Felices cuentas vaticanas

por Marco Ornelas *

[An English translation follows]

Una nota periodística fechada el 5 de febrero de 2016 en el Vaticano y distribuida por la agencia Notimex da a conocer, en tono de decreto imperial, las cifras de la iglesia católica en México. Según esos números, actualmente en México la población total es de 119 millones de habitantes, de los cuales 110 millones son “fieles católicos”. Además de presentar la membresía católica mexicana, la nota informa que existen 95 diócesis, casi 13 mil parroquias y “otros centros pastorales”, 176 obispos y cerca de 17 mil sacerdotes.

La numeralia impresiona, por decir lo menos, aunque cualquiera que sepa hacer una división podrá concluir el uso amañado de las cifras de membresía. Para empezar, habría que preguntarle al Vaticano si se tomó la molestia de consultar los censos de población del país. Según los números del boletín de prensa, hoy día más del 92 por ciento de los mexicanos son católicos, cuando según la información censal del INEGI, ésa era la membresía católica del país por ahí de 1980… ¡hace siete lustros! En 2010, el censo registró un 82.7 por ciento de católicos en el país —véase Marco Ornelas, “Resonancia religiosa en México: Cifras básicas”, Revista del Magíster en Análisis Sistémico Aplicado a la Sociedad, 33 (2015), 94-110.

Mexico Colonial Church

La iglesia de Quechula. (Foto: David von Blohn, AP.)

En el afán de inflar el número de católicos en México, el Vaticano se mete una zancadilla: si se divide el presunto número de feligreses católicos entre los sacerdotes declarados se obtiene que cada sacerdote debe atender a no menos de 6 mil 470 fieles. Me pregunto: ¿alcanzaría toda una vida para poder hacerlo? (Aún quitando la población menor a 5 años, el número sería inmanejable). Éste es el indicador más cierto de que la membresía católica es en mucho nominal o, llanamente, está inflada. En comparación con las iglesias protestantes y evangélicas de cualquier signo, cada pastor atiende a no más de 242 fieles.

Me precio de contar entre mis amigos a creyentes de todas las religiones (judíos, católicos, neohinduistas, evangélicos) y, por suspuesto, a personas que no echan mano de la religión para orientar sus vidas (llámeseles ateos o agnósticos). Me preocupa que la visita del papa Francisco comience con erratas de este calibre. ¿Viene el Papa a platicarle a la foto del México de 1980? Espero que no.

Insistir en que México es católico y guadalupano, que el papa es el líder de los católicos mexicanos —y peor aún: ¡de la cristiandad!— y tratar de “probarlo” con cuentas felices, es la manera segura de desacreditar por adelantado las mejores intenciones del obispo de Roma. El mundo está urgido de tolerancia y alfabetismo religiosos, no de más verdades a medias.

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The Vatican’s Happy Numbers

by Marco Ornelas *

A newspaper note dated February 5, 2016 in the Vatican, distributed by Notimex, the Mexican government news agency, discloses in a tone of imperial decree Catholic Church data in Mexico. According to the numbers provided, Mexico’s total population is nowadays 119 million, of which 110 million are Catholic. In addition to presenting the Mexican Catholic membership, the article reports that there are 95 dioceses, almost 13 000 parishes and “other pastoral centers”, 176 bishops and about 17 000 priests.

Impressive statistics, to say the least, but anyone who can divide will conclude the biased use of membership data. To begin with, one must ask if the Vatican cared to check the Mexican population census data. According to the Vatican press release data, more than 92 percent of Mexicans are Catholic today. Otherwise, according to Mexican census bureau—the Instituto Nacional de Estadística y Geografía—information, 92 percent was Mexico’s Catholic membership around 1980… 35 years ago! In 2010, the census counted 82.7 percent of Catholics in Mexico—see Marco Ornelas, “Resonancia religiosa en México: Cifras básicas,” Revista del Magíster en Análisis Sistémico Aplicado a la Sociedad, 33 (2015), 94-110.

In an attempt to inflate the number of Catholics in Mexico, the Vatican gets tripped: if the presumed number of Catholic faithful is divided among the declared priests, it follows that every priest must attend at least 6 470 faithful. I ask myself: is it possible to reach the goal in a lifetime? (Even removing the less than 5 years old population, the number would be unmanageable). This is the most clear indicator of an existence of a nominal or inflated Catholic membership. Compare the figures of Protestant and Evangelical churches, according to which every pastor serves no more than 242 faithful.

I am proud to count among my friends believers of all religions (Jewish, Catholic, Neo-Hindu, Evangelicals) and, of course, people who do not take hold of religion to guide their lives (whether they are called atheists or agnostics). I am concerned that Pope Francis’ visit to Mexico starts with such misguided information. Is the Pope sending a message to a 35 old picture of Mexico? I hope not.

To insist that Mexico is Catholic and Guadalupano, that the Pope is the leader of Mexican Catholics—or, even worse, of Christendom!—and to try to “prove” it with happy, made-up numbers, is the surest way to discredit in advance the best intentions of Rome’s bishop. The world is in urgent need of religious tolerance and literacy. It needs not more half-truths.

[Translation by the author.]

Una respuesta a “Felices cuentas vaticanas

  1. Conforme a los datos censales:
    año Población % Católico
    2000 84,794,454 88 74,612,373
    2010 112,336,538 83 92,924,489

    % Protestante
    5 4,408,159
    7 7,565,463
    % Ninguno (ateo)
    4 2,982,929
    5 5,262,546
    Llamó la atención en el rubro de “ninguno” que en 2000 aparece en el censo, con una relevancia interesante en tanto que muestra como un sector de la población no adopta una fe religiosa de manera abierta. Por otro lado la opción “protestante” no ha crecido porcentualmente en mayor número a pesar de las intensas campañas de promoción, principalmente de grupos estadounidenses. Si contrasto contra el dato del censo de 1950 en que el 98% de las habitantes se registraron como católicos, resulta una respuesta a la inquietud romana de no perder espacios, dinero y feligresía en este país.

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