por Pedro Salmerón Sanginés *

Cuando en abril de 2012 inicié la serie de artículos en La Jornada contra los falsificadores de la historia, encontré que, entre muchas cosas, todos ellos han sido fervientes partidarios de los gobiernos neoliberales (uso el neo con toda intención, porque la mayoría de ellos abomina de los liberales juaristas). Su falaz “desmitificación” parece tener precio.

¿Todos? Sí, todos. Además de a Enrique Peña Nieto, durante casi dos años denunciamos, con pruebas, a Armando Fuentes Aguirre Catón, Luis González de Alba, Luis Pazos, Enrique Sada Sandoval,  Macario Schettino, José Manuel Villalpando y Juan Miguel Zunzunegui como falsificadores de la historia. Desde el principio señalamos el carácter fraudulento de su trabajo y también su intención política, que se manifestó claramente en estos meses, cuando unánimemente aplaudieron la reforma energética del PRIAN.

Armando Fuentes Aguirre ha escrito sobre ello tres o cuatro veces en todos los periódicos que lo publican (Milenio, entre ellos). Por ejemplo, el 11 de diciembre de 2013:

Sobre la reforma energética me atrevo a opinar que significa un avance en el camino que se debe recorrer para quitarle al petróleo su carácter de sagrado y hacer de él un bien cuya extracción y venta se conviertan en beneficio real para los mexicanos.

Sin embargo, el adjetivo sagrado hace referencia a una nueva mentira de la que me ocuparé al final.

Luis González de Alba (Milenio, 22 de julio de 2013) afirma categóricamente: “La propuesta del PAN, según el cuadro ilustrativo de Milenio, es magnífica.” Y luego, puesto que es un gran “desmitificador”, recurre a la historia para justificar la entrega: repite la misma mentira de Peña Nieto.

Luis Pazos es, desde hace décadas, uno de los grandes propagandistas del reformismo neoliberal. Nada dice del desastre social y económico que esas reformas han causado ni de los beneficios personales que obtuvo como funcionario público. Extraño sería entonces que no fuera uno de los más denodados jilgueros de la reforma. También reitera, machacona, la nueva mentira que mencionaré al final.

Es muy difícil orientarse entre los adjetivos llenos de hiel y la peculiar falta de respeto a la sintaxis de la lengua castellana del señor Enrique Sada Sandoval, pero algo podemos deducir cuando escribe al final de un artículo por demás abstruso:

Y una vez que reparamos en lo anterior; esto es, en la superchería ideológica con la que nuestra fauna política comulga, es que comprobamos con no menos espanto lo que de antemano hemos visto durante las últimas semanas dentro y fuera del Congreso de la Unión: que quienes lloran por la llamada “reforma energética” son tan congruentes en lo que dicen como inconsecuentes en lo que hacen, más allá de lo que se supone que “piensan”, y algo mucho peor: que siguen creyendo en todos aquellos mitos, cómics y leyendas impartidas como dogma en las clases de historia que todavía se les imponen desde la SEP [Milenio, 17 de diciembre de 2013].

Don Macario Schettino es también un abierto partidario de la reforma de Enrique Peña Nieto: “creo que lo mejor que tenemos a la mano es lo que propone el gobierno federal”, escribió en el blog de El Universal el 19 de agosto pasado. En varias ocasiones reiteraría esa posición y, acostumbrado como está a mentir, llegaría a la más reciente de las mentiras de los entreguistas. Dos tipos de personas se oponen a la reforma energética, dice: algunos políticos “que no tienen otro camino que oponerse a lo que sea” y defienden sus intereses, y “otro grupo de personas” que no defienden sus intereses sino “sus creencias”:

Muchas personas educadas bajo el régimen de la revolución en los mitos del nacionalismo revolucionario siguen creyendo que es mejor que el estado lleve a cabo ciertas actividades porque lo hace con objetivos sociales. Aunque ese argumento creo que fue refutado por Adam Smith hace ya casi 250 años [El Universal, 13 de agosto de 2013. Si él cree es correcto].

José Manuel Villalpando ha mantenido un perfil discreto, intentando que olvidemos el tema de la Estela de Luz, de modo que, hasta donde busqué, no ha opinado sobre la actual reforma prianista, pero sí aplaudió la propuesta precedente —de idéntico espíritu— enviada al congreso por su amigo Felipe Calderón (si, lectora, lector amigo: aquélla a la que se opuso Manlio Fabio Beltrones porque… ¿por que él no cobraría los dividendos?)

En fin, según Zunzunegui urge enseñarle a México su “verdadera historia” para trascenderla y poder instrumentar las reformas neoliberales, como abrir el sector petrolero a la iniciativa privada para que ahora sí sea fuente de riqueza, pues la expropiación petrolera fue solamente un golpe publicitario de nefastos resultados (Juan Miguel Zunzunegui, La historia de una matanza por el poder: El gran mito de la revolución [México: Editores Mexicanos Unidos, 2010], 141 y 146).

En todos los casos, de manera directa o indirecta aparece la nueva mentira llevada a expresión artística o amenazadora por Manlio Fabio Beltrones Rivera el 18 de diciembre, cuando calificó de “hipócritas nacionalistas” a quienes defendemos la exclusividad de la nación sobre la explotación de los hidrocarburos frente a los “cambios obligados”. El sonorense añadió que el mayor riesgo del país es

[…] no hacer nada o seguir a aquellos que no proponen nada y se quedan paralizados por el tiempo y la derrota. Hoy avanzamos aquellos que quisimos construir. Y atrás se quedaron los que no tienen nada que ofrecer más que su amargura.

Manlio-Fabio-Beltrones-critica-a-Calderon
Hipocresía nacionalista, dice Beltrones.

Ese sólo párrafo contiene al menos cuatro mentiras, pero quiero llamar la atención sobre una, que esgrimen políticos y legisladores prianistas, “líderes de opinión” y falsificadores de la historia: no, señores, quienes nos oponemos abiertamente a la reforma que entrega nuestros hidrocarburos a los grandes depredadores transnacionales (Exxon, Chevron, Shell y British Petroleum) presentamos propuestas muy claras para sacar a Pemex del limbo al que lo han llevado los gobiernos neoliberales. No mientan diciendo que nos oponemos al cambio: nos oponemos a la traición. Hablaremos de esta mentira en una siguiente entrega.

3 Comments

  1. A eso es a lo que yo llamo una nueva historia oficial, ya que no se tiene por objeto desmitificar, sino crear un discurso a favor de la ideología del nuevo Estado (antirrevolucionario, de poco sentido nacional, neoliberal, etc). Habrá, tal vez, entre estos autores, quienes en realidad crean en ello (tanto en esa versión de la historia como en el discurso actual), pero para quienes venden sus plumas, significa ser mercenarios de las letras, de la historia y de su propia conciencia (si es que la tienen).

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  2. El asunto, desde cierto punto de vista, es demasiado fácil de dilucidar. En esa reforma energética se reunieron los políticos más corruptos del mundo con las compañías petroleras más depredadoras del mundo. ¿Qué puede esperarnos a los mexicanos?: la desgracia. Por supuesto que el sistema necesitaba prostitutas de la historia para reblandecer a los sectores de la población que no están informados y a la vez justificar el monstruoso negocio que harán con los bienes que no les pertenecen.

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