de reforma?
Contundente apoyo ciudadano a la reforma de 1938. ¿Podría el actual gobierno ufanarse de tal apoyo a su propuesta de reforma?

Lo que en realidad están haciendo los publicistas de la presidencia es usar una maña elemental, vieja como la escritura de la historia: encontrar en algún documento del pasado la frase que les conviene para los proyectos del presente y utilizarla como slogan. Descontextualizan y anacronizan, lo que pone en evidencia su ignorancia o su mala voluntad, o ambas cosas.

La “Ley reglamentaria del artículo 27 constitucional en materia de petróleo”, publicada en el Diario Oficial el 9 de noviembre de 1940 —cuya liga está cada vez más escondida en el sitio de presidencia— establece que

Los contratos de que hablan los artículos anteriores, solo podrán celebrarse con nacionales o con sociedades constituidas íntegramente por mexicanos. No podrán concertarse en ningún caso con sociedades anónimas que emitan acciones al portador.

¿El actual proyecto de presidencia también pretende recuperar esta parte de la ley cardenista? Si es así, entonces ningún particular extranjero ni ninguna sociedad mexicana que cotice en alguna bolsa —para cotizar en bolsa hay que emitir acciones— podrá participar en la industria petrolera. Fuera del nuevo negocio quedarían Exxon, Shell, Total y la Tabasco Oil Company, recién adquirida por Carlos Slim a través del grupo Carso, que participa en la bolsa desde hace mucho tiempo. ¿Palabra por palabra o sólo las palabras que les convienen?

Un simple vistazo a los documentos básicos del asunto petrolero en tiempos de Cárdenas nos sugiere —si se leen con atención y algo de honestidad— que hace 75 años la verdadera disyuntiva era entre intereses privados e intereses públicos. Dijo el presidente Cárdenas en su “Manifiesto a la nación” el 18 de marzo de 1938:

Se ha dicho hasta el cansancio que la industria petrolera ha traído al país cuantiosos capitales para su fomento y desarrollo. Esta afirmación es exagerada. Las compañías petroleras han gozado durante muchos años, los más de su existencia, de grandes privilegios para su desarrollo y expansión; de franquicias aduanales; de exenciones fiscales y de prerrogativas innumerables, y cuyos factores de privilegio unidos a la prodigiosa potencialidad de los mantos petrolíferos que la nación les concesionó, muchas veces contra su voluntad y contra el derecho público, significan casi la totalidad del verdadero capital de que se habla.

Riqueza potencial de la Nación, trabajo nativo pagado con exiguos salarios; exención de impuestos; privilegios económicos y tolerancia gubernamental, son los factores del auge de la industria petrolera en México.

Examinemos la obra social de las empresas: ¿en cuántos de los pueblos cercanos a las explotaciones petroleras hay un hospital, o una escuela, o un centro social, o una obra de aprovisionamiento o saneamiento de agua, o un campo deportivo, o una planta de luz, aunque fuera a base de los muchos millones de metros cúbicos del gas que desperdician las explotaciones?

¿En cuál centro de actividad petrolífera, en cambio, no existe una policía privada destinada a salvaguardar intereses particulares, egoístas y alguna vez ilegales?

Unos meses más tarde, en la “Exposición de motivos” de la iniciativa de ley para modificar el artículo 27, Cárdenas explicaba con menos apasionamiento y más precisión

Una vez que la nación ha tomado a su cargo directamente el control de las explotaciones en forma tal que no sólo podrá atender las necesidades del país, sino en su mayor parte las de nuestro comercio exterior del petróleo, no se ve el motivo para permitir que continúen formándose y vigorizándose intereses privados que es de presumirse que llegarán a ser, si no antagónicos, a lo menos distintos de los intereses generales, cuya tutela procurará el Gobierno con todo empeño y energía.

Eso dijo Lázaro Cárdenas: en lo que respecta a la industria petrolera, los intereses privados llegan a ser distintos o antagónicos a los intereses generales, y no se ve motivo para que “continúen formándose y vigorizándose”. Eso dijo. Palabra por palabra, como se puede ver en el sitio de la Presidencia de la República.

5 Comments

  1. Una vez más, la lucha por canalizar los bienes del País hacia la mejora general de la sociedad, se ve manipulada y traicionada por “intereses privados”. Alguna vez no ha sido así? Siempre el conflicto termina por ser entre la Prudencia (Bien común) y la Astucia (Bien particular).

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  2. Excelente texto, me parece una reflexión muy al punto. Lo úninco que me hace pensar es la típica excusa de “pero son tiempos distintos”. En aquellos días las empresas privadas se apoderaban del petróleo de la nación y no gozabamos de los privilegios de los mismos. Sin embargo, hoy, no tenemos suficientes plantas de refinación como para evitar el “vender la naranja al vecino y que nos venda de regreso el jugo de naranja”. Lo comento porque tengo familiares que trabajan en Pemex refinación y desde niño recuerdo las pláticas sobre el topico. La situación no es extraer del subsuelo y las aguas profundas sino de como refinar el petróleo independientemente, me parece que ahí va la respuesta.

    Dichos familiares que comento si están a favor de la reforma energética, ¿por qué? Porque ven mucho más factible que eso le de un empujoncito a la industria petrolera en México (y ojo que no digo Pemex) ya que la otra opción es construir más plantas de refinación pero es lo menos factible que se les ocurre llegará a suceder. Me entristece. Ellos bien saben de la corrupción dentro de Pemex y su sindicato y como, con el gobierno, no estarían dispuestos a gastar dinero de sus (no) bolsillos que se roban de la nación, simplemente no estan dispuestos.

    Yo creo que por ahí va el camino, lo mejor que podemos hacer es crear más plantas de refinación y dedicarnos a sacar a los corruptos del poder y no otra cosa.

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  3. Señor Ibarrola: ¿Se colige que ignora usted que el artículo 27 fue reformado en 1934 y en 1937? Sírvase entonces leer el siguiente link:

    http://www.bicentenario.gob.mx/bdb/bdbpdf/GenesisArticulos27y123/GenesisArticulos27y123_cap_10.pdf

    En la página 263 de este link aparece el artículo 27 tras las reformas del 10 de enero de 1934 y 6 de diciembre de 1937… y sobre el petróleo se dice: “En Ios casos a que se refieren los dos párrafos anteriores, el dominio de la Nación es inalienable e imprescriptible, y sólo podrán hacerse concesiones por el gobierno federal a los particulares o sociedades civiles o comerciales constituidas conforme a las leyes mexicanas, con la condición de que se establezcan trabajos regulares para la explotación de los elementos de que se trata y se cumplan con los requisitos de que establezcan las leyes.” (Pastor Rouaix, Génesis de los artículos 27 y 123 de la constitución politica de 1917. El autor, por cierto, fue uno de los principales impulsores de estos mismos artículos.)

    El artículo 27 de 1937, entonces, hablaba de concesiones. De ahí que en lugar de dar “simples vistazos” a los documentos, hay que profundizar en ellos, sobre todo si usted no tiene conocimiento del campo jurídico. Eso se puede ver cuando confunde usted el artículo 27, con su ley reglamentaria. Porque no veo ningún spot presidencial que diga: “Lo que busca la reforma energética es que la ley reglamentaria del artículo 27 de la constitución vuelva a decir lo que el presidente Lázaro Cárdenas dejó escrito, palabra por palabra”. ¿O usted sí ha logrado ver ese hipotético spot?

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  4. Señor Peter:
    El simple vistazo, me temo, lo dio usted a mi texto. En efecto, éste comienza diciendo: “…’Lo que busca la reforma energética es que el artículo 27 de la constitución vuelva a decir lo que el presidente Lázaro Cárdenas dejó escrito, palabra por palabra’, dice la propaganda gubernamental actual…”
    Esta frase, exacta, puede leerse en “refomaenergetica”, página de la presidencia de la República (presidencia.gob.mx), pestaña “Mitos”, recuadro “La Reforma Energética va en contra de los ideales del Presidente Lázaro Cárdenas”. La dirección electrónica completa es: http://presidencia.gob.mx/reformaenergetica/?gclid=COermbrMyLkCFU1k7AodLwoAWA#!los-mitos
    Saludos cordiales.
    Bernardo Ibarrola.

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