por Dalia Argüello *

La discusión sobre la multiculturalidad, las identidades étnicas y las reivindicaciones indígenas tomó fuerza en el ámbito público mexicano hace poco más de veinte años. Ello, sin embargo, no significa que antes no hubiera participación política y labor social y cultural dentro de diferentes pueblos y comunidades.

Un ejemplo de esto es la existencia desde hace 48 años de una radio comunitaria en la sierra de Veracruz, que desde entonces impulsa un proyecto amplio de promoción de derechos humanos, salud, agroecología, equidad de género, rescate de procesos culturales y tradicionales en la Huasteca (región que abarca parte de los estados de Veracruz, Hidalgo, San Luis Potosí,  Tamaulipas y Querétaro).

La voz de los campesinos
La voz de los campesinos

La Voz de los Campesinos o Radio Huayacocotla, como también se le conoce, transmitió desde entonces a través de la frecuencia de onda corta, hasta hace unos años, cuando fue autorizada para utilizar la frecuencia modulada y empezó a transmitir vía internet. Gracias a esto, su público creció considerablemente, de manera que llega a un poco más de mil pueblos y comunidades en alrededor de 140 municipios de la región y a muchos otros lugares de México y el mundo. Se calcula que la escuchan de manera constante unas 50 mil personas al día, integradas básicamente por nahuas, otomíes y tepehuas.

Con su programación diaria, Radio Huayacocotla busca fortalecer lazos comunitarios, promover la reflexión entre las comunidades indígenas y campesinas “para la revaloración y rescate de la cultura e identidad étnica a partir de su lengua, costumbres, fiestas, tradiciones, danzas, medicina, preservación de la tierra, bosques, herbolaria y ecosistema”.

Los locutores, técnicos, productores y demás personal que hacen posible la emisión diaria son sobre todo personas originarias de la región. Gracias a esto, han establecido una comunicación verdaderamente cercana con su público, y han emprendido una labor monumental grabando en estudio a bandas y tríos locales para integrarlos a la programación.

Sin embargo, la difusión de la música tradicional es sólo una parte de lo que hacen. A través de la radio, informan sobre lo que le preocupa y le interesa a la gente: avisan si a la señora tal la dejó el camión y hay que ir a recogerla o si se murió alguien en otra comunidad, si se perdió una vaca, si el pariente regresa de Estados Unidos para que su familia lo espere, o si habrá reunión con “los de oportunidades”. También discuten otros temas como la política nacional, los transgénicos, cuestiones de género, educación, salud reproductiva y derechos humanos, sumado a noticias, cuentos, radionovelas y programas infantiles difundidos en náhuatl, otomí, tepehua y español.

A partir de esta gran producción e intercambio informativo, los escuchas han podido establecer un diálogo regional que ha empezado a traducirse en encuentros y proyectos de trabajo conjunto, como el de hace un par de semanas, que reunió a más de una docena de organizaciones locales que recibieron capacitación jurídica y técnica para defender su agua y su tierra, amenazadas sobre todo por la tala clandestina y el crimen organizado.

Por los alcances del proyecto, Radio Huayacocotla (perteneciente a una asociación civil llamada Fomento Cultural y Educativo A. C), ha sido invitada como miembro de la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica y en marzo de 2010, recibió el premio del Programa Internacional para el Desarrollo de la Comunicación de la UNESCO.

La radio es comunitaria y apuesta por consolidar las redes de acción solidaria que surgen desde las mismas poblaciones. Se ha convertido efectivamente en la voz de miles, en el espacio privilegiado en el que se reconocen. Esto no es poca cosa, pues se trata de preservar una identidad étnica que ha sido ignorada y despreciada (incluso por los mismos habitantes de la región) por largo tiempo. En este proceso, su pasado es el asidero primordial para la reafirmación identitaria, pues da un sentido de continuidad y pertenencia.

Si, como dice Luis Villoro (“La identidad de los pueblos” en Estado plural, pluralidad de culturas [México: UNAM-Paidós, 1998], 63-78) la búsqueda de la identidad auténtica no depende tanto de distinguir la esencia que nos hace únicos y diferentes, sino de la convergencia en torno de proyectos y deseos, cuando algunos pueblos reafirman su cultura en torno de la vida comunitaria, la pertenencia a la tierra y a su lengua, están delineando de manera contundente lo que quieren ser en el futuro.

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