Votos, misiones, multitudes

por Gerardo López Luna *

Para este momento es de sobra conocido, entre muchas otras cosas, que Hugo Chávez ganó cinco elecciones consecutivas. Lo que se sabe menos es que lo hizo de este modo:

Año Hugo Chávez Oposición Diferencia
1998 3 673 685 2 158 582 1 515 103
2000 3 757 773 2 360 410 1 397 363
2004 5 800 629 4 014 310 1 786 319
2006 7 309 080 4 294 666 3 014 414
2012 8 191 132 6 600 476 1 590 656

(El número de votos chavistas provienen de este reporte, titulado “Hugo Chávez o la reinvención del caudillismo”, que publicó el diario El Nacional de Caracas, y pueden verse aquí, en el apartado “El mariscal electoral”; los cálculos son míos.)

Así haya variado la participación en los comicios, se observa que, con excepción de 2006, la diferencia de votos circunda el millón seiscientos mil. Estos datos nos muestran eso que llaman el “ voto duro”, o sea las personas que, suceda lo que suceda, no retiran su apoyo, ya por identidad o por gusto y admiración al líder.

Lo que nos puede explicar el incremento y fluctuación de votos es la organización o política social durante el largo gobierno de Chávez. Fundó 35 “misiones”  en las que se establecían los mecanismos de acción para solucionar problemas básicos de la comunidad (véase aquí la página oficial del gobierno venezolano sobre ellas). En la argumentación de casi todas esas misiones aparecen enunciados retóricos “socialistas”, pero para su implementación fue imprescindible la colaboración de la iglesia católica, de tal suerte las parroquias se convirtieron en cuarteles de acción que, con los recursos del fondo especial petrolero, concretaban algunas de sus metas.

Los beneficios no compran conciencias y mucho menos resuelven el déficit fiscal al que está sometida la república bolivariana: entre 9 y 12 por ciento del PIB, de acuerdo con algunos análisis (aunque es cierto que muchos se hicieron en vísperas de las elecciones de 2012), mientras que el cálculo del gobierno es que en 2013 será equivalente al 3.9 por ciento del PIB. En este sentido, es raro que un gobierno encabezado por un militar haya perdido de vista su balanza de pagos. Los logros alcanzados de esta forma son inmediatistas o, si se quiere, políticos. La conciencia de trascender para los gobernantes, ya militares o civiles de al menos los países latinoamericanos, es una forma de vivir-como-pasado: inventan día a día elementos para su biografía sin preocuparse en lo más mínimo por crear instituciones sólidas y sustentables para el beneficio de los de a pie.

La fila para ver el cadáver. (Foto: Alex Delgado.)

Camino a ver el cadáver. (Foto: Alex Delgado.)

Quizá eso ayude a entender también cómo es que el homenaje que al cuerpo sin vida de Hugo Chávez ha sido protagonizado —según datos del gobierno venezolano— por una multitud de más de dos millones de personas que andan junto a la caja que lo contiene. Ya hablan de embalsamar; también se dice que sus últimas palabras fueron hechas sin sonido; que falleció en Cuba; que dijo que debía ser Maduro… En fin, que aún después de muerto Chávez sigue haciendo su biografía.

* Coordinador de investigación, Cenidiap-INBAyL

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