por Halina Gutiérrez Mariscal, Fernando Pérez Montesinos y Luis Fernando Granados *

Durante 483 días, que son también 69 semanas completas, El Presente del Pasado ha sido una publicación diaria. Desde que comenzamos a construir este espacio, el 17 de septiembre de 2012, hemos publicado un texto cada día, sin detenernos a pensar en vacaciones o días festivos. La comunidad que ha ido construyéndose en este tiempo es cada vez más vigorosa y diversa, más plural y exigente. A la fecha, el sitio ha sido visto más de 230 mil ocasiones; esto es, unas 14 mil por mes o alrededor de 3,500 a la semana. Muchos de nuestros lectores no estudian ni ejercen profesionalmente el oficio de historiadores. Una buena parte, quizá la mayoría, son estudiantes de historia y áreas de conocimiento afines (tanto de licenciatura como de posgrado). Un grupo importante de investigadores y profesores universitarios también sigue la publicación. Así lo hace un buen número de maestros de historia (y otras materias) en primarias, secundarias y preparatorias. El interés que han generado los textos de esta publicación refleja, sin lugar a dudas, una preocupación disciplinaria y gremial por el sentido de la historia en tanto que conocimiento público. Estamos orgullosos de haber contribuido a visibilizar una serie de discusiones que existen de manera cotidiana en los salones de clases y en muchos cubículos de investigación.

A partir de hoy, vamos a intentar una nueva manera de propiciar esta discusión. Por una parte, este blog intentará ofrecer información más puntual sobre las ideas y las publicaciones, antiguas o recientes, que han modelado nuestra forma de entender la historia. Por la otra, procurará profundizar en algunos de los temas —como las condiciones en que se genera el conocimiento histórico— que han orientado el sentido de esta publicación. Dicho de otra forma, a partir de hoy intentarmos ser (y hacer) una publicación a la vez más concisa y más profunda, más útil y más cercana a las preocupaciones profesionales y académicas de nuestro gremio.

Esa muchacha...
Musa.

Por estas razones, hemos decidido liberarnos de la obligación de publicar un texto nuevo cada día. A partir de hoy, vamos a procurar responder de mejor modo —esto es, más pausadamente— a los imperitativos del medio que habitamos, al mismo tiempo que intentaremos llevar la reflexión sobre el propósito social de la historia más allá de lo que nos permite el género del comentario. La coyuntura que atraviesa la disciplina —como profesión marginal en un mundo ansioso por significar el pasado— exige a la vez más dinamismo formal y una investigación mucho más profunda de la que hemos conseguido realizar hasta ahora. Ojalá que este nuevo modo de ser de El Presente del Pasado contribuya de mejor modo a transformar el ejercicio de la historia.

2 Comments

  1. Me parece una idea sensata la decisión de flexibilizar el factor tiempo. Seguramente mejorará la calidad e importancia de sus publicaciones. Saludos y mucho éxito!

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  2. Queridos amigos:

    Celebro la iniciativa que anuncian para “El Presente del Pasado”. Sé que la nueva ruta afianzará los logros conseguidos en esta primera etapa.

    Recuerden la sugerencia de Beatriz Urías: Una tarea a la que podría enfocarse “El Presente del Pasado” es la de construir una ideología. ¿Cómo se construye una ideología? nos preguntó Urías el día que se presentó en el Ateneo. ¿Cuál es el papel de la Historia en la construcción de una ideología?

    Saludos afectuosos.

    Juventina Herrera
    Ateneo Español de México, A.C.

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